Juan Pablo Ramírez
La Comunidad de Madrid acelera su apuesta por la salud digital con un plan estratégico dotado con 336 millones de euros que sitúa la interoperabilidad, la inteligencia artificial y la experiencia del profesional y del paciente en el centro del sistema. El consejero de Digitalización, Miguel López Valverde, detalla en esta entrevista cómo la evolución hacia una historia clínica electrónica unificada permitirá el acceso en tiempo real a la información desde cualquier ámbito asistencial, mientras avanza la monitorización remota de pacientes crónicos y se refuerza la tarjeta sanitaria virtual como canal de relación. En paralelo, la región trabaja en la consolidación de las múltiples iniciativas en IA, el impulso de modelos predictivos y la conexión con el Espacio Europeo de Datos Sanitarios, sin perder de vista la ciberseguridad y la simplificación de herramientas para los profesionales.
Recientemente presentaron el plan estratégico de Salud Digital de la Comunidad de Madrid con una inversión de 336 millones de euros. Uno de los objetivos es la Historia Clínica Electrónica Unificada, ¿hasta qué punto hoy un médico de un hospital puntero de la capital cuenta con la misma información que el de un centro de salud en un área rural?
Uno de los puntos de la presentación del plan estratégico es principalmente esa, que los médicos puedan contar de toda la información de los pacientes. En la actualidad tenemos ya un visor clínico que le ofrece esa información, pero quisimos dar una vuelta, dadas las necesidades que planteaban la Consejería de Sanidad y los propios médicos.
Nos pedían que fuera mucho más evolucionada, más sencilla, más usable, donde pudiera tener en tiempo real la información tanto de diagnóstico como del resto de información clínica que el médico necesita en cada momento. La gran evolución que vamos a poner en marcha en la historia única electrónica es que cualquier profesional pueda tener en tiempo la información en cualquier ámbito dentro del Servicio Madrileño de Salud. Iremos introduciendo nuevas herramientas de inteligencia artificial para hacer resúmenes o extraer la información más relevante que en cada momento requiera el médico para que tome la decisión.

“La plataforma de monitorización remota de pacientes crónicos está ya en su última fase”

¿Qué pasos se tienen que dar en estos tres años? ¿Contempla el plan la unificación con la historia social única?
Tanto con Sanidad como con Asuntos Sociales, hemos visto que los trabajadores de los dos ámbitos necesitan información de la otra área para hacer una evaluación continua del paciente. Hemos creado una comisión en la que ya estamos trabajando las tres consejerías donde se están definiendo qué procesos y qué información requiere cada uno de los profesionales. Vamos a conectar tanto la parte de procesos en el día a día como la información que necesita el profesional sanitario o el trabajador social para poder tratar o cuidar al paciente.
Recientemente han puesto en marcha dos nuevos servicios dentro de la tarjeta sanitaria virtual, que es otro de los pilares del plan estratégico. Por un lado, una alerta para la disponibilidad de pruebas diagnósticas, y, por otro, el servicio de acompañamiento a pacientes ambulantes con discapacidad, ¿cuáles son los próximos pasos dentro de la tarjeta sanitaria virtual?
La tarjeta sanitaria virtual partió principalmente de una necesidad en la época postcovid, con el certificado que todos necesitamos para poder movernos. Nos dimos cuenta de que era un canal muy fácil para poder interactuar con los ciudadanos. Entonces empezamos a trabajar conjuntamente con la Consejería de Sanidad en el ámbito de atención primaria, las citas, la información clínica, la historia del propio paciente, así como recordatorios. También se trabajó con la parte de farmacia.
Contamos ya con una población de 3,7 millones de habitantes que utilizan ya la tarjeta sanitaria virtual. El objetivo que tenemos para este año es intentar llegar a los cinco millones. Hemos puesto en marcha dos nuevos servicios y vamos a incorporar muchas nuevas necesidades que principalmente surgen del mundo asistencial y del ciudadano.
