de leer la actividad cerebral a interactuar dinámicamente con el cerebro

Patricia Durán Carrasco
Alrededor de 86.000 millones de neuronas, con 10.000 millones de sinapsis y unos 3.000 millones de moléculas por sinapsis componen el cerebro humano, considerado el órgano más complejo. “La investigación en neurociencia es compleja porque la estructura y función cerebral y los códigos que transforman esos elementos en actividad mental son complejos”, explicó la Dra. Mara Dierssen, presidenta del Consejo Español del Cerebro, en el I Seminario de periodistas de neurociencia, titulado ‘El cerebro, la última frontera’, organizado por Lundbeck y celebrado en Sitges. En este sentido, se complica la identificación de tratamientos adecuados para muchas enfermedades neuronales.

En el caso de psiquiatría, en la mayor parte de las enfermedades “damos tratamientos sintomáticos”, señaló la Dra. Dierssen, porque la etiología no se conoce, debido a la complejidad que aporta la multigénica, que afecta a la sinapsis. Un ejemplo de ello son las personas que padecen depresión, “de las cuales el 30% no responden a las primeras líneas del tratamiento, debido a que tienen una desregularización de la microglía que impide la correcta absorción de los tratamientos”, matizó durante su intervención en el seminario.

El cerebro es una estructura compleja compuesta por 86.000 millones de neuronas, con 10.000 millones de sinapsis y unos 3.000 millones de moléculas por sinapsis

Para conseguir descifrar el cerebro, con el fin de conseguir tratamientos más efectivos, se han desarrollado herramientas, como el Cajal Blue Brain Proyect, un proyecto español, que ha permitido cartografiar todos los tipos celulares del cerebro, creando un catálogo de todas las proteínas. Asimismo, la Dra. Dierssen recordó que, gracias a la investigación, “hemos conseguido transparentar los cerebros, eliminando de las imágenes las grasas y los lípidos, para ver en tres dimensiones este órgano. Esto permite entender cómo el cerebro realiza las conexiones, y cómo modifica y modula la información”.

La introducción de las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial (IA), ha permitido desarrollar la neurociencia, pasando de leer la actividad cerebral a interactuar dinámicamente con el cerebro. En palabras de la Dra. Dierssen, “en un trabajo con inteligencia artificial se propuso una neuroprótesis del habla porque nuestro cerebro, aunque no podamos hablar, no podamos mover los músculos, sigue recordando cómo hablamos. Y, de hecho, cuando nosotros utilizamos sistemas de IA mejoramos mucho y reducimos mucho los errores”.

En esta línea, Julián Isla, director de la Fundación 29, abordó en su ponencia ‘La IA para descifrar el cerebro’ está tecnología como herramienta de apoyo a la capacidad cognitiva. “Cuando había un número de patologías determinadas o reducidas y el número de tratamientos era menor, se podía controlar con las capacidades humanas. Pero a finales del siglo XX, a principios del XXI, es cuando aumenta el número de patologías de forma casi exponencial y, sobre todo, es cuando aumenta el número de tratamientos y las publicaciones científicas, y los humanos ya no pueden procesarlo”, comentó Isla.

La IA ha impulsado la neurociencia y agilizado el análisis de información

En este contexto, la IA permite procesar grandes cantidades de información, al tiempo que aumenta las capacidades cognitivas de las personas al poder centrarse en otras cuestiones. “Gracias a la tecnología, se está cambiando el avance de las enfermedades raras, ya que la IA realiza la hipótesis y los científicos hacen las pruebas”, señaló Isla.

Mejorar la salud del cerebro

El jefe de servicio de neurología del Hospital Universitario Casa de Salud de Valencia, el Dr. José Miguel Láinez, puso el foco en cómo aumentar la reserva cognitiva para que el cerebro sea más resiliente frente a las enfermedades y aversiones. En su ponencia ‘¿Se puede prevenir en salud del cerebro?’, el Dr. Láinez destacó la importancia de fomentar el aprendizaje y el deporte para mejorar la actividad cognitiva, aumentando así la memoria a corto plazo. De hecho, “el ejercicio aumenta el hipocampo al cabo de dos años, además de reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares”, comenta el neurólogo.

El cerebro consume el 20% de la energía corporal, por lo que el estado nutricional coge mayor relevancia para su correcto funcionamiento. Según el Dr. Láinez, los nutrientes principales que favorecen al cerebro son el omega 3, los antioxidantes y el magnesio. Mientras, el consumo crónico de alcohol es un elemento que atrofia el cerebro y acelera el envejecimiento, aunque el consumo en bajas dosis (máximo dos copas al día) protege el cerebro.

El deporte, el aprendizaje y la alimentación son tres factores que ayudan a mejorar la actividad cognitiva

El neurólogo también señaló que la actitud positiva disminuye la fragilidad del anciano y reduce el cortisol; mientras que un buen sueño permite consolidar los recuerdos y mejorar el funcionamiento del sistema linfático para eliminar las toxinas de todo el cuerpo. En contraposición, el aislamiento y los traumatismos craneales favorecen al deterioro cognitivo. Asimismo, el Dr. Láinez recalcó que, según los estudios, el uso excesivo de smartphones o pantallas provoca un aumento de la reducción del volumen cerebral, siendo la atención, la función cognitiva y la memoria en el trabajo las áreas que más afecta la hiperconectividad digital”.

Sin embargo, la digitalización tiene ventajas en las personas mayores, ya que su uso en este tipo de población les permite estar conectado con la sociedad. Aquellas personas mayores que están aisladas digitalmente corren el riesgo de padecer un aumento en el grado de demencia.

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