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La OMC publica el primer manual de buenas prácticas para el uso de la IA en la medicina

Patricia Durán Carrasco
La inteligencia artificial (IA) es una herramienta que aporta más tiempo a los profesionales médicos para poder atender de una manera más humanizada a los pacientes. Sin embargo, cualquier herramienta de IA no es válida para la práctica clínica, ya que debe cumplir una serie de requisitos normativos, de valor real tanto al médico como al paciente, y que sea compatible con el entorno clínico donde se va a aplicar. Así lo refleja el nuevo ‘Manual de buenas prácticas para el uso de la IA en medicina’, elaborado por la Organización Médica Colegial (OMC) y presentado este miércoles en su sede.

La iniciativa responde a la necesidad de que los médicos cuenten con orientación sobre cuestiones clave: qué garantías deben exigir a los sistemas de inteligencia artificial, qué riesgos deben identificar y qué límites no pueden negociarse en el ejercicio profesional, así como persigue generar confianza en los ciudadanos.

El nuevo manual ofrece las pautas para hacer un buen uso de la inteligencia artificial en la práctica clínica

En palabras de María Isabel Moya, vicepresidenta de la OMC, este manual se presenta como “una brújula para que el médico pueda aplicar la IA de manera segura y siguiendo una ruta clara”. Asimismo, ha manifestado que los médicos tienen la labor de conocer los riesgos que tiene el uso de esta tecnología, conocer los valores que no se pueden negociar para su aplicación y tener claro qué van a hacer con ella, ya que no todas las herramientas de inteligencia artificial son válidas para su uso en la práctica clínica.

El manual se articula en torno a cinco ejes que permiten abordar de forma integral el impacto de la inteligencia artificial en la medicina: la IA en la práctica clínica del día a día; IA en el ámbito del I+D; derechos y obligaciones del médico ante la IA; las garantías de la IA; y deontología y ética médica en tiempos de inteligencia artificial. Bajo esta estructura, el documento ofrece una visión completa que abarca desde la consulta asistencial hasta los marcos regulatorios, los derechos profesionales y los principios ético-deontológicos que deben regir el uso de estas tecnologías.

En la presentación del manual, el presidente de la OMC, Tomás Cobo, ha dejado patente que “la IA ocupará un lugar importantísimo en la sanidad, pero no debemos permitir que esta tecnología sustituya el humanismo, la comprensión, la responsabilidad moral en la toma de decisiones ni la vocación de servicio a los demás”. Y ha puesto en valor la necesidad de la alfabetización de los profesionales médicos en el uso de las nuevas tecnologías, especialmente de la IA.

El documento se articula en cinco ejes que abarca desde la consulta asistencial hasta los marcos regulatorios

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José Ibeas, director del Programa para la promoción y desarrollo de la IA en el Sistema de Salud de Cataluña

En este sentido, “no es suficiente decir que el algoritmo es válido, sino que tiene que proporcionar una respuesta clínica. Además, el profesional debe asegurarse que esa herramienta está validada de manera externa y comprobar que es efectiva en el entorno clínico en la que la va a aplicar, con fin de proporcionar las mayores garantías de seguridad y eficacia”, ha señalado José Ibeas, director del Programa para la promoción y desarrollo de la IA en el Sistema de Salud de Cataluña.

Durante el evento, se ha puesto de manifiesto que los médicos deben utilizar la IA bajo un carácter crítico, ya que “el acto médico requiere comprensión, prudencia, responsabilidad moral y mirar la paciente”, según ha explicado Cristina Gil, catedrática de Derecho Civil de la Universidad de las Islas Baleares y experta en Derecho e IA. Aun así, los ponentes han matizado que no hay que alimentar excesivamente la acogida de la IA ni rechazarla por completo. Esta tecnología es una herramienta de apoyo capaz de detectar determinadas enfermedades antes que el ojo del médico. Sin embargo, hay ciertos aspectos que la tecnología compleja requiere la presencia de un ser humano, como la experiencia clínica.

Según José Antonio Trujillo, vicepresidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Málaga (COMMálaga), “la idea principal es apostar por la medicina inteligente, pero con decisiones siempre humanas. El médico en el día a día no puede competir a nivel de conocimiento con la IA, pero añadimos dos cosas relevantes: nuestra experiencia clínica y el sentido a la actividad que hacemos con la IA”.

Para un correcto uso de la IA es necesario que el médico conozca sus riesgos

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Julio Mayol, catedrático de Cirugía y director Científico del Instituto de Investigación Sanitaria San Carlos

Por su parte, Julio Mayol, catedrático de Cirugía y director Científico del Instituto de Investigación Sanitaria San Carlos, ha puesto el foco en la necesidad de aportar datos clínicos de calidad a la IA. “Si la interoperabilidad semántica es pobre, los datos que se devuelven serán del mismo nivel”, por lo que los médicos tienen la responsabilidad de recoger y contextualizar correctamente los datos, desde una perspectiva ética.

Por último, José M.ª Domínguez, presidente de la Comisión de Ética y Deontología Médica de la OMC, ha considerado que la medicina no está en riesgo, siempre y cuando los médicos decidan no ponerla en riesgo. “El significado de la enfermedad siempre la va a tener el médico no la máquina. Si conocemos los riesgos de mal uso de la IA, podremos utilizar la IA con seguridad”. El riesgo es que el médico actúe y trabaje como una máquina, y no que la máquina actúe como un médico” ha concluido Gil.

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