Dr. Guillermo Ponce: «Cuba atraviesa la mayor y peor crisis sanitaria de su historia»

Fátima del Reino Iniesta
La ruptura del eje energético entre Venezuela y Cuba ha precipitado una crisis sanitaria sin precedentes en la isla. La falta de medicamentos, el colapso hospitalario, la ausencia de urgencias extrahospitalarias y la emigración masiva de profesionales sanitarios configuran un escenario crítico. «El sistema sanitario cubano atraviesa la peor crisis de su historia, con un deterioro estructural que afecta a todos los niveles asistenciales», ha descrito Guillermo Ponce, presidente de la Asociación de Médicos Cubanos en España (Amcube).

Una dependencia energética que marcó el sistema sanitario

«La relación entre Cuba y Venezuela data de finales de los años 90, cuando Hugo Chávez llega al poder y establece un acuerdo de colaboración mutua con Fidel Castro», ha explicado Ponce. En virtud de ese acuerdo, Venezuela llegó a suministrar a Cuba más de 100.000 barriles de petróleo diarios, lo que suponía cerca del 80% de las necesidades energéticas de la isla. A cambio, Cuba aportaba servicios profesionales, especialmente sanitarios. «Cuba ofrecía médicos, pero también otros profesionales y servicios de seguridad e inteligencia», ha señalado. Gracias a ese suministro energético, Cuba podía revender parte del petróleo en el mercado internacional y obtener divisas para adquirir medicamentos, tecnología médica y equipamiento hospitalario.

«El deterioro del sistema sanitario cubano es total»

El deterioro económico y político de Venezuela a partir de 2014 redujo drásticamente ese aporte a la isla. «Cuba pasó de recibir 100.000 barriles diarios a apenas 20.000 o 25.000”, ha afirmado Ponce. La reducción drástica del suministro de petróleo ha limitado la capacidad del sistema para adquirir medicamentos, tecnología sanitaria y equipamiento médico, comprometiendo la seguridad del paciente y la calidad asistencial. El resultado es «un deterioro completo».

Hospitales sin recursos básicos

Uno de los ámbitos más afectados es la atención hospitalaria. «Las áreas más afectadas son las más costosas», ha explicado el presidente de la asociación. La falta de recursos impacta de lleno en equipos diagnósticos, quirúrgicos y de esterilización, esenciales para la práctica clínica.

«En Cuba los hospitales prácticamente no tienen material suficiente para esterilizar los quirófanos», ha denunciado. Según relata, los materiales desechables se reutilizan, los sistemas de autoclave no funcionan correctamente y las condiciones de asepsia son deficientes. Esto ha provocado «un índice altísimo de infección intraquirúrgica», con pacientes que desarrollan infecciones graves tras intervenciones programadas.

«En Cuba no hay medicamentos, ni equipos, ni condiciones para ejercer la medicina»

Aunque la atención primaria es el nivel menos afectado, también presenta importantes limitaciones y «está muy dañada». Su funcionamiento se mantiene porque requiere menos recursos materiales, pero carece de capacidad resolutiva cuando el paciente se agrava. «Una vez que las personas se enferman, la atención primaria no tiene nada que hacer», explica, lo que provoca una derivación a hospitales que ya están colapsados y sin medios suficientes.

Uno de los déficits más graves es la falta de un sistema de emergencias extrahospitalarias. «Cuba no tiene un sistema de urgencias extrahospitalarias», denuncia Ponce. La escasez de combustible ha dejado inoperativas muchas ambulancias, y las que existen carecen de equipamiento adecuado.

Ante un infarto, un accidente de tráfico o una urgencia vital, los pacientes no reciben atención prehospitalaria, lo que aumenta la mortalidad y las secuelas. «Muchas veces no llegan al hospital porque ni existe prácticamente la asistencia extrahospitalaria», ha afirmado.

«Los hospitales cubanos no pueden garantizar condiciones mínimas de seguridad»

Escasez de medicamentos esenciales

La falta de fármacos es otro de los grandes problemas del sistema sanitario cubano. La escasez afecta especialmente a fármacos antihipertensivos, tratamientos para la diabetes e insulinas, antibióticos, terapias respiratorias y tratamientos para pacientes con patologías crónicas.

«No hay medicamentos hospitalarios. Las enfermedades crónicas no tienen los medicamentos», subraya. Ante esta situación, la población recurre al mercado negro para conseguir tratamientos básicos. «Hay varios grupos de Telegram donde la gente vende los medicamentos que tiene y pone el precio», ha detallado Ponce, con importes que pueden multiplicar hasta por 200 el precio oficial que tenían en el sistema público.

«Hay pacientes que entran a quirófano para una cirugía programada y salen con infecciones adquiridas en el hospital»

En muchos casos, los propios profesionales sanitarios recomiendan a los pacientes que pidan los medicamentos a familiares en el extranjero. «Para hacer una cirugía tenemos que mandar desde el extranjero todo el material, incluidos hilos de sutura y agujas», ha añadido Guillermo.

Fuga masiva de profesionales sanitarios

La crisis sanitaria se ve agravada por la salida masiva de médicos y otros profesionales. «Más de 10.000 médicos cubanos se han homologado en los últimos 18 meses», ha asegurado Ponce, y existen miles de expedientes en trámite. La emigración no afecta solo a médicos, sino también a enfermeros, odontólogos y otros profesionales sanitarios.

Esta pérdida de capital humano ha reducido de forma drástica la cobertura asistencial. «Antes había un médico por cada 120 familias; ahora tenemos un médico por cada 600 o 700 familias», explica. En algunas zonas, los pacientes deben recorrer varios kilómetros para encontrar atención médica.

A esta situación se suma el deterioro de la salud pública. Ponce alerta de brotes de dengue, chikungunya y otras infecciones virales, favorecidas por la falta de control higiénico y de recogida de residuos. «La Habana tiene un basurero cada 100 metros», ha descrito. «No hay estadísticas oficiales», ha advertido, pero asegura que existen fallecimientos por falta de recursos diagnósticos y terapéuticos.

«El sistema sanitario cubano está en una situación extrema», ha concluido Ponce. Sin medicamentos, sin equipamiento, sin urgencias y con menos profesionales, la sanidad cubana afronta un escenario que compromete la atención básica de la población y la seguridad del paciente, con consecuencias cada vez más visibles en la salud pública del país.

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