Nieves Sebastián Mongares
Gabriela Vázquez Vegas/Ana Fernández Agüero (Fotografía y vídeo)
La educación en salud es fundamental para los pacientes con diabetes tipo 1, más si cabe, cuando los pacientes son niños o adolescentes, puesto que tanto aquellos que lo padecen como su entorno cercano han de tener unas nociones para saber cómo actuar ante determinadas situaciones. En este sentido, la enfermería es esencial. Laura Lobeto Alonso, enfermera especialista en Diabetología Pediátrica en el Hospital La Paz (Madrid), explica en este episodio del vídeopodcast de iSanidad, realizado gracias al apoyo de mylife Diabetes Care, que esta formación es indispensable cuando los pacientes comienzan a usar sistemas híbridos de asa cerrada como myLoop powered by CamAPS FX. “A la hora de comenzar con ellos, lo primero es transmitirles toda la confianza posible al tratarse de un sistema nuevo y más autónomo, cuando vienen de controlarlo todo”, explica.
Y es que, este incluye un algoritmo que cuando funciona en modo automático, va aprendiendo de las necesidades de insulina de cada paciente para que la bomba vaya ajustando la administración de los bolos según las necesidades de cada momento. Precisamente, Lobeto indica que este punto es en el que hay que hacer más hincapié al formar a los usuarios del sistema, porque el modo de funcionar de estos sistemas les puede generar miedos relacionados con la sensación de descontrol. “También, sumado a esto, darles seguridad en el seguimiento, no de cara a siguientes consultas, sino de saber que te vas a poner la bomba y los profesionales implicados te van a llamar tanto días como sea necesario hasta que se aseguren que todo está funcionando según lo previsto”.
Lobeto explica que a los usuarios les cuesta el cambio de mentalidad al comenzar a usar sistemas híbridos de asa cerrada como myLoop, puesto que actúa de manera más autónoma
Proceso de adaptación
Para que el sistema comience a funcionar es fundamental fijar desde el inicio bien todos los ajustes y parámetros. Lobeto destaca que lo principal es definir la dosis diaria total de insulina que se utiliza y el peso del usuario. “Después de dar las clases al respecto, les insistimos en que dejen a la bomba aprender, porque por norma general los pacientes que comienzan a usarla vienen de múltiples dosis de insulina, una basal y una rápida, y están acostumbrados a manejar todo; si tienen los niveles altos no pueden esperar y si están bajos, tienen que comer, porque no conciben una hipoglucemia”. Pero este punto es clave porque, como explica la enfermera, “hasta que no pasan dos o tres semanas, no va a haber una optimización y el sistema te tiene que conocer”.
‘Dejar actuar’ al sistema es fundamental para optimizar el uso del sistema y que se adapte a diferentes situaciones
No obstante, desde la consulta de enfermería se ofrecen consejos de cara a complicaciones más agudas o la información que hay que aportar a la aplicación. “Es un sistema híbrido, pero las cosas las tienes que hacer bien, porque el sistema no hace todo por el paciente”. Durante el proceso a niños, adolescentes y familias les surgen dudas que van desde las alergias que se pueden generar por el tipo de pegamento de la bomba, pasando por la adaptación a diferentes situaciones del día a día o qué recomendaciones deben seguir sobre el uso del sistema en el colegio, actividades deportivas o las vacaciones. “Lo que más les llama la atención es el hecho de poder relajarse un poco y no ser tan estrictos con las comidas”. Aquí, resalta que, aunque es cierto que suele costar este cambio de mentalidad, cuando se logra, el impacto es muy positivo.
También es necesario tener en cuenta el aspecto de la edad. En niños más pequeños, porque las ingestas son más imprevisibles; y en la adolescencia, porque especialmente durante determinadas fases del ciclo menstrual, pueden aumentar las necesidades de insulina. Aquí, a pesar de que el sistema vaya ajustándose, Lobeto detalla que en ocasiones muy concretas se puede hacer uso de las funciones ‘Ease-off’ para reducir temporalmente la insulina que se administra, o ‘Boost’ para incrementar la dosis cuando sea necesario. En cuanto a los viajes, la recomendación es clara: “todos los elementos tienen que llevarlos por duplicado, porque puede haber imprevistos”. También, independientemente de los viajes, se dan recomendaciones antes de los periodos vacacionales, como relativas a mayor actividad física en caso de ir a la piscina o ingestas más desordenadas.
Desde la consulta de enfermería, como explica Lobeto, se ofrece formación técnica sobre el uso del sistema, de corte práctico y se informa de cómo actuar ante situaciones especiales
Otro escenario frecuente es el de las enfermedades intercurrentes leves, como procesos febriles o infecciones respiratorias, en las que se recomienda mantener la configuración habitual y permitir que el sistema gestione las variaciones de glucemia, salvo que la situación se prolongue o requiera ajustes específicos. También, porque como especifica Lobeto, “en enfermedad aguda, el niño en tres o cuatro días vuelve a estar bien, durante este periodo, la bomba va a ir intentando corregir las dosis y, cuando desaparecen procesos como la fiebre, que no se sabe cuándo va a ser, si se han hecho cambios en el algoritmo, puede ser más complejo volver a la situación anterior”.


Pero, para garantizar que los pacientes tienen todo el conocimiento y saben actuar ante diferentes situaciones, desde enfermería se dan formaciones concretas. Lobeto explica que “se intenta hacer grupos de pacientes muy reducidos, y homogéneos, sin mezclar a niños de tres con los de 15 años; también porque suelen acudir familiares e intentamos que asista la enfermera escolar”.
En estas, se ofrecen tres sesiones. Una de corte técnico para explicar cómo funciona el algoritmo y la bomba, o exponiendo situaciones como la actuación ante posibles desconexiones. En la segunda, se realizan acciones prácticas como el cambio de cánula o rellenos y purgas del repositorio. Ya en la tercera, se abordan características más específicas de cada caso como la actividad física de cada uno, profundizando sobre situaciones como la hiperglucemia o hipoglucemia. No obstante, Lobeto concluye que ante situaciones excepcionales o desajustes más complejos, “por vía telefónica o telemática se suele solucionar”.
