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La combinación de factores metabólicos y alcohol duplica el riesgo de complicaciones graves en pacientes con esteatosis hepática

Redacción
Se estima que aproximadamente a un tercio de la población adulta padece esteatosis hepática, anteriormente conocida como hígado graso, siendo la asociada a disfunción metabólica la más predominante con un 32% de prevalencia en España. La mayoría de los casos de esteatosis presentan formas leves, pero alrededor de un 10% de los pacientes desarrolla fibrosis avanzada, una condición que afecta a aproximadamente el 1,5% de la población adulta general y hasta al 15% de los pacientes con diabetes tipo 2. Los factores metabólicos, como la obesidad, la diabetes, la hipertensión o la dislipemia, no solo pueden coexistir con el consumo de alcohol, sino que ambos pueden actuar de forma conjunta y sinérgica acelerando el daño hepático y favoreciendo una progresión más rápida hacia formas avanzadas de la enfermedad.

Tradicionalmente, la esteatosis hepática se ha clasificado en dos grandes categorías: la enfermedad asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés) y la enfermedad relacionada predominantemente con el alcohol. Sin embargo, no todos los pacientes encajan plenamente en una de ellas. Recientemente, se ha creado la categoría MetALD, que identifica aquellas personas con esteatosis hepática que presentan tanto factores metabólicos como un consumo de alcohol superior al establecido para MASLD “pura”, pero sin alcanzar necesariamente los umbrales clásicos de hepatopatía alcohólica.

Los factores metabólicos y el consumo de alcohol pueden actuar de forma conjunta, acelerando el daño hepático

“Hoy sabemos que el alcohol y la disfunción metabólica no son factores independientes. Cuando coinciden, el riesgo de desarrollar fibrosis avanzada, cirrosis, descompensación hepática o hepatocarcinoma aumenta de forma significativa”, señala la Dra. Vanesa Bernal, experta de la Sociedad Española de la Patología Digestiva (SEPD) y especialista en aparato digestivo en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. “Los pacientes con MetALD tienen hasta el doble de riesgo de complicaciones hepáticas graves respecto a quienes solamente presentan factores metabólicos sin consumo de alcohol elevado”.

Este conocimiento supone un cambio de paradigma respecto a la visión tradicional, que tendía a diferenciar la enfermedad hepática metabólica de la relacionada con el alcohol como procesos independientes. En este sentido, la Dra. Bernal considera que uno de los aspectos más importantes que plantea este cambio de paradigma es la necesidad de incorporar una valoración sistemática del consumo de alcohol en los pacientes con esteatosis hepática. “No basta con identificar la obesidad o la diabetes. Es fundamental cuantificar el consumo de alcohol porque puede modificar tanto el diagnóstico como el pronóstico y las decisiones terapéuticas”, señala la especialista.

“Los pacientes con MetALD tienen hasta el doble de riesgo de complicaciones hepáticas graves”, según la Dra. Bernal

La especialista recuerda que incluso consumos que muchos pacientes consideran “moderados” pueden adquirir una relevancia distinta cuando existen factores de riesgo metabólicos asociados. Además de valorar de forma conjunta los factores metabólicos y el consumo de alcohol, la identificación precoz de la fibrosis constituye uno de los pilares del manejo de estos pacientes, ya que permite detectar de forma temprana a aquellos con mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves y orientar su seguimiento y tratamiento.

Para ello, los especialistas apuestan por utilizar herramientas no invasivas, como los índices analíticos y las técnicas de elastografía, que permitan estratificar el riesgo y seleccionar qué pacientes necesitan un seguimiento más estrecho o una valoración especializada. Las medidas incluyen la pérdida de peso cuando esté indicada, la alimentación saludable, el ejercicio físico, el control de la diabetes, la hipertensión y la dislipemia, junto con una intervención específica sobre el consumo de alcohol. “El objetivo no es tratar únicamente el hígado, sino abordar de forma global todos los factores que contribuyen a la progresión de la enfermedad”, concluye la experta.

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