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El síndrome que daña corazón, riñón e hígado y puede frenarse desde atención primaria: “Necesitamos cogerlo a tiempo”

Gema Maldonado Cantero
El vínculo ya es bien conocido: problemas de sobrepeso y obesidad a los que se suman la hipertensión y, con el tiempo, la diabetes tipo 2. Con el paso de los años, pueden verse comprometidos órganos como el hígado, con enfermedad hepato-metabólica; el riñón, con la silenciosa enfermedad renal crónica; o el corazón, con problemas de insuficiencia cardiaca y fibrilación auricular, entre otros. El cóctel puede acabar siendo fatal. Pero esta compleja y peligrosa cadena de enfermedades interconectadas, conocida como síndrome cardiorrenal-hepato-metabólico, puede prevenirse desde los centros de salud y la medicina de familia.

«Necesitamos cogerlo a tiempo antes de que nuestro paciente tenga un ictus, una insuficiencia cardiaca o un infarto», afirmó la Dra. Yasmín Drak, miembro del Grupo Cardiovascular de SEMG, durante el reciente Congreso de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) celebrado en Oviedo, donde se enfocaron varias sesiones formativas a abordar este reto. «Los médicos de familia tenemos una situación ideal para evitar este síndrome y su evolución», insistió.

Dra. Yasmín Drak: «»Los médicos de familia tenemos una situación ideal para evitar este síndrome y su evolución»

Estos especialistas tienen a su alcance pruebas sencillas para detectar los primeros problemas que pueden evitar llegar a un síndrome cardiorrenal-hepato-metabólico y nuevo arsenal terapéutico, con los agonistas de GLP-1 para frenar «la base del síndrome: el tejido adiposo disfuncional», es decir, «la obesidad», explicó la Dra. Yasmín Drak, miembro del Grupo Cardiovascular de SEMG, durante el reciente Congreso de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) celebrado en Oviedo, donde se enfocaron varias sesiones formativas a abordar este reto.

Las Dras. Paúles (izda.), Egocheaga (centro) y Drak (drcha). Foto: SEMG

Pero estos fármacos aún no están financiados para la obesidad como única indicación. Cuando esta va unida a la diabetes tipo 2 sí es posible hacer frente a estos problemas para frenar nuevos estadios de este síndrome. En el primero, está presente el sobrepeso o la obesidad, en el segundo ya está presente la hipertensión, la diabetes, los triglicéridos altos o el daño renal temprano. En el siguiente estadio se suma la enfermedad cardiovascular subclínica y en el último, hay enfermedad avanzada, en riñones o en hígado o la llegada de un evento cardiovascular. «Si me adelanto a que mi paciente tenga obesidad, evito que el sobrepeso pase a hipertensión, diabetes, enfermedad cardiovascular e íctus», señaló la Dra. Drak.

Los médicos de familia tienen tienen a su alcance pruebas sencillas para detectar los primeros problemas del síndrome cardiorrenal-hepato-metabólico

La falta de resolución de la atención primaria, que muchas veces no pueden acceder a determinadas pruebas diagnósticas no es un obstáculo para hacer esa labor de prevención o de detección precoz de este síndrome. A través de una ecografía de carótida, «se puede detectar daño subclínico, porque identifica que si hay aterosclerosis en los vasos», señaló la Dra. Isabel Egocheaga, responsable del del Grupo Cardiovascular de la SEMG. Con una sencilla determinación de albuminuria mediante una prueba reactiva en orina y una punción capilar para determinar el filtrado glomerular se pueden detectar «lesiones renales precoces» y saber «cómo está funcionando el riñón», explicó la doctora.

Las guías clínicas ya enfocan el abordaje de la obesidad desde un punto de vista integral que empieza a calar en los médicos. «Antes se consideraba un problema conductual en la población, ahora se está viendo que es un compendio de muchos factores, y que influye la salud mental, el estrés, la genética y la neurobiología. Y los médicos tenemos que hacer un abordaje integral», afirmó durante el congreso la Dra. Isabel Isabel Paúles, responsable del Grupo de Trabajo de Estilos de Vida y Determinantes de Salud de la SEMG.

