“Es frecuente que vengan a la consulta de atención primaria pacientes que se han autodiagnosticado de SIBO”

Juan León García
Las consultas por síntomas gastrointestinales bajos inespecíficos son altamente prevalentes en las consultas de atención primaria y también por motivos como el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (SIBO), una afectación que se ha extendido por redes sociales. Una de las claves es que no se tomen decisiones clínicas “sin intentar previamente una confirmación diagnóstica”.

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Así lo señala la Dra. Mar Noguerol Álvarez, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria en el Centro de Salud Universitario Cuzco (Fuenlabrada, Madrid) y coordinadora del grupo de trabajo de Patología Digestiva y Hepática de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), autora de un documento de actualización en el marco del ciclo APDay 2026.

Por un lado, incide en que “no se recomienda pedir test del aliento para SIBO si no hay factores de riesgo o situaciones clínicas predisponentes” y, por el otro, hace hincapié en que desde atención primaria “se debe estudiar en profundidad” a pacientes con datos de alarma o sospecha de enfermedad clínica significativa.

Sobrediagnóstico, sobretratamiento y frustración son algunas de las consecuencias derivadas de los síntomas del tracto intestinal inferior. ¿A qué relaciona estos problemas y qué soluciones plantean para reducir la carga que generan en la atención primaria?
En los últimos años se han descrito nuevos síndromes, y se ofrecen a los pacientes con síntomas gastrointestinales inespecíficos del tracto inferior, sobre todo si están relacionados con alimentos, pruebas a múltiples probables alérgenos, algunas de ellas sin evidencia, que hacen aumentar los diagnósticos de alergias o intolerancias, con la expectativa de que la evitación de alimentos, puedan solucionarlos.

“Las soluciones pasan por mejorar el manejo de estos pacientes en atención primaria, obteniendo un diagnóstico correcto lo antes posible. Para ello se necesita el acceso a las pruebas diagnósticas básicas que recomiendan las guías”

Hay otros factores, como la reciente eclosión en la literatura científica y las redes del sobrecrecimiento bacteriano intestinal (SIBO), que dirige a muchos pacientes a las consultas de atención primaria, demandando medios diagnósticos, o tratamientos tras haberse hecho un diagnóstico en otro ámbito o por su cuenta, produciendo en muchos casos sobrediagnóstico, sobretratamiento, y frustración ante fracasos terapéuticos o recurrencia de la clínica.

Las soluciones pasan por mejorar el manejo de estos pacientes en atención primaria, obteniendo un diagnóstico correcto lo antes posible. El proceso de atención empieza por descartar datos de alarma y malignidad, busca diagnosticar activamente los trastornos de la interacción intestino-cerebro, seleccionar las pruebas diagnósticas necesarias para conocer otras posibles patologías, e iniciar tratamiento empírico o específico. Para ello se necesita el acceso a las pruebas diagnósticas básicas que recomiendan las guías.

Una de las afecciones por las que los pacientes acuden cada vez más a consulta tiene que ver con el SIBO, como señalan a causa de su eco en redes sociales. ¿Cómo manejar la comunicación con pacientes que vienen convencidos de que tienen este síndrome, y qué papel juega la comunicación para desmontar mitos en sintomatología gastrointestinal baja?
A los pacientes que vienen convencidos de tener SIBO hay que darles una correcta información sobre la evidencia actual en relación al diagnóstico de esta patología, pues los síntomas del SIBO son inespecíficos y pueden darse en diferentes enfermedades o en cualquier entidad que produzca malabsorción intestinal.

“Hay que informar al paciente también de que el método diagnóstico que se está empleando actualmente, la prueba del aliento (incluso la de glucosa), tiene cifras de precisión diagnóstica bajas”

Hay que informarles de que no se recomienda hacer pruebas diagnósticas para el SIBO en pacientes con síntomas inespecíficos, sin factores predisponentes. Sí se recomienda descartarlo en pacientes con factores de riesgo como cirugía intestinal, enfermedades sistémicas o estructurales que causan dismotilidad del intestino delgado o retraso del tránsito gastrointestinal, diarrea acuosa crónica, desnutrición y pérdida de peso, o algunos fármacos.

Hay que informar también de que el método diagnóstico que se está empleando actualmente, la prueba del aliento (incluso la de glucosa), tiene cifras de precisión diagnóstica bajas (sensibilidad 54,5%, especificidad 83,2%). Por otro lado, hasta un 20% de las personas sanas pueden tener una prueba del aliento alterada.

Es importante establecer una adecuada comunicación con los pacientes que permita estudiar la etiología de sus síntomas e iniciar un tratamiento si se establece alguna otra sospecha diagnóstica.

