El asma pediátrica avanza hacia la prevención desde el entorno, la microbiota y la inmunidad

Redacción
La investigación más reciente está transformando el abordaje del asma pediátrica, que deja de entenderse únicamente como una enfermedad bronquial para analizarse desde una perspectiva más amplia, en la que intervienen el entorno, la microbiota y el sistema inmunológico. Así lo han expuesto especialistas durante la mesa redonda Asma: de la cronicidad a la curación, celebrada en el marco del 50º Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (Seicap).

La vicepresidenta de Seicap, la Dra. Cristina Rivas Juesas, señala que «este nuevo marco conceptual permite no solo explicar el aumento de la prevalencia de las enfermedades alérgicas en las últimas décadas, sino también orientar un enfoque clínico más preventivo, personalizado y con capacidad de modificar la evolución de la enfermedad desde etapas tempranas de la vida».

«Ya no podemos entender el asma infantil sin tener en cuenta el entorno en el que crece el niño»

La sesión estuvo moderada por el Dr. Óscar Asensio de la Cruz, miembro del Grupo de Trabajo de Asma y de la Junta Directiva de Seicap, del Hospital Universitari Parc Taulí de Sabadell, y por el Dr. Luis Moral Gil, del Hospital General Universitario de Alicante.

La barrera epitelial redefine el asma pediátrica

Uno de los conceptos centrales abordados durante la sesión fue la hipótesis de la barrera epitelial, que sitúa al epitelio respiratorio como un elemento activo en la regulación inmunológica y no únicamente como una estructura de protección física.

Según explica el Dr. Asensio de la Cruz, «la evidencia presentada pone de manifiesto que la exposición crónica a factores ambientales propios de la vida moderna, como la contaminación atmosférica, determinados compuestos químicos o las alteraciones en los estilos de vida, puede comprometer la integridad de esta barrera, facilitando la entrada de alérgenos y promoviendo respuestas inflamatorias desreguladas».

Este enfoque desplaza el interés clínico desde el control de la inflamación ya establecida hacia la identificación precoz de los factores que favorecen su aparición. En este contexto, los especialistas defienden estrategias preventivas más tempranas e individualizadas en la población pediátrica.

El exposoma permite identificar factores de riesgo modificables antes de que la enfermedad esté plenamente establecida

«En la consulta, este enfoque se traduce en una evaluación más amplia del entorno del niño, incorporando de forma sistemática los factores ambientales relevantes desde las primeras visitas«, añade el Dr. Asensio de la Cruz.

El exposoma gana peso en la práctica clínica

Durante la mesa también se destacó el papel del exposoma, entendido como el conjunto de exposiciones ambientales acumuladas a lo largo de la vida, en especial durante la infancia. Factores como la contaminación ambiental, el cambio climático, la prolongación de las estaciones polínicas o el incremento de fenómenos meteorológicos extremos no solo pueden desencadenar exacerbaciones, sino también influir en la evolución clínica del asma a medio y largo plazo.

En este sentido, la Dra. Rivas Juesas subraya que «ya no podemos entender el asma infantil sin tener en cuenta el entorno en el que crece el niño, porque esas exposiciones acumuladas condicionan su evolución clínica».

Los expertos consideran que incorporar variables ambientales a la evaluación clínica permitirá identificar factores de riesgo modificables y actuar antes de que la enfermedad esté plenamente establecida.

La microbiota y la barrera epitelial emergen como elementos clave en la prevención del asma pediátrica

«El exposoma nos ayuda a identificar factores de riesgo modificables y a intervenir antes de que la enfermedad esté plenamente establecida», afirma el Dr. Asensio de la Cruz.

La microbiota, clave en las primeras etapas de la vida

Otro de los aspectos abordados fue el impacto de la microbiota en el desarrollo del asma pediátrica, especialmente durante las primeras etapas de la vida.

La evidencia científica apunta a que el periodo prenatal y los primeros meses de vida son determinantes en la programación del sistema inmunológico. Alteraciones en la microbiota condicionadas por factores como la alimentación, el uso precoz de antibióticos o determinadas condiciones ambientales se han asociado con una mayor susceptibilidad al desarrollo de asma.

Para la Dra. Rivas Juesas, «estas etapas tempranas representan una ventana de oportunidad clave para la prevención».

Los especialistas coincidieron en que el asma pediátrica debe entenderse como una enfermedad dinámica y modulada por exposiciones acumulativas y procesos biológicos interdependientes. Este cambio de paradigma implica avanzar hacia un modelo asistencial centrado no solo en el control de síntomas, sino también en la prevención y la identificación temprana de factores de riesgo.

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