A través de una ecografía de carótida, «se puede detectar daño subclínico, porque identifica que si hay aterosclerosis en los vasos»

Manejo y adherencia de los agonistas de GLP-1

Los medicamentos agonistas de GLP-1 están cambiando la forma en la que se trata la obesidad. La pérdida de peso y su función frente a la diabetes tipo 2 no son los únicos beneficios que están mostrando. «Ofrece mejoría de funciones de órganos como el riñón, el corazón y el hígado, y supone a largo plazo una mejora de la funcionalidad del paciente», afirmó la Dra. Paúles.

Pero los costes de este fármaco, dificultan su acceso para muchos pacientes con obesidad. Los efectos secundarios que presenta y el hecho de que sea inyectable, también son factores que complican la continuidad del tratamiento para estos pacientes. «Se prevé que los tratamientos orales mejoren la adherencia», confía la responsable del Grupo de Trabajo de Estilos de Vida y Determinantes de Salud.

Dra. Paúles: «Se prevé que los tratamientos orales mejoren la adherencia»

La semaglutida oral de 25 mg (Wegovy, de Novo Nordisk) es la mejor posicionada para llegar la primera al mercado europeo. Cuenta con el visto bueno de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés), con lo que su autorización por la Comisión Europea no tardará en llegar. Será el primer agonista de GLP-1 oral autorizado específicamente para la obesidad en Europa. Es previsible que le siga Orforglipron, del laboratorio Lilly.

Otra cosa es que se financien en el Sistema Nacional de Salud con agilidad. La Dra. Egocheaga confía en que «para finales de este año o comienzos de 2027 los vamos a tener en España». Para la Dra. Drak, «tenerlos vía oral supone que se abaratan los costes por su mantenimiento y su envasado, y eso dará mayor accesibilidad a la población», opina. Una vez que estén disponibles, entra en juego la preferencia del paciente. Un punto que para la Dra. Egocheaga «será importante», ya que «hay personas que ven la inyección estigmatizante».

Dra. Drak: «Tener estos tratamientos orales supone que se abaratan los costes por su mantenimiento y su envasado, y eso dará mayor accesibilidad a la población»

Los beneficios que han demostrado estos fármacos que han revolucionado en tratamiento de la obesidad han opacado los efectos secundarios, que suelen ser frecuentes en los pacientes. Náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento suelen ser los más habituales. El riesgo de pérdida de masa muscular, especialmente en pacientes más mayores, es otro de los aspectos negativos.

«Tenemos que abordarlo desde el principio, tener una visión de la composición corporal del paciente para ver qué parte es masa grasa y masa muscular e indicar un aumento de la ingesta de proteínas y ejercicio físico de fuerza, además de aeróbico. Esto es fundamental para evitar la obesidad sarcopénica», explicó la Dra. Paúles.

Los efectos secundarios de los agonistas de GLP-1 requieren un seguimiento del paciente desde atención primaria: «a veces tenemos que volver atrás y cambiar la dosis o cambiar de molécula»

Las especialistas en medicina de familia incidieron en el papel clave de la atención primaria en el seguimiento de los pacientes con estos tratamientos para minimizar sus efectos secundarios. Desde un adecuado escalado de dosis a explicaciones claras al paciente sobre los efectos no deseados que puede tener, así como consejos de alimentación y conducta para evitarlos. «A veces tenemos que volver atrás y cambiar la dosis o cambiar de molécula», admitieron las especialistas, pero el objetivo es «evitar que haya un abandono del tratamiento porque no hayamos sabido tratar esos efectos secundarios».

¿Son estos tratamientos la solución a la obesidad? Las especialistas aclaran que por sí solos, no son suficientes. «Depende del interés del paciente», que tiene también que «cambiar su vida», advierten. «Mándeme algo para adelgazar», es la petición con la que se encuentran en consulta en muchas ocasiones. «Les explicamos que no se trata solo de eso, sino que tienen que hacer muchos cambios porque es un compendio de muchos factores», concluyen.

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