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España impulsa su ecosistema biofarmacéutico

Redacción
El 3º Levin Summer Summit se ha celebrado bajo el lema “Transformando el futuro de la sanidad en Europa y España”. Ha reunido a representantes institucionales y del sector biofarmacéutico en torno a la mesa titulada “Competitividad Europea en Biofarmacia: España como Hub Europeo de Innovación Biofarmacéutica: de la aspiración a la atracción real de inversiónn”. En esta mesa han participado: Mónica García, ministra de Sanidad; Miguel Gómez-Pavón, director general de Estrategia Industrial y de la Pequeña y Mediana Empresa; Juan Yermo, director general de Farmaindustria; Raquel Yotti, comisionada del PERTE para la Salud de Vanguardia; Cristina Nadal, presidenta de AseBio; y Federico Plaza, director de Relaciones Corporativas y Asuntos Públicos de Roche Farma España.

El debate ha partido de una premisa compartida: España dispone de una base sólida en investigación clínica y capacidades sanitarias. Sin embargo, afronta desafíos relevantes en industrialización, acceso a medicamentos innovadores y atracción de inversión en un contexto global cada vez más competitivo.

El debate europeo refleja tensión entre regulación sanitaria, incentivos financieros insuficientes y pérdida progresiva de competitividad frente a Estados Unidos y China

El marco europeo ha sido uno de los ejes centrales de la conversación, especialmente en relación con la futura Ley de Biotecnología y el nuevo impulso regulatorio comunitario. La ministra Mónica García ha subrayado la necesidad de equilibrio entre objetivos estratégicos y defendió un enfoque integrador: “No hay que elegir entre innovación, sostenibilidad y autonomía estratégica; hay que elegir las tres a la vez”. Además, ha señalado que Europa debe avanzar hacia una regulación que aporte certidumbre sin generar rigidez excesiva. Desde el ámbito biotecnológico, Cristina Nadal ha incidido en las limitaciones estructurales del modelo europeo: “Europa es muy buena regulando, pero mejorable en crear incentivos y entornos que permitan el dinamismo”. En la misma línea, Juan Yermo ha apuntado que el continente sigue mostrando debilidades en la traslación de la investigación a productos. Sin embargo, potencias como Estados Unidos o China avanzan con mayor rapidez.

Por su parte, Raquel Yotti ha introducido el componente geopolítico como factor condicionante y ha advertido de riesgos externos: “Hay un riesgo que es el elefante en la habitación y tiene que ver con políticas comerciales agresivas”. Este entorno obliga a Europa a reforzar su competitividad sin renunciar a su modelo de bienestar.

España consolida su liderazgo en ensayos clínicos, pero mantiene demoras relevantes en el acceso a terapias innovadoras en la práctica asistencial cotidiana

En el plano nacional, los participantes han coincidido en destacar el posicionamiento de España en investigación clínica. Miguel Gómez-Pavón ha recordado que el país participa en uno de cada tres ensayos clínicos europeos y dispone de una red investigadora consolidada: “Tenemos una red de investigadores punteros que debemos traducir en capacidades industriales”. Este liderazgo se apoya en la fortaleza del sistema sanitario y en la colaboración público-privada. Sin embargo, el acceso a la innovación continúa siendo un punto crítico. Juan Yermo ha reconocido avances recientes, pero señaló que aún persiste una brecha relevante: “Hemos bajado a 18 meses de acceso medio, pero queda mucho para llegar a los 180 días que marca Europa”. Esta demora condiciona tanto la llegada de tratamientos a los pacientes como la decisión de inversión de las compañías. En este sentido, Federico Plaza ha insistido en que el indicador clave no es la aprobación administrativa, sino la disponibilidad real para el paciente: “Hay que medir el acceso cuando el medicamento llega al primer paciente, no cuando obtiene la financiación”. Esta diferencia pone de relieve la complejidad del sistema y el impacto de los procesos posteriores a la decisión estatal.

Otro de los puntos centrales fue el equilibrio entre financiación de la innovación y sostenibilidad del sistema sanitario. La ministra Mónica García ha enfatizado el concepto de coste de oportunidad y la competencia entre partidas presupuestarias: “Cada euro invertido compite con prevención, salud mental u otras políticas con retorno en salud”. Además, recordó que el crecimiento del gasto sanitario debe atender múltiples dimensiones más allá del medicamento.

El gasto farmacéutico, la sostenibilidad del sistema y el coste de oportunidad centran el debate entre administración e industria sanitaria

Desde la industria, el enfoque se centra en el valor económico del medicamento. Juan Yermo defiende su papel como inversión: “Cada euro invertido en medicamentos innovadores puede generar hasta seis euros de valor económico”. Esta visión se alinea con la necesidad de considerar el impacto indirecto en términos de productividad, reducción de hospitalizaciones y mejora de resultados en salud.

Complementariamente, Federico Plaza ha subrayado que el gasto farmacéutico se mantiene alineado con la evolución de los recursos públicos y ha abogado por un cambio conceptual: “El gasto farmacéutico debe considerarse inversión y está acompasado con el crecimiento de los ingresos públicos”. Este contraste evidencia una tensión estructural entre la lógica presupuestaria y la lógica de innovación.

La organización territorial del sistema sanitario ha sido otro de los aspectos analizados. La ministra Mónica García ha defendido el modelo descentralizado, pero reconocido sus implicaciones: “Hemos transferido más recursos, pero no todas las comunidades han incrementado su inversión sanitaria de forma proporcional”. Esta variabilidad genera diferencias en prioridades y en la aplicación de políticas sanitarias.

La descentralización del sistema sanitario introduce diferencias territoriales que condicionan la equidad en el acceso a innovación terapéutica en España

El resultado es la persistencia de inequidades en el acceso a innovaciones terapéuticas, lo que plantea desafíos tanto desde la perspectiva asistencial como desde la atracción de inversión. La homogeneización de criterios y la coordinación interterritorial se plantean como elementos clave para avanzar hacia un sistema más equitativo. En este contexto todos han puesto en valor el papel del ecosistema compartido. La ministra ha incidido en la necesidad de integrar todas las dimensiones: “Tenemos que ser capaces de mirar cuál es el papel de cada uno en ese ecosistema”. Esta visión refuerza la idea de que el desarrollo biofarmacéutico depende de múltiples actores y niveles de decisión.

El mensaje de optimismo llegará condicionado por el posicionamiento de España en el horizonte 2030. Raquel Yotti destaca el impacto estructural de las políticas recientes: “Los fondos Next Generation han transformado el país y han reforzado toda la cadena de valor”. Estas inversiones han permitido avanzar en infraestructuras, capacidades científicas y modelos de gobernanza.

Desde la perspectiva industrial, Gómez-Pavón ha señalado que el país ha sentado las bases necesarias para evolucionar: “Las bases ya están construidas para convertir liderazgo científico en capacidad industrial”. Sin embargo, también ha subrayado la importancia del tiempo y la continuidad de las políticas. El consenso final apunta a la necesidad de mantener el rumbo estratégico, mejorar los tiempos de acceso y reforzar los incentivos. Para Juan Yermo, el reto será consolidar el valor de la sanidad y del medicamento en el conjunto del sistema, evitando decisiones que comprometan su desarrollo a largo plazo.

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