Nieves Sebastián Mongares
A principios del mes de mayo se celebraba la décima edición del ‘Desafío macular’, encuentro impulsado por Bayer y que reúne a profesionales especialistas en retina para analizar diferentes casos clínicos sobre este campo y compartir conocimiento y experiencia al respecto. El Dr. José María Ruiz Moreno, jefe de servicio de Oftalmología del Hospital Puerta de Hierro (Madrid) explica que este formato de evento “es muy interesante en la cual los oftalmólogos dedicados a retina ven casos clínicos muy excepcionales para que los asistentes busquen o intenten dar con el diagnóstico”. Esto, dice, “hace que los temas que se presentaron sean enormemente variados, yendo desde una simple degeneración macular hasta un caso de herencia genética en una familia”.
Aunque se aborden temas muy específicos, el encuentro pone de relieve cómo actuar ante determinadas situaciones, así como algunos de los desafíos asistenciales en torno a esta patología, entre los que el Dr. Ruiz Moreno resalta “que existe un elevado número de pacientes y, al ser una patología crónica, requiere de múltiples inyecciones, lo que deriva en una sobrecarga asistencial tremenda”. “Esto desemboca en la necesidad y el interés que tenemos en conseguir fármacos más potentes y que duren más, para poder mejorar el resultado de estos pacientes y disminuir el número de veces que tienen que acudir al hospital.”
En este sentido, remarca la importancia del diagnóstico precoz para optimizar los resultados de estos tratamientos. “La ventaja es que nos permite tratar antes al paciente con la degeneración macular como en edema macular diabético es que, cuanto antes lo trates, mejor va a ser la respuesta y mejor va a ser la visión que va a mantener el paciente”.
El Dr. Ruiz Moreno apuesta por el screening en la población de riesgo para impulsar la detección precoz de las patologías maculares y poder tratarlas cuanto antes
Respecto a cómo mejorar la detección temprana, el especialista indica que se debe apostar por “campañas de screening en la población de riesgo, que sería todo diabético con más de cinco años de antigüedad en el diagnóstico o toda persona de más de 55 años con factores de riesgo y, fundamentalmente, antecedentes familiares”.
Este aspecto cobra especial importancia en un escenario donde han ido apareciendo numerosas opciones innovadora. “Hay que pensar que hace 20 años, la degeneración macular suponía una pérdida irreversible de visión central”, explica. Aquí añade que “ahora, somos capaces, en un 80-90% de los casos de mantener una visión útil”. Con estos nuevos tratamientos, subraya el doctor, se han obtenido muy buenos resultados de eficacia con un menor número de visitas médicas, lo que aporta ventajas a pacientes, profesionales y sistema sanitario.
Disponer de estas terapias ha supuesto un gran avance y además existen líneas de investigación para dar respuesta a las necesidades no cubiertas. “Hay ensayos clínicos en marcha que están probando terapias génicas u otros fármacos y dispositivos que aspiran a conseguir una inyección cada seis meses o incluso una sola de tratamiento, lo cual supondría una mejora notable”. Esto, sumado a la llegada y cada vez mayor implantación de la inteligencia artificial que, como expresa el Dr. Ruiz Moreno “es una herramienta que se espera que se vuelva indispensable”, en tareas como el diagnóstico, la estratificación del riesgo o la selección de pacientes.



