Nieves Sebastián Mongares
Gabriela Vázquez Vegas/Ana Fernández Agüero (Fotografía y vídeo)
El sistema sanitario en España debe avanzar hacia un modelo más proactivo, ágil y estratégico. Esta fue una de las principales conclusiones a la que llegaron los ponentes que participaron durante la clausura de la jornada de presentación del Informe Communis Medtech 2025 de iSanidad, que se celebró en la sede del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) en Madrid.
“Hasta ahora, el modelo ha dado una respuesta reactiva y ha llegado el momento de anticiparse”, expuso Jesús Fernández Sanz, consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha. Este consideró que en un contexto de envejecimiento poblacional, la salud va a ocupar cada vez un espacio más amplio, tanto para personas como para pacientes y asociaciones, por lo que hay que tratar de adelantarse a las necesidades que puedan surgir. “Necesitamos la participación de todos los agentes para que este sistema sea más proactivo”, señaló Fernández Sanz. Además, en la línea de la necesidad de anticipación, el consejero apuntó que en un contexto de envejecimiento poblacional “cuanto más falle el sistema en este punto, más habrá que cuidar el final.”
No obstante, el consejero también puso de relieve que “sólo el 10% de las actuaciones del sistema mejoran la esperanza de vida; el 90% restante depende del entorno y otros factores condicionantes”. Así, puso de relieve la necesidad de tratar a la persona desde un punto de vista holístico, siendo la protagonista del sistema, y con el concepto de que la tecnología tiene que trascender al dispositivo en cuestión, siendo capaz de aportar el servicio que precise cada persona. “No sólo hay que tener en cuenta la innovación, tecnológica o los buenos datos, sino entender que esto forma parte de una solución”.
Jesús Fernández Sanz, consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha resaltó la importancia de entender la tecnología sanitaria como una solución global a disposición de las necesidades del paciente
Desde el punto de vista de las comunidades autónomas, Fernández Sanz valoró el momento actual como positivo. “Creemos que hemos consolidado toda la estructura asistencial para dar una buena respuesta a las necesidades; ahora estamos en la parte del conocimiento, incorporándonos al presente y futuro que ofrecen el big data y la inteligencia artificial”.
También Fátima Matute, consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, habló sobre la importancia de la innovación y la digitalización. “La innovación debe tener un impacto real en el paciente, y si no se puede poner a disposición del paciente cuanto antes, no sirve para nada”, resaltó Matute. Por este motivo instó a impulsar la compra basada en valor, medir resultados en salud y tratar de que toda la tecnología que se adquiera ayude a reducir tiempos, aumentar la precisión clínica y ahorrar costes.
En cuanto a la digitalización, bajo su punto de vista, además de apostar por la inteligencia artificial, Matute subrayó la necesidad de contar con una historia única, con un dato que siga al paciente, poniendo de relieve que el aspecto más avanzado en este sentido es el relacionado con la imagen médica.
En cuanto a la renovación tecnológica, la consejera puso en valor el impulso que han supuesto planes como el Inveat o AMAT-I. “El único matiz es que lo habría hecho de forma escalonada, porque llegará más obsolescencia a la vez y tendremos que cambiarlo todo al mismo tiempo”. También se refirió a la futura disponibilidad de cuatro equipos de protonterapia o el ciclotrón que, en sus palabras “nos ayudarán a ser autosuficientes en investigación, poniendo a profesionales y personas en el centro”.
La consejera de Sanidad madrileña, Fátima Matute, llamó a adoptar una visión largoplacista con marcos regulatorios ágiles que mejoren el acceso a la innovación
Todo lo mencionado, según Matute, no es posible sin la colaboración entre agentes y una gobernanza basada en una visión estratégica. “Hay que ver hacia dónde vamos, no solo a medio plazo, sino también a largo plazo. Necesitamos una visión en la que existan marcos regulatorios ágiles que permitan acceder cuanto antes a la tecnología y a la innovación farmacéutica, garantizando siempre la seguridad y la calidad”, aseveró.
“Es necesario que trabajemos desde el mestizaje entre la industria, las sociedades científicas y las asociaciones de pacientes. Solo cuando todos trabajamos juntos y escuchamos a todo el mundo podemos alcanzar logros maravillosos”, concluyó la consejera madrileña.
El cierre de la jornada corrió a cargo de Javier Padilla, secretario de Estado de Sanidad. Este destacó que “uno de los aspectos diferenciales de los últimos años es que desde las administraciones se ha generado un cuarto propio para las tecnologías y productos sanitarios”. De hecho, durante su intervención, Padilla hizo un recorrido por la hoja de ruta prevista para el sector de la tecnología sanitaria en España, defendiendo que el reto está en decidir mejor qué se evalúa, cómo se compra y bajo qué reglas se integran los productos sanitarios y digitales en el SNS.
Javier Padilla, secretario de Estado de Sanidad, puso el foco en tres palancas: una evaluación específica para tecnologías sanitarias, nuevos modelos de adquisición y una regulación que reconozca las características de estos productos
En este sentido, el secretario de Estado puso el foco en tres palancas: una evaluación más específica para tecnologías sanitarias, nuevos modelos de adquisición que den mayor seguridad al sector y eviten duplicidades, y una regulación que reconozca que estos productos tienen características distintas a los medicamentos.
También coincidió Padilla con el resto de participantes en la jornada en la importancia de avanzar en la compra pública basada en valor, en la que el precio pierda peso frente a criterios como la calidad, los resultados y la utilidad para el sistema. En paralelo, señaló que el futuro del sector dependerá de su integración con el Espacio Europeo de Datos Sanitarios, la formación de profesionales y pacientes, y una colaboración más estructurada entre administraciones e industria.




