El Diploma de Bachiller en Bolivia ha representado históricamente una conquista social. Desde 2009, su emisión gratuita en formato físico se consolidó como una garantía para quienes culminan sus estudios de Educación Secundaria. Sin embargo, la reciente implementación del Decreto Supremo N.º 5738, que introduce el formato digital en sustitución de la versión impresa, modifica esta dinámica y abre un debate sobre el alcance de la gratuidad, la responsabilidad del financiamiento de su impresión y las posibles implicaciones sociales de esta medida.
Esta transición hacia lo digital impacta directamente en el valor simbólico del diploma, al sustituir la entrega del documento tangible. Asimismo, la medida abre interrogantes sobre la equidad y el verdadero alcance de la norma, puesto que traslada el costo de impresión a las familias, genera barreras de acceso en regiones sin conectividad a internet, pone en dificultad los actos de promoción naturalizada y coloca en debate si el ahorro económico proyectado por el Estado coloca en riesgo la importancia simbólica a este diploma.
Desde una perspectiva sociocultural, el Diploma de Bachiller físico constituye un símbolo de esfuerzo, perseverancia, dignidad y reconocimiento social, construido en la trayectoria educativa de una persona. Tanto para quienes culminan doce años de escolaridad en Educación Regular como para jóvenes y adultos que concluyen sus estudios en dos o tres años en la Educación Alternativa. Principalmente en sectores populares, el acto de graduación con la entrega formal de un documento físico se convierte en un acontecimiento comunitario, donde familiares, docente y autoridades celebran públicamente el logro alcanzado, convirtiéndose el documento en un objeto de memoria familiar, reconocimiento intergeneracional con identidad social.
Sin embargo, el Diploma de Bachiller digital también ofrece ciertas ventajas y la interrogante es ¿la digitalización del Diploma de Bachiller puede preservar el significado simbólico o corre el riesgo de reducir un logro educativo a un archivo electrónico? En la cultura boliviana, el diploma en papel es un anclaje material de esfuerzo: firma, sello, textura del papel y entrega en ceremonia constituyen una “memoria corporal”; el material digital aún carece de esa materialidad exhibible, tangible y transmitible al sacrificio educativo familiar.
Al respecto, Evgeny Morosov en su obra “La locura del solucionismo tecnológico” cuestiona la idea de que los problemas humanos, políticos y culturales pueden resolverse simplemente mediante innovaciones digitales y mejoras de eficiencias, sin embargo, las otras dimensiones sociales y culturales pueden quedar relegadas. La eficiencia del capital cultural institucionalizado según Bourdieu es un artefacto social de reconocimiento, aquí reside la fragilidad, si se debilita el reconocimiento social, el capital se devalúa, aunque la ley lo siga garantizando. Entonces, la digitalización desde lo simbólico tiene la probabilidad de perder relevancia y significado al esfuerzo educativo.
La digitalización del Diploma de Bachiller puede representar un avance administrativo y ahorro económico, sin embargo, la concepción debe trascender de la reducción de costos. Por ello, el desafío para el Estado consiste en modernizar la certificación sin desvalorizar el reconocimiento social y simbolismo, preservando la dignidad, la memoria cultural y el valor humano de la educación en un escenario del Estado Plurinacional.
