Semfyc reivindica la Medicina Familiar como eje estratégico imprescindible para garantizar la sostenibilidad, continuidad asistencial y calidad del SNS

Redacción
Con motivo del Día Mundial de la Medicina de Familia 2026, que se celebra este 19 de marzo, la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc) reivindica el valor estratégico de la Medicina Familiar y Comunitaria (MFyC) para el presente y el futuro del Sistema Nacional de Salud (SNS). Asimismo, reclama a las administraciones sanitarias un compromiso estructural y sostenido que permita desarrollar la especialidad al máximo.

Mantener un mismo médico de familia durante 15 años reduce un 25% la mortalidad, disminuye un 30% el uso de urgencias y un 28% las hospitalizaciones, según la evidencia existente. Para Semfyc, tanto el desarrollo hasta el máximo competencial y de la especialidad, como la máxima orientación a las necesidades clínicas en las consultas de la especialidad beneficia al SNS y al conjunto de la población.

La longitudinalidad reduce la mortalidad, las urgencias y las hospitalizaciones, beneficiando al SNS y a la población

Además, la evidencia también pone de manifiesto que, en pacientes con enfermedad cardiovascular crónica, mantener el mismo médico/a reduce un 10% la mortalidad y un 12% las hospitalizaciones; mientras que en diabetes tipo 2, una alta continuidad asistencial reduce entre un 25% y un 53% el riesgo de mortalidad. Por otro lado, la sociedad de médicos de atención primaria considera que la falta de acceso suficiente a médicos de familia se asocia con menor esperanza de vida poblacional; y la evidencia científica concluye que la continuidad asistencial médico-paciente puede ser literalmente “una cuestión de vida o muerte”.

En este contexto, la sociedad manifiesta que para hablar del futuro del sistema sanitario implica hablar del futuro de la Medicina Familiar y Comunitaria. Al mismo tiempo, la Semfyc advierte que la especialidad continúa afrontando importantes desafíos estructurales que limitan su pleno desarrollo profesional y clínico. Entre ellos, la presión asistencial, la sobrecarga burocrática en consulta, la ausencia de planificación para cubrir la tasa de reposición natural, la falta de estabilidad profesional, las dificultades para garantizar la longitudinalidad o la insuficiente inversión específica y finalista en atención primaria desde los distintos niveles de la administración.

Por otro lado, al analizar la evolución de la elección MIR sin contextualizar el volumen estructural de plazas ofertadas, conduce frecuentemente a interpretaciones parciales o erróneas sobre la situación real de la especialidad. Por ello, la sociedad científica reclama mantener una política sostenida de convocatoria MIR que garantice adecuadamente la tasa de reposición de especialistas; y adaptar la planificación de recursos humanos sanitarios a las necesidades demográficas y epidemiológicas actuales y a las previsiones futuras.

La ausencia de contexto en la elección de plazas MIR ofrece interpretaciones erróneas sobre la situación real de la especialidad

Además de impulsar modelos organizativos que permitan proteger la longitudinalidad y el tiempo clínico en consulta; incorporar políticas activas de conciliación y estabilidad profesional para atraer y retener el talento; reforzar la investigación y la docencia en Medicina Familiar y Comunitaria; garantizar presupuestos finalistas suficientes para atención primaria y los distintos ámbitos de la salud comunitaria; y favorecer entornos profesionales que permitan desplegar todas las competencias clínicas de la especialidad.

En paralelo, la Semfyc considera especialmente relevante incorporar al debate sanitario actual la necesidad de preservar la dimensión humana y compasiva de la práctica clínica en un contexto cada vez más mediado por la tecnología y la inteligencia artificial, en línea con la campaña internacional impulsada este año por Wonca. “La tecnología debe ayudarnos a cuidar mejor, pero nunca sustituir aquello que hace única a la Medicina de Familia: la relación humana, el conocimiento profundo de las personas y la capacidad de acompañar”, señala la sociedad de médicos de atención primaria.

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