Los diferentes medios de comunicación, incluida las redes sociales, que informan y opinan críticamente lo que sucede con la realización del campeonato mundial de futbol, con sedes en Canadá, Estados Unidos y México, coinciden en señalar que este campeonato es de las peores.
Aunque algunos fanáticos ciegos ponderan de que se ha ampliado de 32 a 48 equipos y que se disputarán 104 partidos, además de hacer una serie de innovaciones en las reglas del futbol, como las pausas de hidratación.
Mencionamos algunas de estas acciones negativas en curso. La FIFA implementó un sistema de venta de boletos al estilo de los conciertos, disparando el costo de las entradas a cifras inalcanzables para el aficionado que gusta del futbol. Hay mayor elitización del deporte porque el juego de las masas del pueblo se ha vuelto exclusivo para la clase alta, alejando a las familias y a las barras tradicionales de los estadios.
Hay restricciones de difusión, porque la FIFA puso las reglas estrictas, sobre el uso de contenido en redes sociales. Incluso hay la amenaza de confiscar equipos o imponer multas por compartir videos de goles, penales o secuencias de juego, que ha frustrado a creadores de contenido y fanáticos.
Existe la censura al idioma español en las transmisiones oficiales y plataformas controladas por la FIFA, incluso en las conferencias de prensa de los equipos. Otro hecho cuestionado fue que el árbitro, Oman Artan, designado mejor referí africano de 2025, le fuera denegada la entrada en Estados Unidos. La selección de fútbol de Irán, a diferencia de otras selecciones, la organización obligó salir de Estados Unidos inmediatamente después de su partido contra Nueva Zelanda y les negó el descanso adecuado en la sede.
Esta selección atraviesa una grave crisis logística y de trato institucional, lo que el técnico Amir Ghalenoei y el delantero Mehdi Taremi han calificado como una situación de “opresión y un desastre”. En fin, seguiríamos con una seguidilla de arbitrariedades.
Como extensión a las mezquindades de la FIFA, la empresa Tigo, que transmite los partidos de la copa mundial, puso a algunos pseudo periodistas deportivos (hay algunas excepciones) que, en vez de informar y orientar, los partidos, nos brindan una serie de barbaridades en expresión e incluso en conocimiento general.
Estos pseudo periodistas tiene un claro favoritismo de pensar que algunas selecciones están para llevarse el título y en ese afán cometen una serie de disparates, frases como “El entusiasmo de curazao ¿cuánto durará?”, “con cuántos goles va a ganar?”, “ciertas selecciones tienen velocidad mental”, “parece partido callejero de ida y vuelta”, “parece pelea de barrio”, “espero una goleada” “están los jugadores flotadores”, “tiene un director técnico yugoslavo”. Sobre esta última frase, que analfabetismo catastrófico, porque sabemos que a principios de 1990 Yugoslavia se desintegró como país. Lo de los “flotadores” merece alguna consideración, no sé si es metáfora o simplemente la ilusión del p’ajp’aku que ya está delirando por alguna jugada interesante de algún jugador.
Otro tema que abordaron de manera racista y discriminadora es hablar de biotipos de jugadores. En el partido de Países bajos (Holanda) versus Japón. Dijeron “el biotipo de jugadores japoneses está en cuestión”, haciendo alusión al conjunto de características físicas y genéticas de los seleccionados del Japón. Se pretendió mostrar, cómo los rubios, altos y blancos de Países bajos, es lo requerido para jugar el futbol.
Estos charlatanes o p’ajap’akus del futbol al sentirse sábelotodos, lo único que demuestran es la total ignorancia, comportándose como buenos racistas del futbol. Pero ¿sabrán que Pelé (Edson Arantes do Nascimento), era negro y no era alto? ¿entenderán que Diego Maradona no era rubio y alto? que Leo Messi tampoco es rubio y alto… Ameritaría que la FIFA, vía federación nacional les enjuicie por racismo y discriminación.
En esta tosquedad de la comunicación incluso hablaron de “selecciones sin historia”, mirada occidental de pensar que sólo algunos países tienen historia y otras no. Estos lenguaraces ¿habrán estudiado de que es la historia?
Tenemos derecho a que se nos informe y se comente con gran altura. Cuanta falta hace los hermanos Echavarría (Remberto y Grover), un Lorenzo Carri y similares, que, sí eran verdaderos profesionales del conocimiento del futbol, sino también en la forma de expresión. Varios pasajes de esta empresa nombrada adolecen de cuidados técnicos, no hay uniformidad en el estándar del uso de los micrófonos, se oye más el ambiente del estadio que de los comentarios en cualquier momento e incluso en tonos burlescos.
Jichhurunakanxa muruq mat’ariqinakawa wali anatt’asipki anqa markana. Jiwasanakax wali unch’ukipxtanxa ¿janicha?
