El presidente de la Cámara de Senadores, Diego Ávila, rechazó las denuncias sobre una supuesta compra de legisladores y negó que exista transfugio dentro del Senado. Afirmó que las votaciones responden a acuerdos, al análisis de las normas y a la decisión individual de cada parlamentario.
“Sobre que hubiese compra de senadores o de diputados, en términos generales, nada de eso o, por lo menos, en la Cámara de Senadores ocurre”, afirmó Ávila.
El titular del Senado explicó que el tratamiento de las leyes parte de la búsqueda de consensos y de la entrega de información a los legisladores. Según Ávila, estos procesos permiten construir las mayorías necesarias para aprobar las normas, sin que las decisiones dependan de forma exclusiva de las bancadas o de las representaciones partidarias.
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“Estamos ante una situación donde la mayoría de los representantes tienen ante todo una responsabilidad con la patria y con las regiones”, añadió.
Ávila puso como ejemplo el tratamiento del presupuesto y explicó que los acuerdos entre legisladores permitieron incorporar medidas para garantizar mayores recursos para las gobernaciones y municipios, además de devolver al nivel central algunas responsabilidades de gasto.
En su criterio, estos consensos explican que algunas leyes hayan alcanzado votaciones superiores a los dos tercios en ambas cámaras de la Asamblea Legislativa.
Frente a las acusaciones de transfugio, el presidente del Senado marcó distancia entre ese delito político y la decisión de un parlamentario de votar de acuerdo con su criterio. Señaló que el transfugio tiene características distintas y sostuvo que el voto de cada legislador debe responder a su responsabilidad con el país, su región y su propia conciencia.
“El transfugio tiene otra característica. La decisión del voto tiene que ver con la responsabilidad que tiene el parlamentario con el país, con la región y obviamente con su propia conciencia”, afirmó.
Ávila también defendió la autonomía de los legisladores frente a las directrices partidarias. Afirmó que, cuando existe una línea política de una organización, esta no debe imponerse sobre la conciencia del parlamentario ni sobre los intereses de las regiones a las que representa.
