Nieves Sebastián Mongares
La falta de accesibilidad tiene consecuencias a diferentes niveles. Más allá de las barreras arquitectónicas que puedan encontrar las personas con discapacidad física, también existen obstáculos a nivel comunicativo que pueden impactar negativamente en aspectos como la atención sociosanitaria que reciben. Marcos Herrero, presidente de la Federación Española de Deporte para Personas con Discapacidad Intelectual (Feddi) y vicepresidente 2º Comité Paralímpico Español, explica algunas de las dificultades que enfrentan estas personas en la práctica deportiva y las implicaciones al respecto.


¿Cuáles son las principales barreras físicas que enfrentan las personas con discapacidad en instalaciones sanitarias, y cómo afectan su continuidad en la práctica deportiva?
En el caso de las personas con discapacidad intelectual, las principales barreras físicas en las instalaciones sanitarias no se limitan únicamente a la infraestructura, sino también a la forma en que los espacios y entornos están diseñados y señalizados. Entre los obstáculos más frecuentes se encuentran la falta de señalización clara y comprensible, el exceso de estímulos visuales o auditivos, los entornos desorganizados y la ausencia de apoyos visuales o pictogramas que faciliten la orientación y comprensión del lugar.
Estas barreras pueden generar ansiedad, desorientación o inseguridad durante las visitas médicas, dificultando la comunicación con el personal sanitario y, en consecuencia, limitando la calidad de la atención. Cuando las personas con discapacidad intelectual enfrentan entornos poco accesibles cognitivamente, tienden a evitar los controles médicos o terapéuticos, lo que impacta directamente en su salud y en la continuidad de su práctica deportiva.
“Promover espacios sanitarios adaptados cognitivamente, con señalización sencilla, rutinas estructuradas y personal capacitado en atención inclusiva, es fundamental”
La falta de accesibilidad cognitiva en los servicios de salud puede traducirse en interrupciones en los procesos de seguimiento, rehabilitación o control físico, esenciales para el mantenimiento del rendimiento deportivo. Por tanto, promover espacios sanitarios adaptados cognitivamente, con señalización sencilla, rutinas estructuradas y personal capacitado en atención inclusiva, es fundamental para favorecer la autonomía, la motivación y la permanencia de las personas con discapacidad intelectual en la actividad deportiva.
Desde su experiencia, ¿qué dificultades comunicativas se presentan entre profesionales sanitarios y pacientes con discapacidad intelectual o física vinculados al deporte?
Muchas veces, el lenguaje técnico o la falta de tiempo para explicar las cosas con calma generan confusión. En el caso de personas con discapacidad intelectual, es fundamental que el profesional sanitario tenga paciencia, empatía y herramientas para comunicarse de forma clara y sencilla. También es importante que se escuche al paciente, que se le mire a los ojos y se le trate con respeto. La comunicación es clave para una atención de calidad.
¿Qué actitudes o prejuicios por parte del personal sanitario crees que limitan el acceso equitativo a la atención médica para deportistas con discapacidad?
A veces, sin querer, se subestima la capacidad de las personas con discapacidad. Se piensa que no pueden entender, decidir o expresar lo que sienten. También hay prejuicios sobre su calidad de vida o sus posibilidades deportivas. Estas actitudes generan barreras invisibles que duelen más que las físicas. Todos merecemos ser tratados como personas completas, con derechos, sueños y metas.
“A veces, sin querer, se subestima la capacidad de las personas con discapacidad. Se piensa que no pueden entender, decidir o expresar lo que sienten”
¿Cómo influye la falta de accesibilidad sanitaria en la salud preventiva y el rendimiento deportivo de las personas con discapacidad?
La falta de accesibilidad impide que muchas personas con discapacidad acudan a revisiones médicas, fisioterapia o controles necesarios para su salud. Esto puede derivar en lesiones no tratadas, enfermedades no detectadas o simplemente en una sensación de abandono. En el deporte, esto se traduce en menor rendimiento, más riesgo de lesiones y menos confianza en el sistema. La prevención es salud, y la salud es parte del éxito deportivo.
¿Qué tipo de formación o sensibilización consideras necesaria para que los profesionales sanitarios puedan atender adecuadamente a deportistas con discapacidad?
Es fundamental incluir formación específica sobre discapacidad en los estudios sanitarios. Pero más allá del conocimiento técnico, hace falta sensibilización humana: entender cómo vive una persona con discapacidad, qué necesita, cómo se comunica, cómo se siente. Talleres vivenciales, testimonios reales y trabajo conjunto con asociaciones pueden ayudar mucho. La empatía no se enseña en libros, se aprende con las personas.
“Es fundamental incluir formación específica sobre discapacidad en los estudios sanitarios”
¿Puedes compartir algún caso o experiencia concreta donde la atención sanitaria inclusiva haya marcado una diferencia positiva en la vida deportiva de una persona con discapacidad?
Recuerdo el caso de una joven deportista de alto nivel, con discapacidad intelectual, que sufrió una lesión en una competición, concretamente en la recta final de la prueba de 400 metros lisos del Campeonato del Mundo. El equipo médico que la atendió no solo fue profesional, sino que se tomó el tiempo de explicarle todo con calma, involucrarle en las decisiones y tratarle como una atleta más.
Esa experiencia le dio confianza, se recuperó bien y volvió a competir con más fuerza. La atención inclusiva no solo cura el cuerpo, sino que también fortalece la autoestima y el sentido de pertenencia de las personas con discapacidad. En definitiva, una atención verdaderamente inclusiva reconoce el valor, la dignidad y el potencial de cada persona, más allá de cualquier limitación.
¿Qué papel pueden jugar las instituciones deportivas en la mejora del acceso a la salud para sus deportistas con discapacidad?
Las instituciones deportivas pueden ser un puente entre el sistema sanitario y los deportistas con discapacidad, garantizando un acceso equitativo y adaptado. Para ello, deben formar a su personal en atención inclusiva, priorizando adaptaciones en la comunicación (uso de lenguaje claro, apoyos visuales, explicaciones accesibles) y en el proceso de acceso a la atención médica. También pueden exigir accesibilidad en los centros sanitarios, acompañar a los deportistas y visibilizar buenas prácticas, usando su voz para romper barreras y promover la salud para todos.
“Las instituciones deportivas pueden ser un puente entre el sistema sanitario y los deportistas con discapacidad, garantizando un acceso equitativo y adaptado”
¿Qué medidas urgentes propondrías para eliminar las barreras que aún persisten en el sistema sanitario y que condicionan el bienestar y la participación activa en el deporte inclusivo?
Lo primero es escuchar a las personas con discapacidad. Ellas saben mejor que nadie qué barreras enfrentan. Luego, adaptar los espacios, formar al personal, simplificar los procesos y garantizar que nadie quede fuera por falta de accesibilidad. También es urgente crear protocolos específicos para atender a deportistas con discapacidad, que contemplen sus necesidades físicas, emocionales y comunicativas. La inclusión no puede esperar.


