G.M.C.
Gabriela Vázquez Vegas/Ana Fernández Agüero (Fotografía y vídeo)
La innovación tecnológica en sanidad avanza a gran velocidad, pero su incorporación al sistema sanitario sigue enfrentándose a problemas de acceso y desigualdad territorial, con un parque tecnológico que suele caer en la obsolescencia por falta de financiación y de planificación. La foto actual es algo más positiva, gracias a los planes de renovación de tecnologías sanitarias Inveat y Amat I y II, regados con fondos europeos. Pero los actores de los sectores implicados, no solo el industrial, también el de los sanitarios, de los gestores y de los pacientes, creen que hay que dar respuesta a todos esos problemas en el sistema sanitario público.
Son algunas de las conclusiones de una mesa de expertos en la jornada de presentación del Informe Communis Medtech 2025. Una iniciativa impulsada por iSanidad en colaboración con la Federación Española de Tecnología Sanitaria (Fenin) que establece un diagnóstico del presente y de los retos futuros del sistema sanitario en torno a las tecnologías que utiliza. El informe se ha elaborado a partir de las conclusiones de las cuatro mesas redondas que han formado parte del I Ciclo Communis Medtech.
Carina Escobar: “Si no logramos que la innovación llegue en tiempo, en forma y en condiciones de equidad, difícilmente podemos generar valor”
Llegar antes al paciente
¿Cómo garantizar que la innovación sanitaria llegue lo más rápido posible a los pacientes y lo haga de forma equitativa sin poner en riesgo la sostenibilidad del sistema? Para tratar de dar una respuesta, los expertos partieron del análisis de la situación actual desde diferentes visiones. Carina Escobar, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) defendió que la innovación solo tiene sentido si logra alcanzar al paciente en condiciones de igualdad. “Si no logramos que llegue al paciente en tiempo, en forma y en condiciones de equidad, difícilmente podemos generar valor”, aseguró.


La presidenta de la POP reclamó procesos de evaluación más ágiles y transparentes, así como una mayor participación de los pacientes en las decisiones sobre tecnologías sanitarias. Además, advirtió de las desigualdades territoriales existentes entre comunidades y lamentó que los ciudadanos no dispongan de información clara sobre cuándo y cómo pueden acceder a una tecnología una vez aprobada. “No hay una trazabilidad o un mapeo” sobre este acceso.
En esa misma línea, José Carmelo Albillos, presidente de la Sociedad Española Radiología Médica (Seram) puso el foco en la falta de información sobre el parque tecnológico instalado en el sistema sanitario público. La sociedad científica trabaja junto al Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas para elaborar un censo de equipos que permita conocer tanto su número como sus características. Un elemento que considera clave conocer las inequidades en el acceso y “luego poder actuar”.
Dr. José Carmelo Albillos destacó el valor de los clínicos para “servir de puente entre la industria y la práctica asistencial”
El Dr. Albillos destacó el valor de los clínicos para “servir de puente entre la industria y la práctica asistencial” a través de la evaluación “de forma científica y con resultados en salud” de las novedades tecnológicas que la industria propone. También defendió la labor de los clínicos trasladando las necesidades detectadas de la asistencia diaria a las empresas, para que “puedan dirigir sus investigaciones y líneas de trabajo”.


