Producto de un diálogo con Mery Vaca y Ricardo Paz sobre las consecuencias de los últimos 52 días de bloqueos, un comentario de Jenny Ybarnegaray sobre la incomprensión que tenemos en Bolivia a la realidad que vive la ciudad de La Paz, abrió un debate que evidencia las dificultades que tenemos entre nosotros. El debate, llevado a las redes logró momentos mágicos gracias a participantes que aceptaron enfrentar el reto manteniendo una crítica respetuosa y sana a pesar de las diferencias.
Expresado en preguntas, las inquietudes se expresaron en términos antagónicos. ¿Santa Cruz vs La Paz? ¿Colla vs Camba? ¿Oriente vs Occidente? ¿Indios vs K´aras? ¿Acaso no somos una Sociedad Nacional mestiza? ¿Cuánto nos conocemos? Comparto en este artículo ideas aparecidas en el debate; las expresiones entren comillas son transcripciones y los temas del desencuentro fueron escalando hasta llegar al modelo de Estado y a la forma de gobierno; la incomprensión evidente, acompañada de molestias, plantean la necesidad de buscar soluciones a un «estado fallido», como sostienen algunos.
Hay opiniones acompañadas de susceptibilidades, prejuicios, odios, desconocimientos, ignorancia, consignas, frustración, y la confrontación inicial «camba/cruceño vs colla/paceño», escaló con temas relativos al modelo de estado y a la organización del gobierno: centralismo vs autonomía/federalismo, concluyendo que una solución sería un Acuerdo Nacional para superar los temas no resueltos, con una Asamblea Constituyente.
Quién perdió más, ¿Santa Cruz con los 52 días de bloqueo de La Paz, o La Paz con los 36 días de paro cruceño el 2022? ¿Es verdad que el desarrollo de Santa Cruz se debe a los recursos del Estado, de la minería y de los créditos asumidos por el centralismo? ¿Es verdad que el desarrollo de Santa Cruz es mérito sólo de los cruceños?, pasando por ¿cuánto conocemos realmente el Plan Bohan? «El debate y las ideas expresadas muestran una vez más que el odio a Santa Cruz y el Oriente no viene solo del área rural altiplánica, está muy presente y latente en el pensamiento de la mayoría de analistas, «intelectuales», ambientalistas y periodistas paceños, aunque tratan de maquillarlo.»
«176 golpes de estado, bloqueos todos los días, desencuentro cambas y collas, fraude electoral, justicia podrida- no son acaso estos síntomas de un estado fallido?» «El centralismo no es vocación exclusiva de La Paz. También los autonomistas cruceños desean que la «ciudad de los anillos» sea su centro de poder.» «Somos diferentes, no nos entendemos. Si durante 200 años no lo hemos logrado, ¿por qué continuar con lo mismo.» «Basta de hipocresías las cosas hay que plantearlas con claridad sin el argumento que somos hermanos porque sólo hay intereses y así debe manejarse.»
«Tres temas que habría que incorporar: 1. La reforma agraria no llegó a Santa Cruz con la misma fuerza que lo hizo a La Paz y Cochabamba, por lo que la producción agrícola en Santa Cruz se vio favorecida, además de sus tierras ubérrimas. 2. En su momento los collas teníamos mejor educación que los cambas, de ahí se explica que muchos ejecutivos de buenas empresas cruceñas son collas.
Esto ha cambiado en los últimos tiempos porque Santa Cruz ha mejorado en su infraestructura universitaria y porque muchos cambas se han educado afuera, principalmente en el Brasil, Argentina y Estados Unidos, lo cual ha generado un importante progreso en el nivel gerencial de ellos. 3. De momento, no hay un solo líder camba, pudo ser Camacho, que haya trascendido con fuerza más allá del oriente.» José Eduardo Candia.
Expresa J Carlos Durán, «Es innegable que el Plan Bohan y la inversión pública fueron importantes para el desarrollo del oriente. También es innegable que el trabajo, el emprendimiento, la migración y la capacidad productiva de Santa Cruz fueron determinantes para convertir esa oportunidad en crecimiento. Ambas afirmaciones pueden ser ciertas al mismo tiempo. Sin embargo, el problema de Bolivia en 2026 ya no es discutir quién le debe qué a quién. El verdadero desafío es reconocer que el modelo centralista ha terminado afectando tanto a La Paz como a Santa Cruz.»
«Profundamente transformador como fue, y factor clave del desbloqueo del potencial cruceño, el Plan Bohan fue un instrumento geopolítico del gobierno estadounidense concebido para garantizarse los recursos estratégicos que consideraban necesarios para ganar la Segunda Guerra Mundial. No fue resultado de la bondad del Estado boliviano. (La defensa que hace) Jenny Ybarnegaray del Plan Bohan, es la repetición de un mito andinocentrista profundamente arraigado. Pero no es cierto.
Muy poco o nada debe el desarrollo de Santa Cruz al Estado boliviano. El dinero estadounidense llegó condicionado y claramente direccionado. El dónde, cómo y cuánto invertir estaban definidos de antemano por quien ponía la plata, los Estados Unidos de Norteamérica a través del Eximbank», expresa Marcelo Añez Meyer.
«Una observación de forma, no de fondo, me disgusta enormemente que me identifiquen como «colla», aun cuando lo digan con cariño, eso porque los apelativos dados por otros, no son adecuados, decirles chucruts a los alemanes, frogies a los franceses, turcos a los palestinos, chinos a los japoneses, no es un gesto amable, los nacidos en la parte andina de Bolivia no nos autodenominamos «collas» y no deja de ser una falta de respeto este manejo del lenguaje. Los cambas se dicen a si mismos cambas y han creado una identidad al respecto, bien por ellos, pero camba no es equiparable a colla», dice Agustín Echalar
El problema de Bolivia no es Cambas vs. collas, no es el odio de la Paz rural o citadina a Santa Cruz o viceversa. El problema es la política, los analistas con sus discursos que nos hacen ver cosas muy lejanas de la realidad. Seguimos viviendo realidades paralelas, en el oriente el pragmatismo económico que se ríe del centralismo, en occidente, la teoría aportada por muchos intelectuales con narrativas sesudas, deducciones que no sirven para nada» expresa Luis Fernando Ortiz Daza.
El debate sigue abierto.
