Después de un 2025 turbulento, los importadores de lubricantes ven señales de recuperación gracias a la estabilización del tipo de cambio. Juan Montiel, gerente general de Widman International, destaca que esto «nos ha ayudado para lograr estabilizar los precios. Para lograr trabajar más ordenadamente con las empresas del extranjero en el envío de divisas».
El empresario reconoce que el aprendizaje obligado del uso de criptomonedas ha sido clave. «Las USDT, plataformas tipo Binance a las que tuvimos que recurrir, esas son las que han estabilizado la moneda», explica Montiel. Señala que estas herramientas han permitido mantener las operaciones cuando los canales bancarios tradicionales se cerraron.
Sin embargo, el camino hasta aquí fue difícil. Durante la crisis cambiaria, los costos se dispararon. «Hemos llegado a necesitar hasta tres a cinco veces más dólares por contenedor», rememora. La escasez forzó a las empresas a reducir personal y limitar el abastecimiento a clientes prioritarios.
Las consecuencias para la industria fueron severas. «Los equipos, las maquinarias, se arruinaron», lamenta Montiel. Explica que muchas empresas recurrieron a lubricantes de menor calidad que terminaron dañando motores y equipos industriales.
A pesar de las dificultades, Widman International logró mantenerse firme. «Somos de los pocos que hemos mantenido el nombre, la representación», destaca el gerente. Ante las dificultades, muchas marcas cambiaron de distribuidor o directamente dejaron el mercado boliviano.
El impacto operativo también fue considerable debido al hecho de tener camiones, flotas y otros vehículos pesados varados al no poder adquirir combustibles para su funcionamiento.
Con la estabilidad cambiaria actual y «una oferta más estable de combustible», Montiel mira el futuro con optimismo renovado. El sector aprendió a adaptarse y ahora cuenta con nuevas herramientas para enfrentar los desafíos, consolidando su resiliencia frente a la adversidad.





