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“Pensábamos que si veíamos más pacientes seríamos mejores”

Juan León García (Valencia)
La ya conocida escasez de especialistas de radiología tanto en España como en Europa tiene otra consecuencia: la prevalencia del burnout entre estos profesionales. Según los datos que maneja la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram), no baja del 50% el número de profesionales en nuestro país que reconocen experimentar o haber experimentado las consecuencias de la sobrecarga laboral.

“Fuera del trabajo todo el tema era el estrés laboral. Contando los pacientes que habíamos visto cada día. Pensábamos que si veíamos más pacientes seríamos mejores”, relata la Dra. Zenova Zailén, residente de Radiodiagnóstico en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander).

Esa experiencia, vivida durante un mes por una suplencia por vacaciones en un centro de salud “justo después de la pandemia”, supuso atender de media a más de 30 pacientes al día. Hasta que la Dra. Zailén dijo basta: prefirió atender al cupo que podía sin sobrecargarse, y priorizar a los pacientes que llegaban con urgencias reales. Aunque acaba de comenzar su carrera profesional, recomienda a sus colegas, que acudieron el pasado mayo hasta el Palacio de Congresos de Valencia en el marco del 38º Congreso Seram 2026, que atajen el burnout no con “grandes cambios estructurales” sino con “pequeñas decisiones personales que nos devuelven el control”.

La IA presenta un doble filo para los radiólogos a la hora de combatir el burnout: algunos estudios sugieren una reducción del 10% de las tareas rutinarias en su jornada; otros, que sobrecargará aún más a los especialistas

Desde el público, la Dra. Rocío García Loreto, especialista en Radiodiagnóstico de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), pone en común la experiencia que impulsan desde su centro. El “comité antiburnout” que diseña iniciativas para reducir los niveles de estrés. Desde talleres de salsa a clubes de lectura, con el objetivo de salir de la dinámica de trabajo habitual.

Otra alternativa tiene que ver con la joya de la corona de la hiperespecialización de los radiólogos: la inteligencia artificial, un arma de doble filo. Según recoge un reciente documento publicado por la Seram, el uso de algoritmos podría “reducir el tiempo de interpretación o aliviar a los médicos de hasta un 10% de su jornada en tareas rutinarias, con disminución del agotamiento profesional (burnout)”. A continuación, refiere a “otros estudios” que “plantean un aumento de la carga y del agotamiento profesional” por el uso de herramientas basadas en IA.

Recuperar la medicina alopática

Desde una perspectiva humanista, el Dr. Leonardo Romero Montemar, médico especialista en radiología experto en cáncer de mama reflexiona sobre la raíz del problema. A su juicio, el burnout nace de un modelo construido “desde la mirada industrial” que, concluye, concibe como un éxito “el colapso sanitario”. Al hilo de este análisis, la enfermedad que hay que curar sería el producto y, por tanto, “la salud está en sospecha”.

“Si mi trabajo es diagnosticar enfermedades, no se puede evitar el burnout”. El Dr. Romero anima a sus compañeros a “cambiar las gafas” para volver a mirar “lo humano”. Toca, en definitiva, “desaprender”. “Somos discapacitados funcionales porque hemos sido formados para ello”, zanja. Por todo ello, apela a “reescribir la historia, recuperar la maravilla de la medicina alopática”.

Una perspectiva compartida con la de los especialistas es la de los técnicos. María Tordesillas Gómez, TCAE, ahonda en la humanización de la asistencia. En que los servicios no sean “una trinchera”. Se trata de entender que “no todas las personas somos iguales ni transmitimos de las mismas maneras”. Por este motivo, hace falta propiciar la formación, “una gran vía” para preparar a los profesionales de los servicios de radiología con el fin de que comuniquen, guíen y sepan marcar los límites de lo que pueden hacer y lo que no.

A modo de entender de Tordesillas, “hemos perdido esa esencia”. Y ni las batas ni los uniformes aseguran humanización. “La calidad humana la tenemos que poner nosotros”, concluye.

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