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El saqueo despiadado

La noticia viene con las acusaciones mutuas de dos empresas en pugna por la compra de los concentrados de zinc de la Empresa Minera Colquiri. La práctica del mercado libre nos muestra las más encarnizadas batallas para controlarlo, hasta imponer el monopolio, y ser dueño único del mercado llamado libre. Hoy se trata de una velada acusación de corrupción. El hecho nos permite explicar el saqueo a que estamos sometidos cuando de exportar concentrados de mineral se trata.

El principal rubro de exportación de minerales en volumen en Bolivia son los concentrados de zinc, 1.200.000 toneladas aproximadamente (500.000 toneladas de zinc). El 2025, su valor de exportación llegó a 1.428.896.137 dólares; sin embargo, el ingreso a la contabilidad de las empresas sólo es por un tercio de este valor.

Para esta afirmación tomamos el caso de Colquiri, donde el año 2021 se tuvo un valor de mercado de 38.157.338 dólares y un ingreso neto de 11.926.280 dólares. Esta enorme diferencia se debe a los gastos de refinación en el exterior, cuya legalidad depende de la pugna en la licitación, donde se fija el precio de venta. Una vez adjudicado no hay porque pedir explicaciones. Con este mecanismo Trafigura ha sido la empresa que, año tras año, fue adjudicándose los concentrados de zinc de Colquiri.

El modelo se extiende a toda la minería nacional, sea cual fuere el mineral en concentrados. Empresas como San Cristóbal, Sinchi Wayra, Illapa y San Vicente tienen la misma estructura del costo. La estructura es: gastos en el exterior 43%, costos mina 22%, impuestos 19%, utilidades en Bolivia 16%. El pago del Impuesto a las Utilidades (25% de la utilidad) se calcula sobre este 16% del valor del metal. Cuanto mayor sea el costo, menor será la participación del Estado. De ahí nace el clamor de la instalación de las refinerías de zinc en el país.

Sin embargo, hay otro elemento más importante, la expropiación de los metales acompañantes al zinc. Se sabe de su existencia por un análisis técnico, pero no son tomados en cuenta como ingreso, porque se dice que no son comerciables. Sin embargo, países como Corea del Sur aparecen como países productores de indio, sin tener minas; son derivados de los concentrados de Bolivia que alimentan sus refinerías, donde se extrae el indio y se aprovecha todos estos elementos.

¿A que nos estamos refiriendo? Los concentrados de zinc de Colquiri contienen también otros elementos, estos son: zinc 47%, azufre 33% y hierro 16%. Luego, están otros diez elementos, pero para el análisis sólo tomaremos en cuenta cinco, en porcentajes: la plata (0,012), el estaño (2,00), el cobre (0,80), el indio (0,05), el galio (0,03). Con una producción anual de 17.000 TM, y tomando como sus precios respectivos los siguientes (a la fecha): de plata, $us 64 onza, estaño, $us 54.000 TM, cobre $us 14.223 TM, indio $us 790 kg, galio $us 250 kg, da como resultado: plata $us 4.60 millones, estaño $us 19,9 millones, indio $us 12,08 millones, galio $us 1,4 millones, cobre $us 1,93 millones, haciendo en total de estos cinco elementos en un año de $us 39.91 millones. Este monto se va al extranjero sin recibir nada a cambio.

Por todo lo anotado, el pedido de fundición e industrialización no es un capricho, sino la defensa de la soberanía de los recursos naturales. Se pide que vengan inversionistas: qué vengan condicionados a este punto fundamental y no nos contentemos con el 5% de las regalías y el 4% de utilidades, como ahora.

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