Sanidad no auditará el examen MIR ni encuentra «incidencias» sobre la número 1, pero reforzará medidas para ser «más estrictos»

Gema Maldonado Cantero
El Ministerio de Sanidad no se plantea llevar a cabo una auditoría del examen MIR ni tiene sospechas fundadas de que aquellos opositores que han conseguido los puestos más altos con expedientes académicos menos brillantes que en otras ocasiones hayan cometido un posible fraude. Específicamente, sobre la opositora que ha conseguido el número 1, Bianca Ciobanu, el Ministerio señala que «no consta ninguna incidencia en el acta del aula de la aspirante».

Así lo han confirmado a iSanidad fuentes del Ministerio, que niegan que estén recibiendo testimonios de aspirantes a las plazas MIR que hayan presenciado comportamientos irregulares por parte de otros opositores y denuncien falta de vigilancia durante la prueba en las distintas sedes. Unas denuncias que sí han circulado por redes sociales y que está reuniendo la Asociación MIR España para exigir al Ministerio una auditoría de la prueba MIR.

Aunque la Dirección General de Ordenación Profesional no ha hallado irregularidades, sí que está introduciendo cambios en materia de seguridad y vigilancia en el texto del llamamiento a las pruebas de formación sanitaria especializada (FSE) 2026-27, «con el objetivo de ser aún más estrictos en futuras convocatorias, adoptando medidas que permitan prevenir o, al menos, reducir al máximo la probabilidad de fraude», admite el Ministerio. 

El Ministerio señala que «no consta ninguna incidencia en el acta del aula» de la número uno del MIR, Bianca Ciobanu

Sanidad insisten en que no tiene constancia de incidencias «más allá del caso de Santiago de Compostela», donde detectaron que había un opositor que portaba unas gafas con inteligencia artificial, lo que le dejó fuera de la convocatoria. Y «hace dos convocatorias, a un aspirante con apuntes en papel. En aquel caso, su examen no fue corregido», añade Sanidad.

Desde que se conocieron los resultados provisionales del MIR y del resto de titulaciones de formación sanitaria especializada, abundan en redes sociales y en los canales de comunicación de la Asociación MIR España los testimonios que hablan de opositores a los que les vibraba el móvil, salidas frecuentes al baño sin vigilancia y falta de control por parte del personal de apoyo que debe controlar que nadie copie.

La Dirección General de Ordenación Profesional admite que está introduciendo cambios «con el objetivo de ser aún más estrictos en futuras convocatorias»

En la convocatoria de 2025 se especificaba que estaba prohibido el uso de teléfonos móviles en el aula del examen o de cualquier otro dispositivo que tuviera capacidad de almacenar información o posibilidad de comunicación. Pero, visto lo ocurrido con las gafas con inteligencia artificial y la polémica por las sospechas de fraude entre los miembros de la comunidad MIR, Sanidad ha ampliado esta definición en la convocatoria que prepara para el examen del año que viene. Ha incluido específicamente «dispositivos electrónicos inteligentes, como gafas, relojes, etc.». Además de esta prohibición, Sanidad asegura que trabaja en el «refuerzo» de las disposiciones de seguridad con medidas que recogerá «expresamente» la convocatoria de FSE 2026-27.

Respecto a las quejas sobre salidas al baño de forma repetida y sin vigilancia durante el examen, Sanidad señala que pueden salir del aula para acudir al baño «pero siempre acompañados de un vocal». Un acompañamiento que no se produjo en un número indeterminado de casos en distintas sedes, según denuncian en redes sociales algunos opositores. «Además, se registra la salida de todos los aspirantes, con indicación de la hora de salida y de regreso al aula», puntualiza Sanidad, y no pueden acudir al baño «con ningún dispositivo ni documento». 

Petición de la Organización Médica Colegial

El organismo que agrupa a todos los colegios de médicos tiene previsto pedir al Ministerio de Sanidad trabajar de manera conjunta «para mejorar los problemas que se han detectado en esta convocatoria y mejorar el sistema de acceso a la FSE con garantía y seguridad para los opositores», señala a iSanidad el Dr. Domingo Sánchez Martínez, representante Nacional de la Sección de Médicos Jóvenes del Consejo General de Colegio Oficiales de Médicos (OMC).

El representante de médicos jóvenes de la OMC considera que hay «elementos» de seguridad del examen MIR que «deben abordarse con una visión a medio y largo plazo»

Sánchez considera que hay «elementos» de seguridad del examen MIR que «deben abordarse con una visión a medio y largo plazo» que dote al sistema de herramientas ante la irrupción de las nuevas tecnologías para «volver a tener esa seguridad en el proceso». La llegada de los nuevos dispositivos inteligentes requiere un «debate que no debe ser cortoplacista», reflexiona el representante de la OMC.

Más de 2.000 vigilantes

El Ministerio de Sanidad afirma que en las tareas de vigilancia van a participar en torno a 2.080 personas, entre vocales de mesa (1.300), interventores de mesa de examen (700) y delegados de centro (80). La designación de todos ellos se hace mediante una convocatoria del Ministerio de Sanidad y las delegaciones del Gobierno donde se ubican las sedes de examen. «Existen instrucciones específicas para la selección de todo el personal implicado. Los coordinadores son personal del Ministerio conocedor del proceso de formación sanitaria especializada. Además, existe formación específica para cada una de las responsabilidades», asegura el Ministerio.

Los vocales de mesa son los que vigilan que no se utilicen auriculares, relojes o gafas inteligentes. «El control es visual. No se pueden utilizar inhibidores», apunta Sanidad

Así los vocales de mesa tienen que supervisar el desarrollo del examen en las aulas, verificar la identidad de los aspirantes, organizar su distribución en el aula y repartir los materiales. También son ellos los que tienen que asegurarse de que se cumplen las normas y «participan en la custodia de los exámenes durante la sesión», apunta el Ministerio. Son ellos los que vigilan que no se utilicen auriculares, relojes o gafas inteligentes. «El control es visual. No se pueden utilizar inhibidores», puntualiza Sanidad, que señala que debe haber al menos un vocal por cada 30 aspirantes.

Por su parte, los interventores de mesa son los encargados de asignar a los vocales en función del número de opositores que se presenten y coordina y supervisan su actuación. También hacen el llamamiento de los aspirantes de cada mesa, controlan el registro de incidencias y coordinan la recogida y custodia segura de los exámenes durante la prueba hasta que se les entrega al delegado de centro.

Es esta última figura la que coordina la logística del centro. En las funciones de estos delegados está la supervisión de la distribución de materiales de examen y del personal, garantizan la custodia de los exámenes antes y después de las pruebas y tienen que asegurar la seguridad y trazabilidad de todos los materiales hasta su entrega al personal de seguridad y transporte y, posteriormente, a la empresa de grabación de datos y a la Dirección General de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad.

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