También desde el sector hospitalario, en este caso de la gestión, el vicepresidente de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa), Jesús Sanz, señaló como “uno de los grandes déficits que tiene el sistema sanitario” la falta de gobernanza. Alertó de que, en muchas ocasiones, la innovación se incorpora por capacidad de compra, presión mediática o iniciativas aisladas de determinados centros, lo que “nos lleva a romper totalmente la equidad”. En cuanto a la incorporación de la innovación, Sanz defendió que debe hacerse “de una manera rápida, pero por circuitos reglados, transparentes y evaluables” que indiquen “qué aporta, para quién, con qué evidencia, con qué coste y a qué tecnología va a sustituir”.
Desde la industria, el CEO del Grupo PRIM, Fernando Oliveros defendió que el sector debe asumir una mayor responsabilidad en la sostenibilidad del sistema sanitario, “porque los presupuestos nunca van a alcanzar si no somos eficientes”, reflexionó.
Fernando Oliveros cree que la industria debe asumir mayor responsabilidad en la sostenibilidad del sistema sanitario: «Los presupuestos nunca van a alcanzar si no somos eficientes»
En este sentido, explicó la transformación que debe iniciar el sector, pasando de “vender tecnología puntual a gestionar el ciclo de vida de la tecnología”, y aplicar con la Administración soluciones de financiación como el pago por desempeño. Oliveros considera fundamentales estos cambios para “democratizar” el acceso a estas tecnologías y conseguir que “pacientes que viven alejados de las grandes ciudades tengan el mismo nivel de calidad” que quienes viven en grandes ciudades.
Obsolescencia: cuándo renovar y cuándo mantener la tecnología
La obsolescencia tecnológica fue otro de los asuntos centrales del debate. Los participantes coincidieron en que el envejecimiento de los equipos puede afectar a la calidad asistencial, aunque advirtieron del riesgo de caer en renovaciones precipitadas.


Jesús Sanz puso el acento en los déficits de mantenimiento preventivo y planificación existentes en muchos centros sanitarios. “¿Tenemos presupuesto para hacer el mantenimiento preventivo que necesita todo nuestro equipamiento? Mi respuesta es no”, afirmó. Esto se une a la falta de planificación sobre “cuándo va a ser necesario sustituir equipamiento”. Decisiones, “deben ir gestionándose en el día a día de los equipos directivos”.
Desde la perspectiva industrial, Fernando Oliveros reconoció que, en ocasiones, la propia industria contribuye a acelerar la percepción de obsolescencia. A su juicio, muchas tecnologías tardan años en desplegar todo su potencial clínico y organizativo, por lo que sustituirlas prematuramente puede impedir que los profesionales lleguen a integrarlas correctamente en su práctica asistencial. “No todo aquello que tenga más de tres años es obsoleto ni todo lo que es nuevo funciona”, apuntó.
Jesús Sanz: “¿Tenemos presupuesto para hacer el mantenimiento preventivo que necesita todo nuestro equipamiento? Mi respuesta es no”


Por su parte, el Dr. Albillos considera que “hay que establecer una serie de parámetros” con los qué medir “cuándo está obsoleta una tecnología y cuándo puede seguir funcionando”. El presidente de Seram explicó que la sociedad científica ha desarrollado herramientas específicas para ayudar a las administraciones. Entre ellas destacó el índice NACE (Número Anual de Compra de Equipos), incluido en su guía de renovación tecnológica, con el objetivo de facilitar la planificación y evitar que los hospitales esperen a que los equipos queden completamente obsoletos antes de sustituirlos.
Los pacientes en la evaluación tecnológica
La participación de los pacientes en la evaluación de tecnologías sanitarias marcó la última parte del debate. Todos los participantes coincidieron en la necesidad de incorporar su visión en los procesos de decisión. La presidenta de la POP señala que se están dando pasos, con una Ley de Organizaciones de Pacientes que está marcha, pero cree que es necesario “cambiar culturalmente” para que la participación de los pacientes sea “real” y no dependa de la “buena voluntad de los gestores”, sino que sea “un derecho” y garantía de “transparencia y calidad en el proceso”.
Todos los expertos coincidieron en la necesidad de incorporar su visión en los procesos de decisión
Carina Escobar también puso de relieve que la evaluación de tecnologías ya no puede limitarse únicamente a aspectos clínicos o económicos, sino que debe incluir también los resultados en salud percibidos por los propios pacientes. En esta línea, el presidente de Seram destacó la importancia de integrar a los pacientes en los comités de evaluación tecnológica junto a profesionales sanitarios, expertos económicos e industria. Según señaló, los pacientes aportan una perspectiva complementaria y además «cuando avalan determinada tecnología su respaldo puede impulsar su implantación».
Desde el ámbito de la gestión sanitaria, Jesús Sanz defendió la participación de los pacientes y los profesionales en todas las fases del proceso, desde el diseño de políticas sanitarias hasta la adquisición de tecnología y la medición de resultados. “El conocimiento de pacientes y profesionales va a permitir tomar decisiones mucho más acertadas”, concluyó.
