La cirugía se erige como opción satisfactoria en diástasis de rectos patológica cuando fracasa el tratamiento conservador

Nieves Sebastián Mongares
Gabriela Vázquez Vegas/Ana Fernández Agüero (Fotografía y vídeo)
La diástasis de rectos patológica es una condición multifactorial causada por el estiramiento y separación de la línea alba (o fascia) que une los músculos rectos del abdomen. Esta puede darse en ambos sexos como consecuencia de la obesidad, cambios bruscos de peso o mala praxis durante determinadas actividades deportivas. Sin embargo, su expresión clínica más común se observa en el posparto, donde puede llegar a presentarse en hasta un 30% de las mujeres que se encuentran en esta fase.

En este sentido, uno de los problemas radica en que, como apunta la Dra. Carmen Pérez Manrique, especialista en Cirugía General en la Unidad de Pared Abdominal del Hospital Reina Sofía de Córdoba, en este episodio del vídeo podcast de iSanidad, realizado con el apoyo de BD, las pacientes tardan mucho tiempo en acudir a consulta. No suelen acudir antes del año después del parto, porque los primeros meses no son conscientes de que tienen diástasis y, además, en este periodo, puede cambiar mucho”, detalla la especialista.

La recuperación post parto hace que una diástasis que en el primer o segundo mes es muy grande, vaya disminuyendo, en muchos casos de manera fisiológica y sin ningún tipo de ejercicio”, comenta la Dra. Pérez Manrique. La experta precisa que sí que existen casos en los que, cuando se llega a los tres, cuatro o cinco meses tras haber finalizado la gestación, si la diástasis no ha disminuido, la paciente acude a centros de fisioterapia o busca entrenamientos específicos si observa que el tamaño no disminuye. Aquí, la especialista señala que “tras este periodo, ven que el problema persiste y que, a pesar de llevar un entrenamiento de unos seis meses, la diástasis no termina de cerrarse o hay una hernia; de hecho, a veces las pacientes acuden a consulta por la hernia sin saber que tienen diástasis”.

La Dra. Pérez Manrique precisa que en ocasiones las pacientes acuden a consulta por una hernia sin saber que padecen diástasis

En cuanto al perfil de las pacientes, la Dra. Pérez Manrique expresa que hay mucha variabilidad. “Hay muchos tipos de mujeres; en pacientes que son delgadas y tenían una buena pared abdominal previa al embarazo, aunque la diástasis no sea muy grande, ellas la notan mucho y quieren recuperar el estado previo al embarazo”, concreta la especialista. En perfiles como este, la doctora indica que las pacientes inciden en la importancia del aspecto estético, aunque también quieran solucionar los problemas funcionales asociados.

Por otra parte, alude a que “en pacientes cuya diástasis presenta más separación, quizá les preocupe más el tema funcional porque tienen más síntomas que les generan dificultad para incorporarse o agacharse, por lo que priorizan recuperar esas funciones”. En estos casos, la diástasis impacta directamente a su calidad de vida y, como indica la Dra. Pérez Manrique, la principal preocupación es que no les afecte en su día a día.

En ocasiones, la diástasis o los problemas derivados de la misma se pueden prevenir. A este respecto, la especialista expresa que “se debe educar a la mujer embarazada desde las clases de preparación al parto para que hagan ejercicio de manera temprana o tengan una buena forma física para evitar problemas aunque, en los casos que aparece, también hay diástasis que con ejercicio o tratamiento conservador mejoran”. No obstante, en los casos en los que esta primera opción no prospera, es cuando se debe contemplar la posibilidad de realizar una cirugía.

La especialista apunta que, en la gran mayoría de los casos, las mujeres se muestran satisfechas en la primera revisión un mes después de la cirugía

Además, en base a los resultados reportados por los pacientes (conocidos como PROs, por sus siglas en inglés patient reported outcomes), en general aquellas que se someten a la intervención se muestran satisfechas. “Aquellas mujeres que se operan, en la primera revisión que se hace un mes después de la cirugía, ya perciben que la diástasis ha mejorado mucho, también la función de la pared y que han desaparecido problemas como el dolor lumbar”, especifica la Dra. Pérez Manrique.  Y, aunque puedan aparecer complicaciones, puesto que ninguna intervención está exenta de ellas, en este caso las más habituales son hematomas o infecciones en la herida, que lo que pueden generar es un retraso en el resultado cosmético.

Aun así, la experta concluye que “esto es algo que hay que explicar desde la primera consulta: que se consiguen resultados muy buenos pero que hay unas pocas complicaciones asociadas que pueden aparecer y alargar el tiempo de recuperación”.

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