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La Alianza por el Sueño pide a las autoridades españolas seguir la estrategia francesa sobre el sueño

Redacción
La mala calidad del sueño se ha convertido en un preocupante problema de salud pública que se extiende a todos los ámbitos de la sociedad. Nuestro país vecino, Francia, ha considerado la falta de sueño como una prioridad nacional en materia sanitaria y, en el mes de julio del pasado año, puso en marcha la ‘Hoja de ruta interministerial en favor de un sueño de calidad 2025-2026’ con el fin de promover una adecuada higiene del sueño entre sus ciudadanos.

Las cifras sobre sueño en Francia se asemejan en gran medida a las de la población española. El 45% de los franceses declara tener al menos un trastorno del sueño, al mismo tiempo que, en España, el 43,3% de los ciudadanos padece algún síntoma relacionado con el insomnio. Además, el 30% de los niños franceses no duerme lo suficiente, mientras que cuatro de cada diez menores españoles de entre 8 y 16 años no cumplen con las recomendaciones de horas de sueño de lunes a viernes.

A pesar de ello, las diferencias entre las administraciones de ambos países a la hora de adoptar medidas para promover un sueño de calidad son notables. De esta manera, desde la Alianza por el Sueño, insistimos a las autoridades sanitarias españolas en la necesidad de que el sueño ocupe un lugar prioritario en las políticas de salud pública, mediante el diseño y la implementación de una Estrategia Nacional del Sueño con una perspectiva integral, preventiva y basada en la evidencia científica.

Mientras que se cumple un año desde la creación en Francia de una hoja de ruta interministerial que convierte al sueño en prioridad nacional de salud pública, lamenta que nuestro país sigue sufriendo las graves consecuencias sanitarias, sociales y económicas de dormir mal

La hoja de ruta francesa contiene 25 medidas que se están aplicando desde hace un año, enfocadas a la sensibilización, los hábitos saludables de sueño y la creación de entornos adecuados. Por el contrario, España sigue sufriendo el enorme impacto de la falta de sueño en todos los ámbitos.

Las consecuencias de dormir mal en nuestro país

Los problemas derivados de la mala calidad del sueño no solo repercuten a nivel sanitario, puesto que también conlleva una serie de desencadenantes negativos en el terreno laboral y social para todos los españoles. En relación al empleo, el insomnio crónico se asocia a una pérdida general de productividad de entre 44 y 54 días al año debido al absentismo y presentismo laboral de las personas afectadas, lo que provoca una pérdida anual de 12.000 millones de euros aproximadamente (0,82% del PIB en España). Este conjunto de trabajadores tiene mayor probabilidad de cometer errores, infravalorar los riesgos, tomar decisiones menos acertadas y sufrir accidentes laborales, lo que puede derivar en lesiones e incluso en discapacidades.

Además de ello, una de las consecuencias más alarmantes que provoca la falta de sueño en nuestro país es el elevado consumo de benzodiacepinas y otros fármacos similares para el tratamiento del insomnio. Somos el país con mayor consumo de benzodiacepinas del mundo y la tendencia continúa en la misma línea, ya que la ingesta de hipnóticos y sedantes en España ha aumentado más de un 3% en la última década y su uso sin receta también ha crecido en el último año, según los últimos datos referentes a 2025 publicados por el Ministerio de Sanidad.

Estas opciones pueden tener efectos positivos en el sueño si se usan durante un máximo de cuatro semanas. Sin embargo, estos fármacos alteran la arquitectura del sueño y su uso prolongado conlleva consecuencias negativas como el deterioro de la memoria y la atención, accidentes de tráfico, dependencia y adicción.

Desde la Alianza por el Sueño se han elaborado diferentes recursos para favorecer el cuidado del sueño a todos los niveles, poniéndolos al servicio de profesionales sanitarios e instituciones, aunque es necesaria una acción conjunta de todos los actores implicados

«No podemos continuar con esta situación tan perjudicial. Además de los graves efectos que las benzodiacepinas pueden suponer para la salud, consumidas muchas veces sin receta médica, el gasto en estos fármacos supone un coste anual de más de 100 millones de euros para el sistema sanitario. En España, al igual que ya sucede en otros países, necesitamos disponer de otras alternativas más adecuadas para el manejo del insomnio crónico mediante tratamientos innovadores y seguros que estén a disposición de los pacientes», afirma la Dr. Odile Romero, coordinadora del Grupo Sanitario de la Alianza por el Sueño, jefe clínico de Neurofisiología y coordinadora de la Unidad del Sueño del Hospital Vall d’Hebron y Hospital Quirónsalud de Barcelona y miembro de la Sociedad Española del Sueño (SES).

Recursos al alcance de las instituciones para el cuidado del sueño

Desde la creación de la estrategia francesa en 2025, la Alianza por el Sueño ha presentado en el mismo tiempo diferentes recursos para favorecer un sueño de calidad, los cuales están al servicio de profesionales sanitarios, instituciones y administraciones para contribuir a la salud de la población.

Entre ellos, destacan la creación el pasado año de la ‘Pirámide del Sueño’, la primera guía educativa que organiza los hábitos diarios y nocturnos a seguir para lograr un sueño de calidad, y el ‘Decálogo de propuestas para unos horarios escolares saludables’, dirigido a los centros educativos para mejorar el sueño de los niños y adolescentes.

Asimismo, durante este 2026 también hemos presentado la ‘Guía Práctica de Terapia Cognitivo-Conductual para el Insomnio (TCC-I)’ para facilitar una intervención rigurosa, segura y ajustada a la realidad clínica de los pacientes, y el documento ‘La turnicidad y el cuidado del sueño: un reto común entre salud pública y salud laboral’ para facilitar la adaptación al trabajo a turnos con el objetivo de mantener una higiene del sueño adecuada. Estas acciones se han llevado a cabo gracias a la colaboración con distintas entidades.

Desde la Alianza por el Sueño, seguiremos trabajando para mejorar el bienestar de las personas a través de la educación y la defensa del sueño e invitamos a las autoridades españolas a considerar el sueño como un pilar fundamental en las políticas de salud pública, al mismo nivel que la alimentación y la actividad física.

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