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El desafío del departamento de La Paz

Al conmemorarse los 217 años de la Revolución del 16 de Julio de 1809, quienes tenemos el privilegio de vivir en La Paz debemos asumir el compromiso de trabajar por su recuperación económica y, sobre todo, por construir las bases de un futuro más próspero y sostenible para nuestro departamento.

Los recientes conflictos que atravesó el país, con más de 50 días de bloqueo de caminos, golpearon con especial dureza a La Paz, ocasionando pérdidas superiores a los 500 millones de dólares. Este impacto obliga a redoblar esfuerzos para impulsar su reactivación.

Los desafíos son numerosos y requieren atención inmediata. Uno de los más urgentes es el colapso del tráfico vehicular, donde en muchos sectores la velocidad ya no se mide en kilómetros por hora, sino en metros por hora.

Otro problema crítico es la seguridad hídrica. La provisión de agua depende principalmente del deshielo de los nevados y de las precipitaciones, fuentes cada vez más vulnerables por el cambio climático y la contaminación generada por los incendios forestales. Sin una planificación adecuada, La Paz podría enfrentar escenarios similares al denominado «Día Cero», con severos racionamientos.

También es indispensable fortalecer la planificación urbana de acuerdo con la compleja topografía paceña. Los ríos subterráneos, la inestabilidad de las laderas, el crecimiento desordenado y la necesidad de ampliar las redes de alcantarillado exigen una gestión eficiente de los recursos. A ello se suma la expansión hacia los macrodistritos rurales, que demanda infraestructura, servicios básicos y una visión de largo plazo.

Con ese propósito, la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP) y el Comité Impulsor de la Zona Económica Especial El Alto–La Paz (CIZEE) suscribimos un acuerdo institucional para impulsar iniciativas orientadas al desarrollo económico, productivo y empresarial del departamento.

Esta alianza busca promover la creación y consolidación de Zonas Económicas Especiales (ZEE), fortalecer a las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) y al sector gremial, incrementando su capacidad productiva, la comercialización de sus productos y el acceso a mercados de exportación. En ese marco, trabajamos para que El Alto, La Paz y municipios aledaños sean declarados Zonas Económicas Especiales, aprovechando su ubicación estratégica, su capacidad productiva y el espíritu emprendedor de su población.

Asimismo, es imprescindible avanzar en la consolidación de la Región Metropolitana de La Paz, integrada por Nuestra Señora de La Paz, El Alto, Viacha, Achocalla, Palca, Laja, Pucarani y Mecapaca, que concentra cerca de dos millones de habitantes y constituye el principal polo económico del departamento.

En anteriores artículos destaqué la necesidad de construir una nueva carretera entre La Paz y Cochabamba para facilitar el acceso a mercados más amplios, así como la creación de un fondo especial para la recuperación económica del departamento, inspirado en el Plan Marshall.

A estas iniciativas se suma el anuncio de proyectos para convertir los campos feriales de La Paz y El Alto en motores de desarrollo económico, cultural y tecnológico, además de la construcción del Centro Internacional de Convenciones, Exposiciones y Cultura (CICEC) en El Alto. Esta infraestructura fortalecerá la competitividad regional y posicionará a Bolivia como un importante punto de encuentro para ferias y eventos internacionales.

La Paz posee enormes fortalezas humanas, productivas y geográficas. Es momento de dejar de lado las diferencias y trabajar unidos entre el sector público, el sector privado y la sociedad civil para impulsar las obras y políticas que permitan recuperar el crecimiento, generar empleo y construir un futuro de mayores oportunidades para todos los paceños.

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