La interrupción de los GLP-1 para la obesidad provoca un ‘efecto rebote’

Redacción
Las personas que han suspendido la medicación con agonistas del receptor del péptido similar al glucagón-1 (GLP-1) para combatir la obesidad, tras un promedio de 39 semanas de tratamiento, han tenido un efecto rebote, recuperando 0,4 kg/mes de peso. Estos datos, aportados en el metaanálisis ‘Recuperación de peso tras la interrupción de los fármacos GLP-1’, publicado por The BMJ, demuestran que el peso corporal de la persona volvería a los valores iniciales en menos de dos años. Este metaanálisis ha comparado 37 estudios publicados hasta febrero de 2025, en los que participaron más de 9.300 personas.

Los agonistas del receptor GLP-1 son uno de los tratamientos farmacológicos más utilizados para la obesidad y las afecciones relacionadas. En diversos ensayos clínicos, se ha demostrado que el uso de estos medicamentos ayuda a obtener una pérdida de peso de 4,6 kg o una reducción de al menos 2 unidades del índice de masa corporal (IMC). A pesar de ello, la suspensión del tratamiento está asociada a un tema económico relacionado con el alto precio que tienen estos fármacos, los efectos secundarios y el modo de administración (inyecciones en las presentaciones a las que actualmente tienen acceso los pacientes, aunque llegarán terapias orales).

Otra de las conclusiones que arroja este trabajo tiene que ver con que las comorbilidades asociadas a la obesidad también vuelven, al igual que el peso. De esta forma, los indicadores asociados a salud cardiovascular y metabólica se ven afectados de manera negativa al abandonar el tratamiento. Y vuelven a aparecer señales de riesgo tanto en colesterol elevado, como en nivel de triglicéridos o presión, a niveles que se sitúan al inicio del uso de GLP-1.

La suspensión del tratamiento con agonistas del receptor GLP-1 para tratar la obesidad provoca un efecto rebote en el peso

Los resultados del metaanálisis han mostrado que una menor adherencia o el cese de las intervenciones dietéticas y de estilo de vida conduce a patrones similares de recuperación de peso. Asimismo, el estudio puso en duda la noción de que los agonistas del receptor GLP-1 sean una cura “perfecta” para la obesidad.  Adam Collins, profesor asociado de Nutrición de la Universidad de Surrey (Reino Unido), en declaraciones para el SMC del Reino Unido, señala que los autores reconocen que esta revisión está limitada por el tiempo de seguimiento de las personas y por el posible sesgo en los estudios. No obstante, los autores proyectan, basándose en los estudios observados, que todo el peso se recuperaría en un plazo de dos años”.

Por otro lado, la investigación pone de relieve que una pérdida de peso considerable, aunque esté seguida por una recuperación de peso, puede ofrecer consecuencias beneficiosas a largo plazo para las personas con obesidad. Así lo muestra el ensayo del Programa de Prevención de la Diabetes, donde los participantes lograron una pérdida de peso de entre el 5% y el 7% a través de una intervención estructurada de vida saludable. Aunque este grupo recuperó peso, la incidencia acumulada para desarrollar diabetes fue menor en comparación con el grupo placebo.

Este artículo aún no puede decirnos si el uso a corto plazo ofrece beneficios duraderos para los órganos, pero es plausible que pesar menos durante incluso 2–3 años, gracias al uso a corto plazo de estos medicamentos, pueda ayudar a ralentizar el daño en articulaciones, corazón y riñones”, comenta Naveed Sattar, catedrático de Medicina Cardiometabólica y Consultor Honorario de la Universidad de Glasgow (Reino Unido).

Estrategias para abordar la recuperación de peso

Asimismo, el documento también expone algunas estrategias para abordar la recuperación de peso tras la interrupción del tratamiento. Una de las medidas se centra en cambiar a dietas y estilos de vida saludables, que han demostrado, en estudios observacionales con seguimiento extendido, su efectividad para prevenir la recuperación excesiva de peso. Sin embargo, el metaanálisis matiza que se requiere de más investigación para estudiar la recuperación de peso en personas que adoptan un estilo de vida más saludable después del cese de los agonistas del receptor GLP-1.

“Si las personas suspenden la medicación, muchas probablemente necesitarán apoyo nutricional y conductual continuo, y los servicios de salud deberían anticipar que los beneficios cardiometabólicos pueden disminuir a medida que se recupera el peso”, explica Marie Spreckley, investigadora de Prevención de la Diabetes y Trastornos Metabólicos Relacionados en Grupos de Alto Riesgo, Unidad de Epidemiología del MRC de la Universidad de Cambridge (Reino Unido). Y añade que “el estudio no muestra que el apoyo conductual prevenga de forma fiable la recuperación tras suspender la medicación, lo que pone de relieve la necesidad de más investigación sobre estrategias eficaces y escalables para el mantenimiento del peso a largo plazo junto con la farmacoterapia”.

Estos datos demuestran la importancia de llevar una alimentación y un estilo de vida saludable como base del tratamiento y el manejo de la obesidad, y utilizar medicamentos como los agonistas del receptor GLP-1 como complemento. Asimismo, las personas que quieran usar o usen estos fármacos deben ser conscientes de la alta tasa de interrupción y las consecuencias de la suspensión de la medicación.

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