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Bases para recuperación óptima tras cirugía de diástasis de rectos

Nieves Sebastián Mongares
Gabriela Vázquez Vegas/Ana Fernández Agüero (Fotografía y vídeo)
A menudo, el periodo hasta la recuperación total después de una cirugía de diástasis de rectos oscila entre los 12 y los 18 meses. Durante este tiempo, los profesionales sanitarios deben ir proporcionando unas directrices concretas adaptadas a cada caso según avance la evolución; pero de parte de los pacientes es esencial la constancia y seguir al pie de la letra estas recomendaciones. El Dr. Fernando Ferreira, especialista en Cirugía Abdominal en el centro CUF de Oporto, explica en este episodio del vídeopodcast de iSanidad realizado con el apoyo de BD, que es necesario transmitir de manera clara a los pacientes toda la información relativa al proceso de recuperación.

“Recuerdo una paciente que tras la operación me comentó que se había equivocado porque pensaba que la cirugía sería como ‘magia’ y que tras ella estaría totalmente recuperada; ahora, cuando operamos a los enfermos les explicamos que es una intervención de la que se debe esperar un resultado funcional”, precisa el especialista. También, resalta que hay que comunicarles que “los aspectos estéticos y la capacidad de mejorar la apariencia abdominal, dependen de ellos”.

En cada fase del proceso de recuperación, el Dr. Ferreira expresa que es esencial ir preguntando a los pacientes cómo avanzan, y qué actividades tanto físicas como de su día a día van recuperando. Aquí, el experto agrega que en muchas ocasiones el miedo les condiciona a realizar algunas acciones.

El Dr. Ferreira resalta que es necesario guiar a los pacientes durante el proceso de recuperación animándoles a no tener miedo para propiciar un avance óptimo

“No hay milagros, hay que convencerles de que son capaces y, para ello, tenemos que ser una especie de personal trainer de su mente, aportándoles coraje y orientándoles desde el punto de vista de que se ha hecho una reconstrucción y que con su fuerza interior y la posición de la malla que se implanta, no hay peligro”, desarrolla. Aquí, el cirujano apunta que el uso de estas mallas va a contribuir sustancialmente a la recuperación muscular.

Por otra parte, el cirujano se refiere a que aspectos como que la aparición de edema o el miedo a que un paso en falso pueda hacerles retroceder, pueden dificultar el proceso de recuperación. “Tenemos que hacer un seguimiento y, si les pedimos que comiencen haciendo abdominales, aunque sea, que hagan uno y con ayuda si es necesario; cuando se consigue esto sin dolor, se va aumentando o se pueden incorporar otras actividades como el pilates o entrenamiento personal”, comenta el Dr. Ferreira.

Resultados y experiencia del paciente

Un aspecto de gran importancia es atender a los resultados reportados por los pacientes (PROs, por sus siglas en inglés) durante todo el seguimiento. En este, indica el Dr. Ferreira, se establecen revisiones a los tres, seis, nueve y 12 meses, en los que este coraje o impulso que pueden necesitar para avanzar en la recuperación es clave. Pero luego, cada paciente manifiesta una experiencia. “Aunque nuestro trabajo es que consigan una estructura reforzada con una malla si es necesario para aportar una recuperación funcional, pueden entrar en juego aspectos como la estética”, expresa.

Aquí, cuenta el caso de una paciente que siempre había tenido una complexión delgada y que, tras la cirugía, le mostró su preocupación por la aparición de grasa en la zona abdominal; siguiendo este hilo, el especialista señala que aunque en ocasiones puede ser necesario el trabajo de los profesionales de cirugía plástica, en la mayoría de casos y así ocurrió con esta paciente, el resultado fue más lento, pero llegó.

También, en los tiempos influyen factores como puede ser la edad. Como subraya el Dr. Ferreira, hay grandes diferencias entre un paciente que tiene entre 35 y 40 años, donde la producción de colágeno sigue activa, a aquellos a partir de los 50 o 60 años, en los que los niveles de colágeno han bajado notablemente, lo que afecta también a la elasticidad de la piel.

Más allá de que los pacientes sigan las recomendaciones médicas, factores como la edad y la producción de colágeno asociada, influyen en la recuperación postquirúrgica

Pero, el Dr. Ferreira remarca que hay que complementar la percepción de los pacientes con pruebas que aporten resultados medibles. “En mi caso, siempre hago fotos y vídeos y les pido a los pacientes que ellos también me los envíen a mí; aparte, hago un TAC con y sin maniobra de Valsalva para observar la espesura de los músculos y la grasa visceral”, detalla. También, porque como narra, tuvo un paciente que manifestaba estar peor en cuanto a la apariencia abdominal, para lo que se le derivó a un nutricionista, se hizo refuerzo de fisioterapia y electroestimulación; tras esto, el paciente consideraba que no había mejorado y, aunque se registraba un aumento objetivo de la grasa visceral, este era de dos centímetros. Con esto, el Dr. Ferreira resalta que “hay casos en que se pueden dar condiciones como la dismorfia corporal, porque la diferencia es mínima, pero existe”.

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