Cuando Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos, quiso cambiar las recomendaciones dietéticas de su agencia, hizo algo muy sencillo. Tomó la pirámide alimenticia y la invirtió por completo. Tras años de promover granos, legumbres y verduras saludables, la agencia ahora priorizaba la carne y los lácteos.Seguir leyendo