Principios, propuestas y acciones de China, publicado el 7 de junio de 2026, re-define desde la disciplina de relaciones internacionales la diplomacia china como el institucionalismo reformista porque acepta el Estado nación, la Organización de Naciones Unidas, el derecho internacional, pero rechaza la hegemonía, el excepcionalismo, el lenguaje diplomático.
Esto se traduce en defender el multilateralismo real y no el falso multilateralismo. China opera desde el concepto de Tianxia 天下 como teoría de orden internacional que plantea jerarquía de responsabilidad y no de dominación, por eso es su liderazgo y no por coerción.
El libro codifica son derecho internacional aplicado empezando por la igualdad soberana del artículo 2 punto 1 de la Carta de la ONU, que se traduce en la propuesta concreta de reformar el Consejo de Seguridad con asientos permanentes rotativos para el Sur Global, recuperar representatividad. El segundo principio es el estado de derecho internacional basado en pacta sunt servanda: los tratados firmados obligan, y por eso el libro rechaza las reglas no escritas y exige que toda norma pase por ONU como Fa 法 legalizado. El tercer principio recupera el multilateralismo universal.
El artículo 1 punto 3 de la Carta y por tanto los foros que deciden sobre clima, salud e inteligencia artificial deben incluir a los 193 Estados, no solo a clubes de diez países. El cuarto principio establece el nexo entre desarrollo y seguridad del artículo 55 de la Carta y ubica la Agenda 2030 como diplomacia preventiva porque sin desarrollo hay vulnerabilidad estatal.
Las propuestas de 2026 funcionan como instrumentos de política exterior empezando por la reforma financiera que ajusta las cuotas del FMI, BM al producto PIB y fortalece el Nuevo Banco de Desarrollo, Banco Asiático de Inversión en Infraestructura como multilateralismo alternativo sin condicionalidad política. En segundo lugar la gobernanza digital con la propuesta de una Carta de la ONU para inteligencia artificial y datos que establezca estándares técnicos compartidos para evitar una guerra fría tecnológica, bifurcación de internet.
En tercer lugar, la seguridad indivisible como doctrina de mediación permanente con enviados especiales, plataformas de diálogo porque la seguridad de un Estado no puede lograrse contra la seguridad de otro. En cuarto lugar, el clima como bien público global con responsabilidad común pero diferenciada y transferencia tecnológica Sur sin condicionalidad política. China reconoce ser el mayor emisor de dióxido de carbono y también debe ser el mayor inversor en renovables para ganar legitimidad, y todas estas propuestas se conocen como señales costosas de credibilidad porque las palabras sin costo no generan confianza.
China muestra costo real al distribuir vacunas sin bloqueo de patentes, al cancelar deuda de países menos adelantados, abrir el sistema Beidou a nivel global. Cada acción valida el principio del libro.
El análisis de balance de poder blando: América Latina no necesita elegir bloque sino maximizar autonomía. El libro Gobernanza global propone tres ventanas diplomáticas empezando por ONU los 33 votos de la región permiten exigir dos asientos permanentes rotativos para América Latina y el Caribe. La propuesta China más justa y equitativa ofrece el marco de igualdad soberana mientras la región aporta el bloque de voto.
En segundo lugar el desarrollo sin condicionalidad política porque el financiamiento del Nuevo Banco de Desarrollo y del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura permite cerrar brecha de infraestructura, saltar directamente a redes 5G/6G e industrializar litio, cobre e hidrógeno verde con transferencia tecnológica.
En tercer lugar la diplomacia normativa porque la tradición de no alineamiento y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños pueden liderar la Iniciativa de Civilización Global en temas de agua, Amazonía, patrimonio y lenguas originarias, y así el soft power se vuelve recíproco.
En materia de seguridad la doctrina de seguridad indivisible permite multilateralizar la cooperación contra crimen transnacional vía la ONU para evitar dependencia bilateral. El Libro es una doctrina Monroe invertida porque en lugar de América para los americanos propone mundo para todos según la Carta de la ONU y para América Latina es oportunidad de pasar de norma taker a norma maker.
