Jorge Pastor Arrizabalo
Los pacientes esperan una media de 10,3 días para conseguir una cita en atención primaria cuando no hay disponibilidad inmediata, según los datos de la primera oleada del Barómetro Sanitario 2026, elaborado por el Ministerio de Sanidad en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). En concreto, el 71,2% de las personas que solicitaron una cita con su médico de familia tuvo que esperar más de un día porque no había disponibilidad antes, mientras que solo el 21,8% fue atendido el mismo día o al día siguiente.
A pesar de las demoras, la atención primaria continúa siendo la principal puerta de entrada al sistema sanitario. El 83,9% de la población adulta acudió a un médico de atención primaria durante los últimos doce meses, y de ellos el 94,7% fue atendido en la sanidad pública.
El 88,3% de los pacientes ingresados en hospitales públicos valora positivamente la atención recibida
Pese a estos tiempos de espera, el 84% de los usuarios de atención primaria pública valora positivamente la atención recibida. Los aspectos mejor valorados son la confianza y seguridad transmitidas por el personal de enfermería, que cuenta con 8,16 sobre 10 y por el personal médico que suma 7,98 puntos.
Asimismo, en los últimos 12 meses, el 57,4% de la población consultó a un especialista hospitalario y el 81,7% lo hizo en la sanidad pública. A su vez, la atención especializada recibe una valoración positiva por parte del 81,9% de sus usuarios.
Percepción del funcionamiento del sistema sanitario
El Barómetro también analiza la percepción global del sistema sanitario. El 53,5% de la población considera que el sistema sanitario funciona bien o bastante bien: un 12,4% cree que funciona bastante bien, mientras que un 41,1% opina que funciona bien aunque necesita algunos cambios. La satisfacción media con la sanidad pública se sitúa en 6,16 puntos sobre 10.
Entre los servicios mejor valorados figuran las urgencias extrahospitalarias del 061/112, con una puntuación media de 7,38 sobre 10, y la atención a pacientes ingresados en hospitales públicos, que obtiene 7,13 puntos. En conjunto, el 74,2% de quienes utilizaron los servicios de urgencias del SNS valoran positivamente la asistencia recibida.
El 48,1% de los ciudadanos asegura sentirse «totalmente incómodo» con un asistente virtual
Precisamente, la hospitalización es el ámbito con mejores resultados en cuanto a satisfacción. El 88,3% de los pacientes ingresados en hospitales públicos valora positivamente la atención recibida, con puntuaciones de 8,45 para los cuidados de enfermería y 8,41 para la atención médica. A su vez, durante el último año, el 13,5% de la población estuvo ingresada en un hospital, y en el 82,3% de los casos el ingreso se produjo en un centro público.
Atención a la salud mental
Respecto al año pasado, el porcentaje de la población española que ha necesitado acudir a un profesional sanitario por un problema de salud mental o malestar psicológico o emocional en el último año ha descendido tres puntos porcentuales, hasta el 18,2%. El 43,1% recibió la atención por parte de su médico de familia, el 31% por psiquiatría y el 16,9% por psicología.
En cuanto a las pruebas diagnósticas, el 19,2% de la población adulta refiere haberse realizado una ecografía en los últimos doce meses, el 14,1% un TAC, el 14% una resonancia y solo el 4,8% una colonoscopia. Esta es, precisamente, la prueba que presenta un mayor tiempo medio de espera, con 129 días.
La población rechaza la IA como sustituta del médico
La encuesta también ha incorporado la percepción ciudadana sobre el uso de tecnologías sanitarias y profundizado en la aceptación de distintas aplicaciones de inteligencia artificial (IA). De este modo, el 61,3% de los españoles es conocedor del uso de la inteligencia artificial en salud.
Pese a estos tiempos de espera, el 84% de los usuarios de atención primaria pública valora positivamente la atención recibida
Sin embargo, la opción de hablar con un asistente virtual de inteligencia artificial durante una consulta médica obtiene la valoración media más baja, con 3,28 puntos sobre 10. Y el 48,1% de los ciudadanos asegura sentirse «totalmente incómodo» ante esta posibilidad.
El seguimiento de una enfermedad mediante un asistente virtual obtiene una valoración media ligeramente superior, con una media de 3,49 puntos sobre 10, aunque sigue situándose entre los usos peor valorados. En cambio, la población muestra mayor aceptación ante aplicaciones como la interpretación de radiografías mediante esta herramienta, con 4,45 puntos, o las operaciones quirúrgicas realizadas mediante robots, con 4,26 puntos.
