Hace más de 7 días que el presidente Rodrigo Paz, promulgó la Ley N°1740 de Regulación de los Estados de Excepción, como respuesta a los casi 50 días que la ciudad de La Paz y El Alto viven secuestrados, amordazados y maniatados por la COB y los «Túpac Katari», dos actores que pasarán a la historia y al recuerdo colectivo de nuestro país, por abandonar las verdaderas reivindicaciones sociales y pretender tomar por la fuerza y en las calles, lo que está previsto en nuestro texto constitucional.
Ahora bien, cuando hablamos de este tipo de medidas (Estado de Sitio anterior Constitución, Estado de Excepción nueva Constitución) es importante saber que las mismas siempre han teñido de sangre la historia de nuestro país, 3 de ellas en tiempos de «dictadura» y 4 en tiempos de «democracia».
Empecemos con la primera, del general Hugo Banzer Suarez en 1971 con Estado de Sitio intermitente y con suspensión total de garantías (miles de detenidos y más de 400 muertos entre 1971 y el 1978); Alberto Natusch Busch en 1979 de 100-200 muertos en 16 días de medida; Luis García Meza en 1980 acuñando la frase «andar con el testamento bajo el brazo» que dejó cerca de 150 muertos, entre ellos a Marcelo Quiroga Santa Cruz, que en las elecciones de ese año, fue el diputado electo con mayor cantidad de votos; Gonzalo Sánchez de Lozada en 1995 con 3 muertos en 12 días de medida; Hugo Banzer Suarez en el 2000 (de Dictador a Presidente Constitucionalmente electo…como otras tantas ironías que tiene nuestra historia) con la llamada «guerra del agua» con 12 días, un muerto y centenares de heridos; nuevamente Gonzalo Sánchez de Lozada en el 2003 con 67 muertos, en 6 días de un «octubre negro», que terminó con la huida del mandatario después de decir: «que Dios salve Bolivia»; y finalmente Evo Morales durante el 2008 con 18 muertos en 70 días ante una medida regionalizada en el departamento de Pando.
Entonces, los Estados de Sitio en dictadura le robaron nuestra historia alrededor de 2.770 días y los Estados de Sitio en democracia solo 100, proporcional a ello los Estados de Sitio en dictadura se llevaron más de 800 personas y los Estados de Sitio en democracia, más de 150 personas. Finalmente, si bien los Estados de Sitio en dictadura tuvieron mayor tiempo y cobraron más vidas; en democracia, no fueron una taza de leche y un sentarse en la mesa a dialogar…hubo sangre y luto.
Cuando revisamos la nueva Constitución Política del Estado del 2009, y pensamos que tiene una hoja en blanco en este tema, estamos equivocados, pues en 4 artículos se establece una interesante base para su aplicación, entendiendo que el espíritu de los mismos pretenden vía constitucional, limitar aquellos eternos 7 años de aberraciones del gobierno de Banzer o la serie de torturas y desapariciones realizadas en el gobierno de García Meza; incluye, a) cuando se procede con la medida (seguridad del Estado, amenaza externa, conmoción interna y desastre natural), b) establece quien lo declara (presidente) y cuánto tiempo dura (90 días como máximo), c) establece que tipo de derechos se suspenden, y finalmente, d) establece el control sobre la declaratoria, ejercido por la asamblea legislativa.
Es así que, en octubre de 2020, bajo la coyuntura de crisis social y política que atravesaba nuestro país; ya se habían cumplido los 10 días en los que Jeanine Añez debía promulgar la famosa «Ley Copa» (Ley N°1341), lo que obligaría a la presidenta del senado (naturalmente Eva Copa) a su promulgación. Añez manifestaba que dicha norma era una barrera para el accionar de su gobierno ante los conflictos emergentes. Añez tenía el bote, pero la asamblea le quito los remos…no llegó a ningún puerto.
Ahora bien, Rodrigo Paz tiene nuevamente el bote, la Asamblea le puso los remos y la población le dio el puerto, tiene las medidas a bordo para ejercer el control que tanto necesita y piden algunos sectores, no obstante, y ojo con ello, como hemos podido ver en todo el documento, la aplicación de esta medida siempre ha tenido tintes rojos en la escritura de nuestra historia. Por lo tanto, la moraleja es…»a río revuelto, ganancia de pescadores»; pero lastimosamente en esta historia…los pescadores están rodeados de tiburones…