“La gran evolución que vamos a poner en marcha en la historia única electrónica es que cualquier profesional pueda tener en tiempo la información en cualquier ámbito dentro del Servicio Madrileño de Salud”
Al final la tecnología se utiliza cuando es útil, cuando casi se oculta a lo que estamos haciendo. Hay una parte muy importante que vamos a poner en marcha dentro del plan estratégico, que es el seguimiento de los pacientes crónicos. Se trata de que puedan interactuar de una forma muy sencilla y viendo su evolución a través de la tarjeta sanitaria virtual.
¿En qué fase de implantación se encuentra la plataforma de monitorización remota de pacientes crónicos?
Está ya casi en su última fase. No solo se trata de los pacientes crónicos, sino de que siempre que se generen datos puedan incorporarse a la historia clínica. También pretendemos hacer un seguimiento y detectar evoluciones anormales o alertar de datos que puedan trascender a la parte clínica para tomar decisiones.
Son datos que se generan alrededor del seguimiento de una patología de un paciente. Es un sistema de recogida de información para incorporar a la historia clínica con el fin de que el propio médico pueda tener toda la información cuando atienda a un paciente.


“Hemos creado una comisión en la que ya estamos trabajando con sanidad y Asuntos Sociales donde se están definiendo qué procesos y qué información requiere cada uno de los profesionales”
La tecnología puede convertirse en una barrera entre los pacientes y los profesionales sanitarios, ¿cómo está trabajando para salvar este problema?
Tenemos una forma diferente de ver la tecnología. Es un facilitador y rompe barreras. Intentamos hacer canales sencillos y fáciles. Estamos facilitando el acceso, por un lado, del paciente y, por otro, la relación con el profesional. Con el profesional estamos trabajando ahora mismo principalmente en la simplificación.
Durante muchísimos años la tecnología se ha ido implantando en los hospitales. Nos hemos dado cuenta de que hemos ido poniendo aplicación sobre aplicación informática, siguiendo también las necesidades que planteaba el propio personal asistencial. Llega un momento que la tecnología ya no es tan compleja como antiguamente, no supone desarrollos de uno o dos años
La tecnología permite reducir una barrera de comunicación entre el paciente y el médico, pero también una barrera del propio médico en la utilización de las herramientas diarias, que son las que utiliza para desarrollar su actividad.
“Al final la tecnología se utiliza cuando es útil, cuando casi se oculta a lo que estamos haciendo”
Están apostando por modelos predictivos. ¿En qué áreas clínicas específicas empezará el profesional madrileño a notar que la inteligencia artificial le ayuda a tomar decisiones en tiempo real este año?
Estamos trabajando principalmente con la IA tradicional. Con la generativa se están empezando a hacer pilotajes para la parte conversacional, los chatbots evolucionados. Llevamos ya un tiempo trabajando en los hospitales con codificaciones automáticas, en base a la información del propio acto clínico. También se está utilizando para elaborar resúmenes y en la parte de imagen médica.
Se está evolucionando en los sistemas de ayuda para la toma de decisiones, principalmente en mamografías o en otro tipo de placas. La inteligencia artificial se está consolidando ahora. Significa que hay un gran número de iniciativas y tenemos que consolidarlas. El propio médico tiene que evaluar el mejor algoritmo para lo que él necesita.
“Estamos facilitando el acceso, por un lado, del paciente y, por otro, la relación con el profesional”
Se está trabajando en proyectos predictivos. Estamos analizando cómo podemos adelantarnos según la información clínica, antecedentes del paciente versus otros grupos que no tienen antecedentes y todavía no han desarrollado o no desarrollarán la enfermedad. Y sobre todo eso nos tiene que ayudar a adelantarnos a la posible enfermedad. Y eso lo hacemos de la mano, lógicamente de los médicos. Es muy importante que todo esté de alguna forma centralizado y gobernado para que así las mejores prácticas se puedan aplicar a toda la región.