Otro de los fenómenos tiene que ver con el autodiagnóstico. ¿Qué papel tiene aquí el especialista de medicina familiar y comunitaria a la hora de concienciar al paciente, y cuándo el médico debe estar seguro para solicitar pruebas diagnósticas?
Es frecuente que vengan pacientes que se han autodiagnosticado de SIBO con alguna prueba del aliento realizada en centros privados o comprada online. En primer lugar, es importante verificar si la prueba se ha realizado correctamente, pues su calidad requiere unos requisitos. Si la prueba tiene garantías de ser correcta y el paciente tiene factores de riesgo, se puede administrar tratamiento con rifaximina, el antibiótico más estudiado, que ha demostrado eficacia en varios estudios, es de amplio espectro, tiene una absorción sistémica menor al 0,4%, es bien tolerado y tiene pocos efectos adversos.

“Este ‘autodiagnóstico’ conlleva un riesgo del 2% al 42% de enfermedad celíaca no diagnosticada y de un tratamiento incorrecto”

En pacientes sin factores de riesgo con diagnóstico por prueba del aliento, se puede valorar también tratamiento con rifaximina, ya que hay un grupo de pacientes con síntomas persistentes (que pueden afectar notablemente a su calidad de vida), que pueden mejorar de forma significativa si realizamos una correcta orientación diagnóstica del SIBO/IMO y ofrecemos un tratamiento adecuado.

Siempre hay que informar al paciente de la falta de evidencia robusta en los tratamientos, y de que hay recurrencias aproximadamente en el 40% de los pacientes con SIBO, pero no existen pautas para pacientes con recurrencia de síntomas.

También puede ocurrir que vengan con pruebas diagnósticas no fiables de alergia a alimentos, o habiendo eliminado el gluten de la dieta. Este “autodiagnóstico” conlleva un riesgo del 2-42% de enfermedad celíaca no diagnosticada y de un tratamiento incorrecto, por lo que habrá que intentar establecer de común acuerdo con el paciente, un proceso diagnóstico adecuado.

¿Por qué es importante descartar en primera valoración la malignidad? ¿Cuánto se suele demorar el diagnóstico positivo en síndromes gastrointestinales bajos?
Ante síntomas gastrointestinales bajos persistentes, es esencial identificar datos de alarma para malignidad, especialmente para cáncer colorrectal y de ovario en mujeres, que pueden requerir un estudio con sangre oculta en heces inmunológica (SOHi) y CA125.

Los síntomas gastrointestinales inferiores por sí solos son malos predictores de enfermedad clínica significativa. En un metaanálisis reciente sobre el valor clínico de los datos de alarma para el diagnóstico del cáncer colorrectal, el sangrado rectal y la anemia fueron los factores más prácticos para seleccionar pacientes para la colonoscopia.

En la primera valoración en atención primaria es esencial la anamnesis recogiendo todos los posibles síntomas o signos de alarma, y haciendo una exploración física general, abdominal y rectal.

“La integración de la IA en la consulta de atención primaria podría mejorar la detección precoz de algunas patologías que cursan con síntomas bajos inespecíficos”

Tras el despistaje de malignidad habrá que preguntarse si los síntomas pueden estar en relación con enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal o síndrome de intestino irritable (SII).

Si la sospecha diagnóstica es el SII, después de considerar condiciones alternativas y si las pruebas de referencia lo sugieren, y en el paciente se cumplen los criterios diagnósticos para el mismo, se preconiza realizar un diagnóstico positivo sin necesidad de más exploraciones complementarias y tratar en atención primaria.

Las demoras diagnósticas pueden ser variables según la etiología de los síntomas y la variabilidad asistencial.

¿Cuáles son las pruebas diagnósticas más recurridas? ¿Existen innovaciones en este campo, por ejemplo con el uso de la IA en el diagnóstico, y de qué manera podrían mejorar la detección precoz?
Las pruebas diagnósticas recomendadas para la valoración inicial en atención primaria serían análisis de sangre básicos con hemograma y ferritina, proteína C reactiva, serología de celiaquía, pruebas de función tiroidea y renal, y bioquímica hepática.

Se pueden requerir coprocultivo o estudio de parásitos en heces, y la determinación de calprotectina fecal y sangre oculta en heces inmunológica.

En cuanto a las pruebas de imagen, pueden ser necesarias la ecografía y la endoscopia, que deben ser accesibles a la petición directa en atención primaria.

El uso de la IA puede ayudar en el diagnóstico, al poder manejar algoritmos que contribuyan a la toma de decisiones, orientación de las pruebas diagnósticas y de tratamiento. Su integración en la consulta de atención primaria podría mejorar la detección precoz de algunas patologías que cursan con síntomas bajos inespecíficos.


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