detección y tratamiento en edades tempranas

Patricia Durán Carrasco
Con una prevalencia de 1 de cada 100 casos, la escoliosis es una de las patologías más comunes entre la población pediátrica, y comienza a ser un tema recurrente en el examen MIR. Más allá de la estética, esta deformidad de la columna vertebral puede traer consigo problemas de salud graves, como cardiopatías. El Dr. Ignacio Merino Gutiérrez, médico especialista del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid y de Olympia Centro Médico Pozuelo, explica en la plataforma Doryos los tipos de escoliosis y cuál es el abordaje según el diagnóstico.

Según el Dr. Merino, la escoliosis se clasifica en tres tipos. La primera es la congénita, que se produce por defecto de deformación o segmentación de las vértebras en la época fetal. Este tipo de tratamiento es quirúrgico, debido a que el problema radica en una vértebra o varias vértebras que no se han desarrollado completamente, denominadas hemivértebras. Sin embargo, la esclerosis congénita también está asociada a malformaciones, tanto a nivel cardíaco como a nivel neurológico o digestivo.

Congénita, neuromuscular e idiopática del adolescente son los tres tipos de escoliosis que puede padecer una persona

El segundo tipo es la escoliosis neuromuscular, que “se produce en pacientes con alteraciones a nivel cerebral, pacientes con parálisis cerebral o pacientes con alteraciones de la segunda motoneurona, como puede ser un mielomeningocele o una atrofia medular espinal”, explica el Dr. Merino. Los pacientes que tienen esta patología presentan una progresión muy rápida y son sometidos a una cirugía para corregir alteraciones cardiorrespiratorias o digestivas, por problemas de devolución o para poder sentar al paciente en la posición más anatómica posible.

Por último, el Dr. Merino destaca la escoliosis idiopática del adolescente, que debuta por lo general en mujeres de entre 12 y 14 años. En estos casos, se recomienda realizar el test de Adams, una prueba en la que el paciente tiene que intentar tocarse los pies con las manos sin doblar las rodillas. “En ese momento, se puede detectar una elevación en forma de gibosidad en la espalda del paciente”, señala. Gracias a la teleradiografía, tanto anteroposterior como lateral, el equipo médico puede conocer el grado exacto de la curva. Además, junto a la escala de Rieser, se valora la madurez ósea en la propia cresta ilíaca, siendo cero la inmadurez ósea absoluta y cinco la madurez ósea absoluta (crecimiento finalizado).

“El crecimiento es el peor aliado de la escoliosis. Si al niño le queda mucho por crecer, el pronóstico no es bueno porque la curva puede incrementarse, mientras que, si está finalizando su crecimiento, el pronóstico mejora”, matiza el Dr. Merino.

En función de los grados de desviación de la columna vertebral, se aplica un tratamiento conservador, con corsé o cirugía

Respecto al tratamiento, hay que tener en cuenta el ángulo de Cobb. Según esta escala, si es menos de 25 grados, el tratamiento es conservador, es decir, se mantiene en observación periódica al paciente para ver cómo evoluciona en el crecimiento. Si la escoliosis está entre 25 y 45 grados, se trata con corsé; y por encima de los 45 grados se opta por la cirugía. En el caso de la cifosis dorsal o enfermedad Sauermann, que es el acuñamiento de la columna en el plano lateral, se utiliza el corsé a partir de los 55-60 grados, mientras que por encima de los 75-80 grados se plantea la cirugía.

Doryos

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