Nieves Sebastián Mongares
“El principio que debe guiar cualquier implementación de la inteligencia artificial (IA) en clínica es que la tecnología apoya al médico, pero nunca lo sustituye”. Bajo esta premisa, la Dra. Leonor Arenillas, vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), explica la importancia de avanzar en soluciones de este tipo en hematología, siempre con resultados que avalen su eficacia y seguridad. En este escenario, recientemente se presentaba MedulAI, sistema que integra la inteligencia artificial (IA), diseñado para digitalizar y analizar muestras de médula ósea, desarrollado por SpotLab, y que ya está disponible en 14 centros gracias a la colaboración entre la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) y la compañía biofarmacéutica GSK.
“Su funcionamiento es sencillo: el hematólogo coloca la muestra en su microscopio habitual, no es necesario cambiar de equipo, utiliza el sistema de digitalización de SpotLab para capturar imágenes de alta calidad, las sube a una plataforma web y, en menos de cinco minutos, el algoritmo ha identificado y preclasificado las células presentes en la muestra”, explica la Dra. Arenillas. Posteriormente, el hematólogo debe revisar esa preclasificación y validarla o corregirla, generando un informe. Y es que, como afirma Miguel Luengo Oroz, fundador y CEO de Spotlab, MedulAI “nace con vocación de apoyo, no de sustitución”, mejorando la “rapidez, consistencia y trazabilidad”.
La Dra. Arenillas asevera que “en términos de eficiencia, el impacto más inmediato es claro: liberar al hematólogo de las tareas más repetitivas para que pueda dedicar su tiempo y su criterio a lo que realmente requiere su especialización”. Esto repercute sobre la calidad asistencial y la sostenibilidad, más teniendo en cuenta el alto volumen de trabajo que tienen estos especialistas.
MedulAI permite liberar a los hematólogos de tareas más repetitivas para que dediquen su tiempo y criterio a funciones de mayor complejidad
Asimismo, la hematóloga valora que “lo que aporta al diagnóstico hematológico es, sobre todo, precisión y eficiencia” detallando que “ha sido entrenado con más de seis millones de células de médula ósea, identifica seis categorías celulares con una precisión superior al 95%, y ha sido validado clínicamente en hospitales españoles”. Además, la doctora remarca que “está certificado como producto sanitario in vitro (CE-IVD), lo que garantiza su seguridad y calidad”.
Lorena Pereira, directora de la Franquicia de Hematología de GSK, resalta que “MedulAI es un ejemplo de proyecto de innovación asistencial que permite la cuantificación de los precursores hematopoyéticos en médula ósea, liberando tiempo del hematólogo para tareas de mayor valor añadido como la interpretación de resultados”. En esta idea abunda Luengo, exponiendo que el análisis citológico de médula ósea es clave pero “largo, manual y con alta variabilidad”.
Aportación de MedulAI
Para la Dra. Arenillas, “en cuanto a la calidad diagnóstica, herramientas como MedulAI contribuyen a hacer el proceso más reproducible”. “Esto es especialmente relevante en un sistema sanitario donde no todos los centros cuentan con el mismo nivel de especialización, y donde una mayor estandarización puede marcar la diferencia en el diagnóstico y seguimiento de enfermedades complejas”, agrega.
“Estamos automatizando una parte del proceso asistencial, lo cual ayuda a mejorar el diagnóstico y hacer más eficiente al hematólogo, lo que junto con la parte de innovación terapéutica multiplica esta parte de nuestro propósito de adelantarnos a la enfermedad”, subraya Pereira. “El propósito de GSK es unir ciencia, tecnología y talento para adelantarnos a la enfermedad”, apunta.
De cara al futuro, la Dra. Arenillas considera que a medio plazo su mayor potencial residirá en su capacidad analítica. “La acumulación de casos digitalizados generará bases de datos de enorme valor para entender mejor ciertas enfermedades, identificar patrones que hoy se nos escapan y, eventualmente, anticipar diagnósticos, sentando las bases de una hematología más predictiva”. Aquí, especifica Luengo, “es donde está buena parte del valor; al subir cada caso a la plataforma web, el especialista puede revisar y validar el análisis desde cualquier lugar, lo que habilita un diagnóstico remoto, colaborativo y trazable”.
El fundador de SpotLab coincide con la doctora en el valor que aporta poder apoyarse en una red más amplia, aspecto especialmente relevante para centros con menos especialización. Pero Pereira resalta que para ello es necesaria “la homogenización de los sistemas de información y que pudieran conectarse entre todos para tener unas grandes bases de datos legibles e igualmente organizadas”.
Uno de los valores de MedulAI es que permite apoyarse en una amplia red de diagnóstico, aunque es necesario homogeneizar los sistemas de información
Luengo destaca lo fácil que es implantar este sistema en la práctica diaria. “Nuestro sistema de digitalización se acopla al equipo existente, sin necesidad de cambiarlo ni renovarlo, digitaliza la muestra con alta resolución y la sube a la plataforma web. Allí la IA preclasifica las células y ofrece un contaje automático, y el especialista revisa y valida el análisis de forma segura desde cualquier lugar. El sistema genera además un informe de resultados completo”, desarrolla Luengo. Este también añade que “de principio a fin, está pensado para encajar en el flujo de trabajo real del hematólogo”.
