Posted in

¿Hasta cuándo la pensión miserable de los jubilados?

La pensión miserable de millones de jubilados oscila entre Bs 1.700 a Bs. 3.900. Otros sectores reciben entre Bs. 4.000 a 6.000. Mientras los adulados de todos los gobiernos: los militares pueden estar tranquilos, se les deposita el ciento por ciento de sus salarios, es decir, entre Bs. 9.000 a Bs. 15.000. O quizás un poco más.

No se trata de envidiar a un sector de los jubilados que en su vejez tienen buenos ingresos, muy bien por todo ellos. Se trata de tumbar un sistema inequitativo e injusto que mientras para la mayoría aprieta y lo lanza a la sobrevivencia; otros llevan una vida holgada y sin mayores preocupaciones.

Se trata de que en este Estado reine la equidad, la justicia, el respeto a la Constitución Política del Estado, que su Art. 67. I señala que “todas las personas adultas mayores tienen derecho a una vejez digna, con calidad y calidez humana”. Hermoso mandato, como para llegar feliz a ser viejos y morir contentos.

De yapa la Ley 369 de las Personas Adultas Mayores le da otro mandato al gobernante: “Artículo 5°.- El derecho a una vejez digna es garantizado a través de: a. La Renta Universal de Vejez en el marco del Régimen No Contributivo del Sistema Integral de Pensiones – SIP”.

Mientras los sueldos de la clase trabajadora activan cada año es beneficiado con un importante incremento, no pasa lo mismo con las rentas de jubilación que hace muchos años se mantienen congeladas y más aun con el alza de los costos de los productos de la canasta familiar, tarifas de transporte urbano, interdepartamental, de agua, luz y muy pronto de gas, la vida de este sector se torna cuesta arriba, muy arriba.

Si un jubilado hace 10 años o cinco años recibía Bs. 2.988 en este 2026 le “regalaron” algunos pesos y como gran cosa anuncian importantes incrementos a esta renta miserable.

Quizás este haya sido el mayor engaño a los sectores sociales, de trabajadores, profesionales y otros en todos los gobiernos: Paz, Paz Zamora, Banzer, Quiroga, Goni, Mesa, Morales, Arce y el actual de Rodrigo Paz, que no se animaron a dar mejores beneficios a los jubilados del país, quienes a su vez no han tenido la capacidad de movilizarse, unirse y exigir justicia y una mejor renta; pero eso sí, metieron la mano a los más de $us 23 millones que es dinero ahorrado por cada uno de los que aportamos con la esperanza de tener una vejez digna con una jubilación acorde a los tiempos actuales y a las crisis económicas.

Esta fabulosa cantidad de dinero ha ido a parar a bancos privados, a préstamos a empresas y otros para generar utilidades, que de acuerdo a los últimos informes de balances, las ganancias han sido importantes, pero que eso no se reflejó en mejorar la vida de un sector que le dio todo a su país, pero que recibe a cambio, injusticia y golpes.

Todos los gobiernos, neoliberales, socialistas o centros, han mantenido un sistema de sobrevivencia para los millones de jubilados, lanzándoles a las calles a vender chucherías, ropa usada, comidas o pedir limosnas en alguna esquina a lo largo y ancho del país. ¡Qué inequidad e injusticia en un Estado que proclama la igualdad, la equidad, la justicia social, la no discriminación!.

Por ello, vemos en el sistema universitario, en el sector médico cientos de profesionales que no quieren jubilarse, porque son conscientes que el nivel de vida que llevan con sus sueldos de Bs. 10.000 a 20.000, se vería reducido a una renta miserable de jubilación. “Mira ese docente tiene ochenta años, apenas camina, no se entiende lo que habla”, me dijo un administrativo universitario moreniano, esperando que las autoridades asuman decisiones importantes para mejorar la calidad en la formación.

Al décimo mes del 2026 la dinámica de la economía no va de la mano de la vida digna, sin sobresaltos, sin carencias, sin hambre: el dieselazo, el dólar fluctuante, los incrementos de los pasajes urbanos e interdepartamentales, intereses, suba de alza en los medicamentos, la carne, la leche, la papa, el arroz, la azúcar, etc, etc. Y a crisis no tiene contemplación alguna ni hace distinción de sexo, edad, condición social ni color de piel.

“¡Que me digan a mí qué sueldo puede aguantar ese ritmo de vida!”, decía el escritor español Miguel Delibes, en su “Diario de un jubilado”. le pasamos la frase el Ministro de Economía, a los directivos de la Gestora Pública, Senasir para que nos den consejos cómo sobrevivir con las rentas miserables y vergonzosas que recibimos por nuestro derecho a una digna jubilación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *