Juan León García
La farmacia comunitaria es un “eslabón” clave “para detectar pacientes en riesgo”, es decir aquellos con cualquier patología o tratamiento crónico además de fumador, y comenzar un circuito de derivación hacia su médico de familia, encargado de indicar su fármaco para comenzar la cesación tabáquica, que podrá retirarlo de nuevo en la farmacia. Pero no todas las personas que quieren dejar de fumar (casi medio millón en España en 2025) saben cómo proceder. Por eso, Carlos Fernández Moriano, subdirector de Formación y Servicios Profesionales del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF), subraya la importancia de que “cuando más establecido esté y la gente tenga más conocimiento de ese circuito que deben de seguir, mejor para todos”.
Fernández es uno de los tres autores del informe ‘Cesación tabáquica, un reto sanitario y social’, impulsado por el CGCOF y el Ministerio de Sanidad. La ministra, Mónica García, recordó durante la rueda de prensa de presentación de este documento de trabajo que 2 de cada 3 fumadores quiere dejar de fumar y casi la mitad lo intentan cada año. Esa cifra, sumada a la del mínimo histórico de consumo de tabaco en nuestro país, con un 25,8% de fumadores diarios, sitúa las estrategias de deshabituación tabáquica como una oportunidad para reducir aún más ese porcentaje.
Carlos Fernández Moriano, uno de los autores: “Desde la farmacia se puede y se debe hacer mucho, como impulsar algún tipo de colaboración con las administraciones para que desde las farmacias haya un servicio de manera protocolizada”
Para ello hará falta que haya tratamientos farmacológicos garantizados de manera rutinaria y, cuantos más estén financiados por la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud (SNS), mejor, según apuntan los autores de este informe. Fernández detalla que, en la revisión que realizaron en el periodo comprendido entre 2020 y 2025 con datos de Sanidad, vieron que tan solo el año pasado entre 472.000 y 494.000 personas intentaron dejar de fumar utilizando tratamientos farmacológicos financiados. La mayoría optó por la citisiniclina.


“Se ve que esa cifra es sustancial”, observa el investigador, “sobre todo porque no integra toda la cantidad de medicamentos que se dispensan de terapia sustitutiva de nicotina, que no está financiada”. De financiarla, estima Fernández, “posiblemente esa cifra se vería duplicada o triplicada”. Es decir, que sería entre un millón y millón y medio de españoles que fuman y quieren dejarlo aquellos que recurrirían a distintas terapias para la cesación tabáquica.
Pablo Caballero Portero: “Existe esa estacionalidad: principalmente enero-febrero y septiembre-octubre. Es un momento que se puede aprovechar”
Sin embargo, la realidad es que suele notificarse falta de stock en estos tratamientos (solo los financiados), lo que también repercute en menos disponibilidad y, por ende, menos intentos de abandonar el tabaco. “Por eso debemos acompañar a quienes quieren dejar de fumar”, advierte Jesús Aguilar, presidente del CGCOF.


Es ahí donde ahonda el autor del informe especial por el número 200 del punto farmacológico que impulsa el órgano colegial. “Todo esto respalda que desde la farmacia se puede y se debe hacer mucho, e impulsar algún tipo de colaboración con las administraciones sanitarias para que desde las farmacias haya un servicio de manera protocolizada que realmente tenga esa sistematización de prestación a la sociedad”, analiza Fernández.
Olas estacionales
El fumador acude con voluntad de dejarlo en dos periodos del año muy marcados: el primer trimestre, cuando se mantiene fuerte la idea de cumplir los propósitos para el nuevo año; y la vuelta de las vacaciones. “Existe esa estacionalidad: principalmente enero-febrero y septiembre-octubre. Es un momento que se puede aprovechar”, argumenta Pablo Caballero Portero, coordinador de Panorama Actual del Medicamento (PAM) del área de divulgación científica del CGCOF y otro de los autores del informe, junto a Tamara Peiró Zorrilla, responsable del área asistencial del CGCOF.
La realidad es que el momento de afrontar la entrevista inicial con el paciente no cambia. Los consejos que el farmacéutico puede ofrecer son similares. “Pero sí es un momento ideal para captar a pacientes y motivarles, o reforzar esa motivación”, apunta Caballero. Además, recuerda que aunque se trate de un consejo breve o un refuerzo “dentro de una conversación informal”, el solo hecho de realizarlo “multiplica las probabilidades de que el paciente abandone el tabaquismo”.
En concreto, las duplica si se trata solo de una intervención farmacéutica. Ahora bien, si además se combina con tratamiento farmacológico, las posibilidades de que la persona acabe con ese hábito se multiplican por tres, recoge el informe. “No es necesario incluso establecer un servicio estructurado. Una intervención breve ya ayuda a abandonar el tabaquismo”, reitera Caballero.
Los autores insisten en que una intervención breve ya es productiva para que el paciente avance en la deshabituación tabáquica
Al respecto, Fernández enfatiza que la situación para la red de farmacias, que alcanza al 99% de la población española, ante el “amplio número de personas” estimado que quiere abandonar el tabaco es una oportunidad para todas las oficinas de farmacia. Incluso en aquella porción del medio millón que realiza un consumo privado de estos medicamentos (es decir, adquiridos sin la receta), que cifran por debajo del 10%. “Ahí hay una sinergia entre las farmacias con el resto del sistema sanitario para alcanzar esa cesación”, observa.
“Se ha visto, y esa es la evidencia que respalda estas intervenciones, que con la participación activa del farmacéutico por sí solo, con la concienciación”, asegura, se logran resultados. “Cuanto mayor sea el número de personas que deje de fumar, más se va a beneficiar el sistema sanitario”, concluye el investigador para este documento, que coincide con la edición del número 200 de los Puntos Farmacológicos del CGCOF.
