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La nueva política exterior abre puertas y oportunidades al país

La política exterior de Rodrigo Paz marcó un giro respecto de las dos décadas anteriores, con una apuesta por recuperar presencia internacional, diversificar alianzas y restablecer relaciones con actores estratégicos.

El acercamiento con Estados Unidos e Israel, además de la apertura de nuevos canales de diálogo con Chile, formó parte de esa orientación.

Bolivia también buscó mayor participación en espacios multilaterales, como la Asamblea General de Naciones Unidas y la Cumbre Iberoamericana. Esta agenda permitió ampliar contactos y explorar oportunidades de cooperación, financiamiento e inversión.

Sin embargo, el desafío será transformar esa visibilidad diplomática en resultados concretos para el país. Los acercamientos deberán traducirse en acuerdos comerciales, inversiones y cooperación efectiva, sin comprometer la autonomía nacional ni sustituir antiguas dependencias por nuevas.

La presencia internacional será relevante en la medida en que genere beneficios económicos y fortalezca la posición de Bolivia en la región.

Escudo de las Américas.

El acercamiento con Estados Unidos e Israel, además de la apertura de nuevos canales de diálogo con Chile, formó parte de esa orientación.

Bolivia también buscó mayor participación en espacios multilaterales, como la Asamblea General de Naciones Unidas y la Cumbre Iberoamericana. Esta agenda permitió ampliar contactos y explorar oportunidades de cooperación, financiamiento e inversión.

Sin embargo, el desafío será transformar esa visibilidad diplomática en resultados concretos para el país. Los acercamientos deberán traducirse en acuerdos comerciales, inversiones y cooperación efectiva, sin comprometer la autonomía nacional ni sustituir antiguas dependencias por nuevas.

La presencia internacional será relevante en la medida en que genere beneficios económicos y fortalezca la posición de Bolivia en la región.

Fronteras Seguras

El Plan Binacional Fronteras Seguras se convirtió en una de las principales apuestas del gobierno de Rodrigo Paz para contener la expansión del crimen organizado transnacional.

La estrategia, lanzada el 13 de agosto de 2026 en Guayaramerín, contempla operaciones coordinadas entre las policías de Bolivia y Brasil, intercambio de inteligencia y presencia permanente de unidades especializadas en zonas fronterizas como Cobija, Guayaramerín, San Matías y Puerto Suárez.

La iniciativa surgió después de una escalada de violencia vinculada con las disputas entre el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho por el control de rutas del narcotráfico.

Entre los resultados, la Policía Boliviana informó sobre la captura de integrantes de ambas organizaciones brasileñas. En septiembre fueron aprehendidos en Santa Cruz dos presuntos cabecillas: una mujer vinculada al Comando Vermelho y un hombre del PCC.

En noviembre, las autoridades reportaron la detención de Dellenberg de Sousa, identificado como un alto mando del PCC, requerido por la justicia brasileña por narcotráfico, tráfico de armas y crimen organizado.

La ofensiva también alcanzó a organizaciones de otros países. En septiembre, la Policía capturó en La Paz a Jhonsson Smit Cruz Torres, alias “Jhon Pulpo”, señalado como principal líder de la banda peruana Los Pulpos. El detenido fue expulsado y entregado a las autoridades de Perú.

El Gobierno presentó estos operativos como avances contra las redes criminales que operaban en Bolivia. Sin embargo, el desafío será sostener la cooperación internacional, fortalecer los controles fronterizos y evitar que las organizaciones reconstruyan sus estructuras.

Fronteras

El fortalecimiento de las relaciones bilaterales con Chile se convirtió en uno de los principales hitos de la política exterior del gobierno de Rodrigo Paz.

El 16 de octubre de 2026, el presidente chileno José Antonio Kast realizó una visita oficial a Bolivia, la primera de un mandatario de ese país en 71 años. El encuentro abrió una nueva etapa de acercamiento entre dos Estados que mantienen interrumpidas sus relaciones diplomáticas a nivel de embajadores desde 1978.

Durante la reunión en La Paz, ambos gobiernos suscribieron acuerdos en materia comercial, minera, energética y de conectividad digital. Entre los compromisos figuran la modernización del Acuerdo de Complementación Económica 22, la cooperación en exploración minera, una futura interconexión eléctrica y el desarrollo de un corredor de fibra óptica que conectará a Bolivia con cables submarinos del Pacífico.

También abordaron la seguridad fronteriza, la lucha contra el crimen organizado, el libre tránsito por puertos chilenos y la reversión del oleoducto Sica Sica-Arica, importante para el abastecimiento de combustibles.

Paz sostuvo que la reivindicación marítima continúa como una demanda irrenunciable, pero defendió el diálogo como vía para avanzar en otros ámbitos. Kast, por su parte, invitó al mandatario boliviano a realizar una visita de Estado a Chile en 2027.

El acercamiento representa una oportunidad económica y diplomática, aunque la normalización plena de relaciones y las diferencias históricas siguen pendientes.

El desafío para ambos gobiernos será convertir los compromisos diplomáticos en resultados concretos y sostenibles. La cooperación económica, energética y fronteriza puede abrir una etapa de mayor confianza, aunque el avance dependerá de la voluntad política para superar diferencias históricas y mantener el diálogo.

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