La importancia de la comunicación en las crisis sanitarias

Anuario iSanidad 2025
Dr. Manuel García de la Vega, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria (Sempspgs)
En tiempos de crisis sanitaria, como los vividos recientemente, las palabras importan tanto como los diagnósticos y los tratamientos. Lo que decimos, cómo lo decimos y cuándo lo decimos puede marcar la diferencia entre generar confianza o sembrar miedo, incluso pánico.

Debemos integrar la comunicación como una herramienta más al servicio del bienestar poblacional. En momentos de incertidumbre, las personas buscan respuestas rápidas. Si los canales oficiales no comunican con claridad y rapidez, la desinformación puede ocupar ese espacio. Las crisis sanitarias no avisan. Surgen de pronto y trastocan la normalidad, las rutinas de las personas y la calma social.

Pueden ser brotes epidémicos, fallos en la atención sanitaria o situaciones inesperadas que ponen a prueba nuestra capacidad de reacción. Pero también son momentos en los que la ciudadanía espera respuestas claras, actualizadas, honestas y humanas.

Debemos integrar la comunicación como una herramienta más al servicio del bienestar poblacional

En momentos difíciles hay que comunicar cultivando la confianza. La confianza no se impone: se gana con actos y palabras coherentes. Reconocer errores, mostrarse disponible y hablar con claridad y calidez genera respeto incluso en las situaciones más delicadas.

Es más importante decir la verdad, incluso cuando no se tiene toda la información, que guardar silencio o especular. La ciudadanía agradece la sinceridad y sabe valorar cuando se la trata con madurez.

Las crisis sanitarias afectan a personas, no a estadísticas. Por eso es importante hablar desde la empatía, reconociendo el miedo, la incertidumbre y el dolor. Un lenguaje cálido y claro puede aliviar más que mil datos técnicos.

En momentos difíciles, como puede ser una pandemia, necesitamos saber quién toma las decisiones y quién explica lo que ocurre. Contar con un comité de crisis y con portavoces preparados es vital para ofrecer mensajes claros y coordinados.

Contar con un comité de crisis y con portavoces preparados es vital para ofrecer mensajes claros y coordinados

No se trata de tener un discurso perfecto, sino de saber qué queremos transmitir: tranquilidad, compromiso, acción. Definir los mensajes clave evita contradicciones y ayuda a dar coherencia a todo lo que se comunique.

Cuando comunicamos no hablamos solo a los medios. Nos dirigimos a pacientes, profesionales, familias, cuidadores y ciudadanía. Cada grupo requiere una información distinta, pero todos necesitan sentir que cuentan y que están siendo escuchados.

No debemos improvisar: debemos ensayar con simulacros y formación previa para responder con serenidad cuando la presión es máxima. La preparación no elimina la crisis, pero sí mejora mucho nuestra capacidad de respuesta.

Es crucial registrar todo lo que hacemos y decidimos. Llevar un seguimiento de los pasos que damos nos permite aprender y rendir cuentas. La transparencia también se construye con orden y memoria institucional.

Toda crisis sanitaria debe incluir la comunicación en todos los planes de salud pública como un eje central, formar a profesionales que puedan actuar como portavoces en momentos de tensión y conectar mejor los diferentes niveles del sistema sanitario para no dar mensajes contradictorios.

Asimismo, tiene que incorporar a comunicadores como parte de los equipos de gestión, no solo como transmisores; evaluar lo ocurrido tras cada crisis con espíritu constructivo, no con ánimo de culpabilizar; y usar los medios de comunicación y las redes sociales como aliados para llegar a la ciudadanía con honestidad.

Comunicar bien en una crisis sanitaria es una forma de cuidado, una herramienta de salud pública y un acto de responsabilidad profesional

Cuando una crisis sanitaria golpea, la ciudadanía no solo espera tratamientos y protocolos: espera que le hablen claro, que la escuchen y que la acompañen. Comunicar bien en una crisis sanitaria es una forma de cuidado, una herramienta de salud pública y un acto de responsabilidad profesional. Que nuestras palabras estén a la altura de nuestro compromiso.

Como conclusión, invertir en comunicación sanitaria es invertir en salud pública, ya que de ella dependen la eficacia de las intervenciones, la percepción del riesgo por parte de la ciudadanía y la cohesión social durante situaciones de crisis sanitarias.

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