Un abordaje multidisciplinar con especial atención a pacientes tratados con glucocorticoides, clave para mejorar la osteoporosis

Redacción
La detección precoz marca el devenir de una enfermedad como la osteoporosis. Por este motivo, identificarla a tiempo puede permitir mejorar la calidad de vida de unos pacientes marcados por el dolor que causa esta patología en su rutina diaria. En este sentido, los especialistas de medicina familiar y comunitaria priorizan en sus consultas “a las mujeres postmenopáusicas y a varones mayores de 50 años, con especial atención a personas que están en tratamiento con glucocorticoides durante más de tres meses y más de 5 miligramos al día”, expresa el Dr. Álvaro Alcaide, médico de atención primaria en un centro de la sierra norte de Sevilla.

Al mismo tiempo que la participación de un equipo multidisciplinar se antoja imprescindible. Desde enfermeras, médicos de familia y urgencias hospitalarias, traumatólogos y reumatólogos, “con el fin de garantizar una atención integral y dar entre todos un mensaje unánime de apoyo al paciente y a su familia”, añade el Dr. Alcaide, que participó en la mesa Más allá del dolor: abordaje integral de la osteoporosis en la consulta’, organizada con la colaboración de Grünenthal, en el marco de la XIX Jornada de Formación básica en Dolor ‘Dr. Manuel J Rodríguez’, celebrada en Benalmádena (Málaga) por la Fundación Andaluza del Dolor (FAD).

El consenso es unánime respecto a cómo proceder una vez se diagnostica osteoporosis: así, además de la adopción de hábitos saludables (dieta sana, ejercicio físico moderado, no fumar ni beber alcohol, prevenir caídas…), en los casos avanzados existen tratamientos farmacológicos que permiten ganar masa ósea o frenar su pérdida.

“Se puede en muchos casos paliar los efectos de la osteoporosis y prevenir la aparición de fracturas, que son las verdaderas causantes de la pérdida de calidad de vida y mortalidad”, apunta el Dr. Alejandro Ordas

Respecto a los primeros estadios de esta patología, los pilares del tratamiento “son una dieta sana, evitar hábitos tóxicos y el ejercicio físico que incluya rutinas de fuerza mínimo 3 días por semana, ejercicio aeróbico suave y de equilibrio”, destaca el Dr. Alejandro Ordas, Cirujano Ortopédico y Traumatólogo en el Hospital Ramón y Cajal y en el Hospital Ruber Internacional.

Asimismo, el especialista también señala que, “si bien en ocasiones no se puede prevenir completamente la aparición de esta enfermedad, sí se puede en muchos casos paliar sus efectos y prevenir la aparición de fracturas, que son las verdaderas causantes de la pérdida de calidad de vida y mortalidad en estos pacientes”. Y es que, según recuerda, esta enfermedad “suele debutar con una fractura tras un impacto o caída leve que, en condiciones normales, no se produciría”.

Por ello, “el cribado o detección precoz es fundamental. En la población de riesgo, hay que realizar una analítica de sangre, estimar su riesgo de fractura en base a antecedentes personales, familiares, medicación habitual, edad y sexo, y en ocasiones es necesaria una densitometría ósea, que también sirve para monitorizar la progresión de esta patología”, concluye el Dr. Ordas.

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