Bolivia enfrenta hoy desafíos logísticos para potenciar su comercio exterior, que requiere rutas eficientes, competitivas y con capacidad de crecimiento. Si bien el 70% del intercambio comercial del país se realiza a través de puertos chilenos, con Arica como principal punto de entrada y salida de mercancías, el crecimiento de los sectores productivos plantea la necesidad de buscar alternativas que fortalezcan su competitividad global.
En este escenario, la bahía de Mejillones, en la Región de Antofagasta, se presenta como una alternativa competitiva, gracias a un ecosistema industrial y logístico que reúne a más de 25 empresas de distintos sectores productivos.
Solo el año pasado, los nueve terminales portuarios de la bahía movilizaron más de 17 millones de toneladas de carga, a través de infraestructura multipropósito e instalaciones para la transferencia de graneles sólidos y líquidos.
Estas capacidades se complementan con conectividad vial y ferroviaria, donde cabe destacar que desde hace años ya se transporta la producción de Minera San Cristóbal desde Potosí a Mejillones vía ferrocarril.


“Complejo Portuario Mejillones cuenta hoy con dos terminales, uno multipropósito operado por Puerto Angamos, y otro de graneles sólidos operado por TGN, que incorpora grúas automatizadas para hacer más eficientes las operaciones”, destaca Juan Alberto Ruiz, gerente general de CPM, quien estuvo recientemente en Santa Cruz de la Sierra exponiendo las características del puerto en el Consejo Empresarial Binacional Bolivia-Chile.
“Mejillones es hoy una alternativa competitiva para el comercio exterior boliviano, con capacidades y experiencia probada para ofrecer soluciones flexibles y orientadas a responder las necesidades que tiene el sector empresarial boliviano”, afirmó.
Precisamente para responder a los desafíos que plantean las proyecciones de crecimiento minero e industrial y las nuevas oportunidades de integración regional a través del corredor bioceánico Capricornio, CPM está desarrollando la Plataforma Logística Mejillones. El proyecto contempla 47 hectáreas destinadas a servicios logísticos de alto estándar, que permitirán ampliar las capacidades de almacenamiento y apoyo a las operaciones portuarias, ofreciendo nuevas alternativas para las cadenas logísticas del comercio exterior boliviano.
