La tranquilidad de las montañas de la vereda Palmichal, en el municipio de Briceño, norte de Antioquia, fue abruptamente interrumpida por intensos combates entre tropas élite del Ejército Nacional y estructuras armadas ilegales del GAOr E36, en una operación militar que tendría como principal objetivo a alias “Víctor” o “Chala”, uno de los cabecillas más temidos y buscados de la región.
De acuerdo con versiones conocidas por fuentes de inteligencia y reportes difundidos en medios regionales y redes sociales, las fuerzas militares habrían ejecutado una infiltración estratégica durante varios días en corredores montañosos utilizados por las disidencias para movilizar armas, hombres y recursos ilegales.
El hombre señalado de sembrar terror
Alias “Víctor Chala” es señalado por organismos de seguridad como uno de los principales responsables de múltiples hechos violentos en el norte antioqueño, entre ellos homicidios selectivos, desplazamientos forzados, amenazas contra líderes sociales y extorsiones a comerciantes y campesinos.
Además, sobre este cabecilla pesan graves señalamientos relacionados con reclutamiento forzado de menores y violencia contra comunidades vulnerables.
Sin embargo, el hecho que habría desatado una presión sin precedentes en su contra fue el secuestro, tortura y asesinato del joven periodista regional Mateo Pérez, ocurrido el pasado 7 de mayo, un crimen que conmocionó al país y generó fuertes repercusiones incluso dentro de las estructuras armadas ilegales.

El crimen que fracturó silencios
Fuentes cercanas al conflicto aseguran que, tras el asesinato del comunicador, se habría intensificado una persecución militar y de inteligencia contra alias “Chala”.
Versiones extraoficiales indican que sectores internos del denominado “Bloque Magdalena Medio” habrían entregado información clave sobre la ubicación del cabecilla y sus anillos de seguridad, situación que evidenciaría posibles fracturas dentro de las mismas disidencias.
Analistas consideran que este hecho podría representar el inicio de tensiones internas entre mandos ilegales y sectores que impulsaban diálogos con el Gobierno Nacional.
Combates en Palmichal
La operación militar se desarrolló en una zona estratégica de la vereda Palmichal, utilizada históricamente como corredor de movilidad por grupos armados ilegales.
Durante el enfrentamiento fue neutralizada una integrante de la estructura criminal, mientras que alias “Víctor Chala” y alias “Macho Viejo”, considerados segundo y tercer cabecillas de estas comisiones armadas, habrían resultado gravemente heridos.
Pese al fuerte cerco militar, ambos lograron escapar en medio de la confusión del combate.
Informaciones obtenidas por organismos de inteligencia indican que los fugitivos habrían huido inicialmente a caballo y posteriormente fueron movilizados en motocicletas hacia sectores cercanos al corregimiento de Puerto Valdivia, donde intentarían recibir atención médica clandestina debido a la gravedad de las heridas.
“Van heridos y desesperados”, aseguró una fuente extraoficial consultada por medios regionales.
Cerco militar y tensión en la región
Tras la operación, tropas del Ejército mantienen un amplio despliegue en zonas rurales de Briceño, Toledo y Puerto Valdivia, con apoyo aéreo y controles estratégicos para evitar que los cabecillas escapen hacia corredores ilegales del Bajo Cauca antioqueño.
En redes sociales, cientos de usuarios expresaron respaldo a las Fuerzas Militares y exigieron justicia por el asesinato del periodista Mateo Pérez.
Mensajes como “Mateo merece justicia”, “Que no descansen hasta capturarlo” y “Palmichal no puede seguir bajo el terror” comenzaron a multiplicarse rápidamente en plataformas digitales.
La guerra interna que comienza a revelarse
Uno de los aspectos que más inquieta a las autoridades es la posibilidad de que alias “Chala” haya quedado prácticamente aislado dentro de la misma estructura ilegal tras el asesinato del periodista.
La presunta entrega de información sobre su ubicación alimenta versiones sobre traiciones internas y disputas dentro de las disidencias armadas.
Mientras tanto, en las montañas del norte de Antioquia continúa la persecución.
Y Colombia sigue esperando justicia por Mateo Pérez, el joven periodista que habría sido silenciado por intentar contar la verdad desde el corazón del conflicto armado.