¿Existen resistencias por parte de los profesionales sanitarios? ¿Hasta qué punto la reducción de tareas burocráticas puede ser un incentivo?
La inteligencia artificial permite de alguna forma recoger un gran volumen de información y extraer un valor que de otra forma sería más complejo. En cuanto a las barreras, el sector más innovador de la administración pública es el sanitario. Lleva toda la vida innovando con fundaciones de biomédicas y los centros de investigación.
La inteligencia artificial tiene que ser explicable y útil. Si no es útil ni explicable no tiene sentido. La IA al final nos permite simplificar muchos procesos, cosas repetitivas que no aportan valor a ningún profesional. La explicabilidad tiene que ver con las expectativas, su uso para un objetivo concreto. El profesional asistencial debe saber lo que pretende con un determinado algoritmo. Sobre las resistencias, siempre digo que el motor de cambio en el uso de la tecnología son los pacientes y los médicos o los profesionales asistenciales.
“La tecnología permite reducir una barrera de comunicación entre el paciente y el médico”
¿Cómo se están preparando para la interoperabilidad con el Espacio Europeo de Datos Sanitarios?
En la Comunidad de Madrid llevamos ya tiempo trabajando en interoperabilidad. La comunicación de los datos clínicos tiene que estar lógicamente estructurada. Para ello, trabajamos con el estándar FHIR. Tenemos 11.000 millones de elementos FHIR. Con este volumen, es el mayor sistema regional de toda Europa que más utiliza el estándar.
Posteriormente, se tiene que traducir esa información, que es la semántica, y ahí trabajamos con Snomed y algún otro tipo de estándar. Para que se pueda explotar esa información, trabajamos con OMOP, principalmente para el mundo de investigación y para el mundo de salud pública. Tenemos espacio de datos internos para que puedan consumir tanto el mundo secundario, que es el de investigación, como en el primario o asistencial puro.
“Estamos analizando cómo podemos adelantarnos según la información clínica, antecedentes del paciente versus otros grupos que no tienen antecedentes y todavía no han desarrollado o no desarrollarán la enfermedad”
En nuestra región, hemos creado Madrid Health Data Space. Ya están incorporadas cuatro fundaciones de biomedicina de los hospitales para que empiecen a trabajar de forma federada y también anonimizada. Donde cada uno de alguna forma hacía acuerdos con terceros. Es una plataforma que se ha definido conjuntamente con Sanidad, para que todo el mundo trabaje de la misma forma y que pueda colaborar en proyectos de investigación, tanto internos como externos.
La sanidad es uno de los grandes objetivos de los ciberataques a nivel global. ¿Qué capacidad de resiliencia tiene hoy el Sermas ante un ataque de ransomware masivo?
Llevamos muchísimo tiempo trabajando en ciberseguridad porque al final los ciberataques a las administraciones buscan el robo de datos. La parte sanitaria es una de las más importantes junto a la social, la educativa o la justicia. Al final donde hay datos sensibles es donde hay que proteger más. Estamos trabajando en modelos de confianza cero o Zero Trust. Securizamos al máximo de tal forma que tenemos que controlar, detectar y repeler o mitigar si hay algún problema para encapsular muy rápido el propio ataque y dejarlo en nada.
“Tenemos 11.000 millones de elementos FHIR. Con este volumen, es el mayor sistema regional de toda Europa que más utiliza el estándar”
Trabajamos también la parte interna de cómo se usa, quién la utiliza la información y asegurarnos de que nadie saque información del sistema sin que tenga autorización. Se hace un trazado completo. Estamos haciendo muchísima formación interna para sensibilizar a todos los empleados que tengan cuidado con las contraseñas.
Hemos puesto en marcha el doble factor como el de los bancos. Lógicamente estamos securizando al máximo y siempre implantando nuevas herramientas a medida que salen, porque a fin de cuentas esto es una evolución constante y con la inteligencia artificial, una de sus grandes parcelas es la ciberseguridad.


