El acuerdo de paz entre Irán y Estados Unidos ha suscitado dudas sobre la posición de un actor implícito dentro del pacto: Israel.
A pesar de que el presidente Donald Trump dijo que sus aliados de Oriente Medio, incluido Israel, participaron de la construcción de los 14 puntos que integran el acuerdo, funcionarios de la extrema derecha del gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu, han adoptado una posición furiosa.
El presidente Trump criticó públicamente a Israel por continuar con la guerra al sur del Líbano, a pesar de que Irán logró que dentro del acuerdo se exigiera un cese al fuego en el territorio.
Israel anunció que no se retiraría de las zonas ocupadas en tierras libanesas. La semana pasada, Netanyahu agradeció en una entrevista a Estados Unidos por el apoyo en la campaña militar contra la milicia de Hezbolá en el Líbano y la resistencia contra los «proxys» de Irán en la región. Pero
Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional israelí, lanzó fuertes comentarios a través de sus redes sociales, asegurando que «todo el Líbano debe arder». El provocador ministro ultraortodoxo añadió: «le dije al primer ministro, incluso en nuestras reuniones privadas: por cada lágrima de una madre israelí, mil madres libanesas deben llorar.»
La respuesta de Irán
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, reaccionó y acusó a Israel de querer una «guerra permanente» tras las declaraciones de Ben Gvir.
“Esto no es un desvarío de un lunático genocida cualquiera. Es una publicación pública del ministro de seguridad nacional del régimen israelí. El culto genocida con sede en Tel Aviv es una amenaza para toda la humanidad. Amenaza a todos los seres humanos. Su único interés es la guerra permanente”, afirmó Araghchi en X.
El anuncio de un posible acuerdo
Mientras la tensión crecía, medios locales reportaron, basado en fuentes militares estadounidenses, que Israel y Hezbolá acordaron un alto el fuego en el Líbano, que entró en vigor a las 4:00 p. m. (hora local). El pacto busca detener los enfrentamientos en la frontera entre ambos bandos, en medio de los esfuerzos diplomáticos para reducir las tensiones en Oriente Medio.
De acuerdo con el funcionario estadounidense citado por Reuters y The Times of Israel, el acuerdo fue negociado por Estados Unidos y Qatar, que actuaron como intermediarios con Israel e Irán, respectivamente. La participación de Teherán en las conversaciones evidencia, según la fuente, la influencia que mantiene sobre Hezbolá y sobre la evolución del conflicto en territorio libanés.
La entrada en vigor del cese al fuego también fue confirmada por una fuente israelí a medios de comunicación locales, que señaló que el acuerdo ya comenzó a aplicarse sobre el terreno.
Sin embargo, Israel dejó claro que el alto el fuego no implica un retiro inmediato de sus fuerzas. Según la misma fuente, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) permanecerán desplegadas en la zona de amortiguación del sur del Líbano, una franja considerada estratégica para la seguridad israelí.
Las autoridades israelíes advirtieron además que responderán militarmente si Hezbolá rompe el acuerdo o lanza nuevos ataques desde territorio libanés, dejando abierta la posibilidad de una reanudación de las hostilidades en caso de incumplimientos.
