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anticipar el fallo mediante la inteligencia del dato

Pablo Malo Segura
Gabriela Vázquez Vegas (fotografías)
La ingeniería clínica está viviendo su propia revolución industrial gracias a la evolución de los sistemas GMAO (Gestión de Mantenimiento Asistido por Ordenador) y la incorporación de la inteligencia artificial (IA). Los equipos médicos modernos actúan ya de forma similar a los vehículos de alta gama, equipados con «centralitas que son capaces de volcar cantidad de información de temperaturas y tensiones» que antes se perdía.

El gran salto cualitativo consiste en pasar del mantenimiento preventivo (basado en calendarios fijos) al predictivo (basado en el estado real) gracias a la inteligencia del dato. Así se ha puesto de manifiesto durante una Mesa de expertos organizada por iSanidad en colaboración con la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin).

Manel Rodríguez

Manel Rodríguez, representante del sector de Tecnología y Sistemas de Información Clínica (TySIC) de la patronal, explica que ya existen softwares que pueden «estimar cuándo hay que cambiar una pieza o cuándo puede suceder una avería analizando la intensidad de trabajo y, tras ello, emitir una alerta».

Los sistemas GMAO están evolucionando desde un mantenimiento preventivo basado en calendarios hacia modelos predictivos apoyados en datos reales de uso y desgaste

Un ejemplo concreto son los motores de traumatología, que registran revoluciones, tiempos de uso y calentamiento, volcando esos datos al GMAO para predecir su agotamiento antes de que fallen en mitad de una cirugía. «Si logramos hacer esto con toda la cantidad de equipos que estamos adquiriendo tendremos una información muy potente. Si, además, la cruzamos con la inteligencia artificial será una herramienta mucho más precisa. Es una línea que va a evolucionar mucho en los próximos años», señala Alfredo Somolinos, subdirector de Gestión de Infraestructuras y Área Técnica del Hospital Clínico San Carlos (Madrid).

Rubén Aller

Además, destaca que esta capacidad es vital para infraestructuras críticas: en un TAC de urgencias, es fundamental «programar una parada para que no te quedes luego un jueves que se para el TAC y es un desastre». Para Rubén Aller, vocal de la Sociedad Española de Electromedicina e Ingeniería Clínica (Seeic), es fundamental trabajar en qué datos es necesario recoger para tomar las mejores decisiones en cuanto a mantenimiento, planificación y adquisición de equipos. «Queremos el dato real, veraz y necesario. Si cogemos todos, vamos a acabar volviéndonos locos», resalta.

Ciberseguridad y sostenibilidad

Sin embargo, esta hiperconectividad, necesaria para la predicción, choca a menudo con las políticas de seguridad informática de los hospitales. Manel Rodríguez alerta de que los departamentos de IT, por proteger la confidencialidad de los datos, a veces «están coartando las capacidades de poder resolver averías en remoto». Este es un «reto importante» que el sector debe resolver para no frenar la eficiencia técnica en nombre de la seguridad.

El análisis de datos también favorecerá una gestión más sostenible, facilitando la reutilización, reacondicionamiento o segunda vida de determinados equipos sanitarios

Por otro lado, la analítica de datos también abre la puerta a una gestión más sostenible. Rubén Aller aboga por la economía circular, señalando que el análisis veraz de los datos permite decidir cuándo un equipo puede tener una «segunda vida» mediante el reacondicionamiento o la refabricación. «Tener que llegar a destruir el equipo debería ser el último paso. Las mejoras pueden ayudar a actualizar los equipos y poder usarlos varios años más».

En concreto, el representante del sector de Tecnología y Sistemas de Información Clínica de Fenin, señala que «entre el 40% y el 60% de los componentes de hardware de grandes equipos se puede reciclar», dándoles un nuevo propósito en centros de menor complejidad o mercados secundarios, siempre bajo el amparo de la legislación de residuos y las reglas del fabricante.

Alfredo Somolinos

En equipamiento de gama media o media-baja, la reutilización interna permite alargar significativamente la vida útil del dispositivo cuando aún conserva capacidad operativa. Como explica Alfredo Somolinos, si se sustituye un ecógrafo, «el equipo desplazado puede seguir aportando valor en un centro de especialidades o en servicios de diagnóstico previo, siempre que exista mantenimiento, disponibilidad de repuestos y soporte del fabricante». Esta opción es más difícil en tecnologías de alta complejidad, como resonancias o equipos muy avanzados, donde la obsolescencia suele estar ligada a actualizaciones técnicas y prestaciones clínicas.

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