La Confederación de Panificadores de Bolivia advirtió que el costo real del pan ya supera Bs 1,35 por unidad, debido principalmente al incremento del precio de la harina y la fluctuación del dólar.
Sin embargo, el sector aclaró que todavía no puede aplicar un aumento por cuenta propia y que cualquier modificación deberá definirse a nivel nacional.
El precio de la harina nacional con factura ya supera los Bs 380 por quintal, mientras que la harina argentina llega a unos Bs 360, según la organización. Hace poco, el quintal costaba alrededor de Bs 250, por lo que el incremento supera los Bs 100.
“Estamos pasando situaciones difíciles por la fluctuación del dólar, el precio de la harina está variando demasiado”, señaló la dirigencia de los panificadores.
El aumento golpea directamente la estructura de costos del sector. Los panificadores más pequeños utilizan alrededor de cuatro quintales de harina al día, mientras que los establecimientos de mayor producción llegan a consumir entre 10 y 15 quintales diarios.
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Pan
La Confederación actualiza semanalmente su hoja de costos para seguir la evolución de los principales insumos. Con los actuales precios de la harina y el comportamiento del dólar, el cálculo del sector establece que el precio real del pan debería ubicarse por encima de Bs 1,35.
“Con esta fluctuación del dólar, el pan ya estaría por encima de Bs 1,35; es el precio real que tendría que tener”, explicó la dirigencia.
El sector considera que el incremento de los costos refleja una presión general sobre los precios de los productos y servicios, mientras los ingresos de las familias no avanzan al mismo ritmo.
“Yo creo que la población entiende, todo está subiendo y los sueldos se han estancado ahí”, sostuvo.
¿Aumento unilateral?
Pese al deterioro de sus costos, los panificadores descartaron tomar de manera individual la decisión de subir el precio del pan.
La Confederación explicó que cualquier modificación debe analizarse y definirse mediante las federaciones del sector a nivel nacional. Por ahora, los panificadores mantienen el precio vigente mientras evalúan semanalmente el comportamiento de la harina y del resto de sus insumos.
El sector queda así ante una creciente brecha entre el precio que cobra por el pan y el costo que necesita cubrir para mantener la producción, en un escenario marcado por el encarecimiento de la harina y la volatilidad cambiaria.
