Y lo hizo siguiendo la ruta dramática que ha llevado a la Albiceleste hacia su segunda final de la Copa del Mundo consecutiva: a última hora, de remontada, cuando la suerte parecía dictada.
El capitán de los nerazzurri, goleador de la Serie A con 17 dianas, firmó una nueva victoria desde atrás de los campeones defensores ante nada menos que Inglaterra (2-1), uno de los grandes némesis argentinos en el mundo de la pelota.
Messi, el incontrolable Diez que derrocha talento a los 39 años, centró una pelota con su supuesta débil pierna segunda, la derecha, al palo de Jordan Pickford. Y allá llegó Martínez para citar a su país en la final del domingo ante España.
«La primera vez que mi viejo me compró un par de botines, siempre soñé con hacer este gol», recordó Martínez, de 28 años, llorando. «Este equipo sigue demostrando de qué está hecho».
Gol sonado
El centrodelantero, campeón con el Inter en Italia, ingresó en el minuto 81 por el lateral Nicolás Tagliafico. Once minutos (90+2′) más tarde, en el descuento, marcó su tercer y más importante tanto en Norteamérica 2026.
Ya había facturado ante Jordania (3-1) en el cierre de la fase de grupos y el tercero en el alargue contra Suiza (3-1) en cuartos de final.
Para el duelo contra los suizos ya había sido relegado al banquillo. Desde octavos, donde los argentinos remontaron in extremis 3-2 ante Egipto, Julián Álvarez le ganó el puesto para acompañar a Messi en el ataque.
La Araña, autor de un gol en siete juegos y con su futuro incierto en el Atlético de Madrid, fue titular de nuevo contra los ingleses, unos adversarios completamente sometidos en el segundo tiempo.
«Lautaro Martínez es la tercera o cuarta vez que entra, es la figura del equipo, hace goles, no da una por perdida», lo alabó el seleccionador Lionel Scaloni tras la victoria frente a los Tres Leones.
«Si no tenés eso que tenés en el banco, por más mago que seas, no hacés nada», agregó el entrenador, el primero en emocionarse en un día de muchas lágrimas de alegría bañando los rostros de los jugadores argentinos.
El desquite
La actuación del Toro en Atlanta puede considerarse un desquite por lo sucedido hace cuatro años en Qatar, donde Argentina bordó su tercera estrella, la primera en 36 años.
Martínez tuvo minutos en seis de los siete juegos en suelo catarí, incluida la final contra Francia. Regresó a su país con el trofeo pero sin haber anotado ningún gol en su primer Mundial.
En ese certamen también comenzó como titular pero perdió el puesto, de nuevo, con Álvarez. Entonces de 22 años, la Araña fue determinante en la fase eliminatoria con tres goles, uno de ellos ante Australia (2-1) en octavos y otros dos contra Croacia (3-0) en semifinales.
Ahora los papeles parecen intercambiarse y el más decisivo es el Toro.
Todavía es temprano para saber si será de la partida contra la Roja en el MetLife Stadium en East Rutherford, a las afueras de Nueva York, o si Scaloni lo preservará como revulsivo estrella.
Lo cierto es que esta Argentina, que renace una y otra vez, desafiará a una España que no pierde un partido desde el 22 de marzo de 2024, en un amistoso en Londres contra Colombia (1-0).
Sin embargo, en junio del año pasado quedó subcampeona de la Liga de Naciones de la UEFA al caer en la tanda de penales ante Portugal.
«Vamos a enfrentar un rival de mucha jerarquía, que no pierde desde hace 37 partidos, con grandes jugadores», destacó Martínez. «Ahora toca descansar pero también disfrutar, lo que estamos logrando es muy difícil».
(16/07/2026)
