Las exportaciones de hidrocarburos registraron una nueva contracción durante el primer semestre de 2026. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), entre enero y junio el país acumuló $us 498,1 millones por ventas externas de gas natural, cifra que representa una caída del 12,9% respecto a los $us 571,7 millones obtenidos en el mismo periodo de 2025.
Los datos muestran que el sector inició el año con un desempeño inferior al registrado un año antes. En enero las exportaciones alcanzaron $us 77,5 millones, seguidas de $us 68,5 millones en febrero y $us 73,9 millones en marzo.
A partir de abril se observó una recuperación gradual, con ingresos por $us 85,1 millones, mientras que mayo fue el mes de mayor valor exportado del semestre, con $us 104,1 millones. En junio, los ingresos volvieron a moderarse hasta los $us 89 millones.
En contraste, durante el primer semestre de 2025 las exportaciones mantuvieron niveles más elevados, con un acumulado de $us 571,7 millones, impulsado principalmente por marzo ($us 111,8 millones) y junio ($us 100,5 millones).
Pese a que el repunte registrado en mayo de esta gestión permitió mejorar el desempeño de los meses previos, no fue suficiente para revertir la tendencia descendente del semestre.
Especialistas del sector ya habían atribuido este comportamiento a una combinación de factores estructurales y geopolíticos regionales. Entre ellos mencionan la declinación de los campos maduros.
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Indicaron que la reducción natural de la capacidad de producción en los principales megacampos del país continúa limitando la oferta exportable administrada por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
Además, explicaron que este comportamiento también responde a la reconfiguración del mercado regional. El cese de los envíos contractuales hacia Argentina, que alcanzó la autosuficiencia en sectores clave gracias al desarrollo de Vaca Muerta, y la menor nominación de volúmenes estables hacia el mercado brasileño modificaron de manera permanente el flujo del comercio exterior.
El presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Sebastián Daroca, afirmó que los campos gasíferos de Tarija continúan siendo el principal soporte de la producción nacional de hidrocarburos, al aportar entre el 60% y el 70% del gas natural que produce el país.
Sin embargo, advirtió que estos yacimientos atraviesan un proceso de declinación natural, por lo que consideró prioritario acelerar las actividades de exploración y el desarrollo de nuevas reservas.
En julio, la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE) alertó que la declinación de los campos gasíferos y la falta de nuevas inversiones colocan a Bolivia frente a un escenario inédito y abren la posibilidad de importar gas natural para cubrir la demanda interna.
Iver Bon Borries, director ejecutivo de la CBHE, señaló que la reducción progresiva de la producción nacional de gas natural ya genera preocupación por su impacto en distintos sectores estratégicos, desde el abastecimiento de Gas Licuado de Petróleo (GLP) y Gas Natural Vehicular (GNV) hasta la generación eléctrica, cuya matriz depende en gran medida de este recurso.
Según el representante empresarial, la disminución de las reservas y de la producción responde, entre otros factores, a la falta de condiciones que incentiven la exploración y el desarrollo de nuevos proyectos hidrocarburíferos.
Explicó que las empresas del sector no han retomado inversiones significativas debido a la incertidumbre sobre las condiciones de seguridad jurídica y económicas para operar en el país.
Durante la Audiencia Pública de Rendición de Cuentas Final 2025 de YPFB se conoció que las reservas probadas de gas natural alcanzan 3,7 trillones de pies cúbicos (TCF), por debajo de los 4,5 TCF certificados para 2023 y muy lejos de los 8,95 TCF registrados a diciembre de 2018.
