El Gobierno, a través de su unidad de comunicación estratégica, dio a conocer este martes que los bombardeos a refinerías en Rusia provocan un incremento récord del diésel e indica que ese aspecto presiona a Bolivia.
Esa unidad reporta que los ataques contra refinerías rusas y las restricciones al comercio de combustibles tensionan el mercado mundial de diésel, con efectos que alcanzan a Latinoamérica, incluida Bolivia, según explicó Jorge Piñón, experto del Instituto de Energía de la Universidad de Texas en Austin.
En un entrevista con la cadena CNN, Piñón señaló que el problema dejó de concentrarse en Rusia y Europa, ahora tiene efectos sobre distintos mercados.
También vea: El petróleo cae por el optimismo de encuentro entre EEUU e Irán
Análisis
“Hay varios países en América Latina, por ejemplo, México, Brasil y Argentina, donde también va a impactar la producción y el consumo de diésel. Esto es un problema que ahora tenemos entre manos y que es de carácter global”, declaró Piñón en la entrevista que cita el Gobierno.
La presión sobre el mercado aumentó después de los recientes ataques ucranianos contra infraestructura petrolera rusa. El 20 de septiembre, Rusia informó de un ataque con más de 1.900 drones, que alcanzó una refinería en la región de Moscú y dejó al menos tres personas fallecidas, según reportes de la cadena noticiosa.
Los ataques se suman a las restricciones rusas a las exportaciones de diésel y a otros problemas que afectan la oferta mundial de combustibles refinados.
Especialistas que consultó CNN atribuyen parte del incremento de los precios a la reducción de la capacidad de refinación rusa.
Récord
La tensión del mercado llevó el precio promedio nacional del diésel en Estados Unidos a $us 6,51 por galón, un nuevo máximo histórico registrado el 21 de septiembre.
Piñón explicó que la evolución del diésel no necesariamente sigue el comportamiento del petróleo crudo, debido a que el mercado de productos refinados enfrenta restricciones específicas de oferta.
“El diésel tiene problemas no solamente por las pérdidas de refinación que ha tenido Rusia, sino también por el alto uso en el transporte comercial en Estados Unidos y Europa”, afirmó el experto.
De acuerdo con el análisis de CNN, el combustible mueve buena parte del transporte de carga, la maquinaria agrícola, los trenes, embarcaciones y equipos de construcción, por lo que un incremento sostenido de su precio puede trasladarse a otros sectores de la economía.
Presión
El encarecimiento del combustible también genera presión sobre los costos de transporte y producción en América Latina. Piñón mencionó específicamente a México, Brasil y Argentina, mientras que el contexto de mayores precios internacionales también representa un desafío para Bolivia, que depende de la importación de combustibles para cubrir parte de su demanda interna.
El impacto puede extenderse desde el sector agrícola, mediante el costo de operación de tractores y maquinaria, hasta el transporte de carga y la distribución de alimentos y otros productos.
A esta situación se suma la presión estacional sobre el mercado energético del hemisferio norte, donde el diésel también tiene un uso importante en sistemas de calefacción durante el invierno.
“El diésel tiene problemas no solamente por las pérdidas de refinación que ha tenido Rusia, sino también por el alto uso en el transporte comercial en Estados Unidos y Europa”, manifestó.
Las recientes tensiones también llevaron al presidente estadounidense, Donald Trump, a pedir a Ucrania que detenga los ataques contra las refinerías rusas, al advertir sobre su impacto en el mercado mundial de diésel.