Todo ello, determina Luengo, ha arrojado resultados concretos: “MedulAI reduce los tiempos de análisis y minimiza la variabilidad entre especialistas; además, acceso, escalabilidad y estandarización van de la mano, y por eso ha podido desplegarse ya en 14 hospitales de toda España”. Y desde SpotLab esperan que esto sea el punto de partida, ya que según Luengo “el objetivo es generar evidencia útil sobre eficiencia, fiabilidad y satisfacción profesional que podamos compartir con toda la comunidad hematológica”.
Retos pendientes
En cuanto a la digitalización en hematología, la Dra. Arenillas indica que “los retos son varios y no conviene subestimarlos”. Entre ellos, enumera varios: la desigualdad de acceso, que avanza de manera desigual entre hospitales; la integración de nuevas herramientas en flujos de trabajo sobrecargados y la formación y el cambio cultural que tienen que llevar a cabo los hematólogos para adoptar estos nuevos sistemas.
Con todo ello, la Dra. Arenillas considera que el modelo asistencial debe avanzar pasando “de una lógica de adopción tecnológica puntual a una lógica de transformación sostenida”. “Eso -dice- requiere liderazgo clínico, inversión sostenida, y un papel activo de las sociedades científicas”. En este sentido explica que en la SEHH cuentan con una Comisión de Transformación Digital cuyo objetivo es crear un plan estratégico que aborde estos retos de forma estructurada y a largo plazo. “La transformación digital de la hematología no puede depender de proyectos aislados: necesita una hoja de ruta clara y compartida por toda la comunidad hematológica”, asevera la hematóloga.
La SEHH cuenta con una comisión específica para abordar los retos en hematología y digitalización a través de un plan estratégico a largo plazo
Aquí, Luengo expone que existen cuatro barreras principales: la carga de los procesos manuales, la variabilidad entre especialistas, el coste y la complejidad de la digitalización, y la cuarta y que tilda de “más decisiva”, la necesidad de que la innovación se integre de forma real en la práctica clínica, sin entorpecer el flujo de trabajo y generando confianza en los profesionales.
Pereira también se refiere a varios retos en el campo de la digitalización. Uno, afirma, es el relativo a programas de screening que arrojan resultados masivos, lo que supone un cuello de botella para el sistema sanitario. Asimismo alude a que para establecer los últimos criterios de alto riesgo citogenético se necesita un sistema de Next Generation Sequencing (NGS), tecnología no disponible en todos los centros. “La digitalización puede tener una gran ventaja con respecto a lo que es la democratización de acceso a las altas tecnologías diagnósticas o de características pronósticas para todos los hospitales, donde ahora mismo tan solo los más punteros o investigadores tienen acceso”, pone de relieve Pereira.
Colaboración entre agentes
Como remarca Luengo, MedulAI es el primer sistema español de IA para la digitalización y análisis citológico de médula ósea, con colaboración como eje de su creación. De hecho, afirma, este factor es el que “convierte una buena tecnología en una herramienta que de verdad llega al paciente”.
Según la Dra. Arenillas, “una solución tecnológica desarrollada sin la participación activa de los clínicos puede no responder a las necesidades reales del día a día asistencial”. Esto, sin dejar de lado que “sin el músculo tecnológico ni el respaldo institucional adecuado, se queda en papel mojado”. Con la unión, apunta, se consigue dar con soluciones con impacto real sobre el paciente.
En el lanzamiento del proyecto en 14 centros, la colaboración entre la SEHH, SpotLab y GSK ha sido esencial para para acelerar la adopción de una solución con impacto real sobre clínicos y pacientes en la práctica clínica
Pereira define esta colaboración como “crítica” dado que “para introducir mejoras en los procesos asistenciales, unas partes tienen el know-how de estos propios procesos y sus gaps, las otras partes pueden contribuir con tecnología y financiación”. Esto, como coinciden los tres portavoces, se refleja en MedulAI de manera muy nítida, justificando que es el hematólogo quien pone de manifiesto las necesidades y conocimiento clínico, una biotecnológica como SpotLab su expertise para desarrollar el algoritmo y una compañía como GSK los recursos para permitir el acceso a centros públicos y privados. Todo ello, indica Pereira, forma parte del espíritu de #Gate2Health, cuya meta es conectar a los agentes sanitarios para identificar retos reales y cocrear soluciones con impacto asistencial.
“Cuando todos los actores están en la mesa desde el principio, la tecnología se diseña pensando tanto en el profesional que la va a usar como en el paciente que se va a beneficiar”, concluye Luengo. “En la innovación, la tecnología es un medio, nunca jamás un fin; por esto es crítico que las diferentes partes colaboren”, concluye Pereira.
