Una reunión antidroga realizada en Montevideo evidenció cambios en las rutas del narcotráfico en Sudamérica, con un incremento del tráfico de hachís y riesgos por el desvío de precursores químicos. La cita contó con la participación de Bolivia y otros siete países de la región.
El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, señaló que uno de los puntos centrales del encuentro fue el aumento del flujo de hachís que ingresa desde África y Norteamérica, lo cual refleja una diversificación de los mercados ilegales.
También, hizo referencia a la circulación de sustancias como el acetato de etilo y el carbonato de sodio, insumos que pueden ser utilizados en la producción de drogas ilícitas, y urgió la necesidad de fortalecer los mecanismos de control.
Lea también: Bolivia y DEA reanudan investigaciones conjuntas sobre narcotráfico
La Drug Enforcement Administration (DEA) reunió a delegaciones de Uruguay, Brasil, Paraguay, Argentina, Perú, Chile y Colombia, que coincidieron en la necesidad de fortalecer la coordinación frente al crimen organizado.
Durante las jornadas, las autoridades ratificaron que el narcotráfico mantiene una dinámica cambiante y aprovecha debilidades en los sistemas de control.
En ese contexto, Bolivia ratificó su participación en espacios de articulación regional orientados a enfrentar delitos transnacionales.


