La tercera década del siglo XX contó con una nueva etapa para el gran desarrollo del arte de la pintura en el mundo. Un ejemplo fue la obra de Salvador Dalí, quien: con la idea del arte surrealista, se convirtió en uno de los más importantes inspiradores de la estética de la pintura.
Tiempos en los que la pintura moderna se inició desafiando toda tradición y conservadurismo estético, lo cual la convirtió en el medio para exaltar la realidad en la que vivía la sociedad en el siglo XX. Lo singular es que fueron momentos, en los que los artistas transgredieron la visión estética de la época. Esto, traducido en una expresión que trastocó al arte en reflexivo y descubridor de una especie de promesa, de la nueva visión de la pintura del siglo XX.
En 1938 Salvador Dalí, tras su encuentro con Freud en Nueva York, publicó que, hasta esos momentos, se había sentido tentado en considerarse, como el representante de la pintura surrealista.
Sus declaraciones del momento, afirman: mi pintura, me movió a reconsiderar mi opinión sobre convertirme en el representante del sub-realismo (textual). Una apreciación que posiblemente lo llevo a realizar alucinantes retratos del Santo Pat del surrealismo.
Lo singular, fue que la personalidad que Dalí adoptó en ese tiempo, lo llevo a instalarse en Nueva York (1939), con grandes expectativas de su pintura hacia el futuro. Sin embargo, su primer trabajo fue el de decorar escaparates comerciales referidos al tema: El día y la noche.
Lo fundamental es recordar que fueron tiempos, en los que el arte escrito, la pintura y demás artes, determinaron que Nueva York vivía momentos en los que esa ciudad era considerada, como el Centro de la evolución del arte del planeta. Un hecho, que llevó a Dalí a realizar asombrosos y alucinantes retratos, que motivaron a ser contratado, para colaborar con Hitchcock.
En 1948 retornó a España y asentó su arte en el Paraje pintoresco de Port LLigat en Barcelona que le doto de una suerte de facilidades en momentos, que España vivía bajo la dictadura de Franco. Lo singular fue que la relación hasta surrealista entre ambos fue temporal, afirman los escritos.
No se debe dejar de nombrar que, en esos momentos, Dalí ya había realizado lo mejor de su obra pictórica, lo cual no limitó, que los cuarenta años de su producción pictórica, se convirtiesen en una especie de endiosamiento irreductible del artista. Vale recordar que en 1955 dio una conferencia en su Rolls Royce cuyo tema fue: la importancia y diversidad de las coliflores.
Lo sorprendente fue, que su egolatría lo llevo a una prolija indagación sobre lo ilimitado y equivoco universo onírico.
Hoy, se puede afirmar que fueron momentos en los que el devenir del arte de la pintura, inicio el nuevo tiempo del arte, que fue capaz de describir los cambios del pensamiento de la sociedad.
De esa manera, la nueva expresión de la pintura de Dalí, estuvo marcada por períodos merecedores de la creación de nuevas obras pictóricas, que fueron diametralmente opuestas entre sí.
Con todo ello, la obra pictórica de Salvador Dalí, fue la muestra del desafío estético de esos tiempos. Una producción pictórica que llegó a la humanidad, relevantes obras de pintura, que desafiaron a toda tradición y conservadurismo estético.
Para terminar, Salvador Dalí, demostró que las concepciones del arte deben estar cargadas de ideas renovadoras aún lo reiterativo de su estilo. Algo que no se debe dejar de nombrar, es que en ninguna de sus pinturas desapareció la posibilidad de mostrar lo oculto, que puede conllevar la belleza de la pintura.
