Anuario iSanidad 2025
Dr. Emilio Sánchez Álvarez, presidente de la Sociedad Española de Nefrología (SEN)
Existe una expresión popular que dice que lo que no se ve, no existe. Se utiliza con frecuencia para indicar que, si algo no es visible, no tiene importancia o no es real. De ahí la necesidad de realizar una mayor concienciación para darle la verdadera relevancia que tiene en la sociedad, y permitir que se ponga en el foco de la opinión pública, las autoridades políticas y los medios de comunicación.

Trasladado al campo de la salud y las enfermedades con mayor impacto, podemos situar aquí a la enfermedad renal crónica (ERC), que se ha convertido en un grave problema de salud pública en España y todo el mundo, sobre la que sigue habiendo un desconocimiento generalizado en la población.
Esta patología ya afecta al 15% de la población y la prevalencia del tratamiento renal sustitutivo (TRS) —el número de personas con ERC avanzada que necesitan diálisis o trasplante para seguir viviendo— ha aumentado más de un 30% en la última década en España, situándose ya en más de 68.403 personas, con una tasa de prevalencia de 1.407 personas por millón de población, según los últimos datos de 2024.
Cada 75 minutos una persona entra en un programa de diálisis o recibe un trasplante renal, lo que demuestra el importante impacto de la ERC
Estos datos también nos señalan que 7.300 personas iniciaron TRS con diálisis o trasplante a lo largo de ese año. Es decir, cada 75 minutos una persona entra en un programa de diálisis o recibe un trasplante renal, lo que demuestra el importante impacto de la ERC.
Además, la mortalidad por esta enfermedad ha crecido significativamente en los últimos años y, de seguir su ritmo de crecimiento, se convertirá en la quinta causa de muerte en España en 2040. A ello hay que añadir el gran impacto sociosanitario que la ERC tiene en los pacientes y en el sistema de salud.
Por tanto, son cifras más que relevantes para señalar que, al igual que los ciudadanos se conciencian sobre otras enfermedades, también deben hacerlo sobre la enfermedad renal para prevenirla y reducir su crecimiento en el futuro.
La enfermedad renal crónica se ha convertido en un grave problema de salud pública sobre la que sigue habiendo un desconocimiento generalizado en la población
Afortunadamente, poco a poco se está logrando dar pasos hacia adelante para que más personas conozcan la gravedad de la enfermedad renal crónica y conseguir que las instituciones públicas la sitúen entre sus estrategias prioritarias de cara a los próximos años.
En 2025, hemos vivido dos grandes hitos en este sentido: por un lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobó en mayo, durante su 78.ª Asamblea, una resolución histórica para priorizar la salud renal en su agenda global, lo que supuso por primera vez el reconocimiento de la ERC como un problema creciente de salud pública a nivel global.
Esta resolución, respaldada por España, estableció la urgente necesidad de abordar las patologías del riñón de manera integral para reducir su crecimiento y su mortalidad en las próximas décadas, tanto en los países de ingresos medios y bajos como en los más desarrollados.
Entre otras cuestiones, esta resolución instó a fortalecer que los sistemas de salud aborden las patologías renales de manera efectiva —especialmente la ERC— y apuesten por integrar la prevención, el diagnóstico precoz y el tratamiento en los sistemas sanitarios nacionales; mejorar el acceso a la detección temprana; o garantizar el acceso equitativo a los TRS (con el trasplante como opción prioritaria); así como a los nuevos medicamentos que reducen la morbilidad o la progresión de la enfermedad.
Esta resolución estableció la urgente necesidad de abordar las patologías del riñón de manera integral para reducir su crecimiento y su mortalidad en las próximas décadas
También en 2025, el Ministerio de Sanidad aprobó la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad 2025-2028, en la que se incluyó la enfermedad renal crónica como problema de salud prioritario y prevalente.
Se trata de una estrategia en la que la Sociedad Española de Nefrología (SEN) ha trabajado con el Ministerio de Sanidad en los últimos meses y con la que se pretende reforzar la prevención, la detección precoz y el tratamiento temprano de la enfermedad a través de medidas como el fomento del trasplante y las técnicas de diálisis domiciliaria; la colaboración con atención primaria y el resto de especialistas que tratan enfermedades muy relacionadas con la ERC —cardiovasculares, diabetes u obesidad—; u otras medidas que favorezcan la continuidad asistencial, la equidad y el protagonismo de pacientes y personas cuidadoras, incorporando una perspectiva de abordaje integral.
Además, en la estrategia se incluye el compromiso de la administración sanitaria para fomentar de manera definitiva la diálisis peritoneal en España, estableciendo como objetivo que en 2028 el 30% de los pacientes que inician un tratamiento renal sustitutivo lo hagan con esa diálisis.
Estos dos hitos históricos ponen a la salud renal y a las enfermedades del riñón en el lugar que se merecen dentro de las estrategias sanitarias nacional y mundial de cara al futuro cercano.
Son el fruto de muchos años de trabajo conjunto entre las sociedades de nefrología, los profesionales de la salud y las asociaciones de pacientes renales, que ya hemos venido advirtiendo de la epidemia silenciosa en que se estaba convirtiendo la enfermedad renal crónica. Esperamos que sea el comienzo de un mayor esfuerzo e implicación de todos para reducir el impacto de la ERC en el mundo.





